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Israel se suma al cerco a Al Jazeera en Oriente Próximo

El Gobierno de Netanyahu anuncia que bloqueará las emisiones de la cadena por “apoyar el terrorismo”

Después de haber sido bloqueada su señal por satélite y cable en Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, la cadena Al Jazeera, considerada la de mayor audiencia en el mundo árabe, se ve sometida a presiones también en Israel. El ministro de Comunicación del Estado hebreo, Ayub Kara, anunció este domingo la intención del Gobierno de prohibir la recepción de las emisiones de la televisión qatarí, cerrar sus oficinas en Jerusalén y retirar las acreditaciones a sus tres decenas de periodistas por “apoyar el terrorismo”.

Oficinas de la delegación del canal Al Jazeera en Jerusalén.
Oficinas de la delegación del canal Al Jazeera en Jerusalén. AFP

El primer ministro Benjamín Netanyahu ya había advertido recientemente que iba a instar la expulsión de Al Jazeera de Israel por parcialidad informativa y por “su continua incitación a la violencia en el Monte del Templo”, utilizando el término judío para referirse a la Explanada de las Mezquitas de la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde se registraron grandes protestas palestinas el mes pasado. “Si (la clausura del medio) no es posible a causa de interpretaciones legales, promoveré la aprobación de la legislación necesaria”, recalcó el jefe del Ejecutivo a través de su página en Facebook

Kara, un político de origen druso (minoría religiosa que comparte la cultura árabe en Israel) y de la máxima confianza de Netanyahu, dijo en una conferencia de prensa —a la que no había sido invitada la emisora qatarí– que los operadores de televisión por cable habían accedido a cancelar las emisiones de Al Jazeera en árabe e inglés. Su programación habitual, sin embargo, continuaba con normalidad en la tarde del domingo en la plataforma de cable ONO.

El titular de la cartera de Comunicación, un departamento que hasta hace escasos meses acumuló también el primer ministro —como sigue siendo el caso del de Asuntos Exteriores—, precisó que las medidas anunciadas para Al Jazeera iban encaminadas a reforzar la seguridad de Israel, de manera que “los canales presentes en el país informen con objetividad”.

Responsables de la cadena en Doha declararon a France Presse que Al Jazeera denunciaba “la grave medida adoptada por un Estado que pretende ser la única democracia de Oriente Próximo”. Las mismas fuentes anticiparon que el canal de televisión recurrirá ante la justicia las resoluciones que se adopten en su contra. El delegado de Al Jazeera en Jerusalén, Walid Omal, indicó por su parte que no había recibido una notificación oficial. “Estas medidas, que no son inminentes, parecen obedecer a un intento de desviar la atención sobre los escándalos (de corrupción) en los que está implicado el primer ministro”, interpretó.

En una tribuna publicada el pasado día 1 en el diario israelí Haaretz el propio Omal ya había replicado a las advertencias del primer ministro lanzadas a través de las redes sociales. “La connivencia de Netanyahu con sus vecinos árabes autocráticos apunta con muy pocas dudas a que la prensa libre y la verdad están a punto de ser sacrificadas como un daño colateral en el [equilibrio] de poder político de la región”.

Enfrentamiento en el mundo árabe

El cierre de Al Jazeera fue una de las principales exigencias planteadas hace dos meses a Qatar por Arabia Saudí y sus aliados para levantar el embargo político y económico que acaban de imponer al emirato del Golfo, que fundó en 1996 una cadena informativa vista desde Riad como un foro para el extremismo y un medio de injerencia en sus asuntos internos.

“Casi todos los países de nuestra región han constatado recientemente que Al Jazeera apoya el terrorismo y el radicalismo religioso”, justificó el ministro de Comunicación israelí las medidas contra el canal televisivo. “Se ha convertido en una herramienta del Daesh, Hamás y Hezbolá e Irán”, concluyó Kara citando sucesivamente al autoproclamado Estado Islámico por su acrónimo en árabe, al movimiento islamista palestino suní hegemónico en Gaza, al partido-milicia chií libanés y al régimen de Teherán.

“No hay restricciones a la libertad de expresión en Isarel. Está lleno de voces de expresión de disidencia”, sostuvo una fuente de la Oficina del Primer Ministro citada por Reuters. “En los países democráticos hay también cosas que son inaceptables, y una gran parte del contendido de las emisiones de Al Jazeera cae dentro de esta categoría”.

La Asociación de la Prensa Extranjera en Israel señaló a través de su secretaria ejecutiva, Glenys Sugarman, que “cambiar las leyes para cerrar un medio de comunicación supone adentrarse por una pendiente resbaladiza”.

Crisis de la Explanada de las Mezquitas

El anuncio de las medidas contra Al Jazeera en Israel ha emergido tras la protesta palestina que estalló durante la segunda quincena del mes de julio en la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar más sagrado para los musulmanes. La movilización estuvo a punto de desencadenar una revuelta a gran escala, en Jerusalén Este, la parte de la Ciudad Santa ocupada por Israel desde 1967. Las autoridades cerraron en un primer momento el complejo de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca tras la muerte de dos policías en un ataque armado cometido por tres árabes de nacionalidad israelí.

Tras el atentado en el que murieron tres israelíes acuchillados en Cisjordania a manos de un joven palestino y los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en los que perdieron la vida seis manifestantes palestinos, la tensión se rebajó finalmente cuando el Gobierno de Netanyahu ordenó retirar las medidas extraordinarias (arcos detectores de metales y cámaras de vigilancia) que había instalado en los accesos al recinto, calificado también como primer lugar santo del judaísmo, si bien el rezo y el culto rabínicos no están permitidos en su interior.