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Dimite el jefe del Estado Mayor francés por su desacuerdo con Macron

El presidente reprendió a De Villiers por quejarse en términos vulgares de los recortes en Defensa

El presidente Emmanuel Macron y el jefe del Estado Mayor, el pasado 14 de julio.
El presidente Emmanuel Macron y el jefe del Estado Mayor, el pasado 14 de julio. AFP

La tensión entre el nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, y el estamento militar, estalló el miércols con la dimisión del general Pierre de Villiers como jefe del Estado Mayor de los Ejércitos. La dimisión abre la mayor crisis en la cúpula del Estado desde que en mayo Macron ganó las elecciones, y es un gesto con pocos precedentes recientes. El motivo inmediato son los desacuerdos entre Macron y De Villiers sobre el presupuesto militar. El trasfondo es la insatisfacción de unos militares que deben asumir cada vez más misiones en tiempo de recortes.

Estaba en juego la autoridad de Macron, un presidente de 39 años sin experiencia en las fuerzas armadas, y el respeto a la jerarquía institucional, que el joven presidente subraya en cada uno de sus gestos. Para De Villiers, de 61 años y máxima autoridad militar en Francia, lo que estaba en juego era otra cosa: la capacidad de las fuerzas armadas para proteger el país y proyectar sus intereses en el planeta.

El general François Lecointre sustituirá a De Villiers. Lecointre era hasta ahora el jefe del gabinete militar del primer ministro. El portavoz del Gobierno, Christophe Castaner, le definió como "un héroe" por su papel en la liberación del puente de Verbania en Sarajevo, el 27 de mayo de 1995.

 El origen del conflicto son los planes presupuestarios para 2017, que contemplan un recorte de 850 millones de euros en el gasto militar, un 2,6% del presupuesto de Defensa. Los recortes se enmarcan en los esfuerzos del Gobierno de Macron y su primer ministro, Édouard Philippe,  para contener el déficit. Al Ministerio de Defensa le toca un 20% del ahorro total en 2017.

"En las circunstancias actuales, considero que no estoy en condiciones de asegurar la perennidad del modelo de ejército en el que creo para garantizar la protección de Francia y de los franceses, hoy y mañana, y apoyar las ambiciones de nuestro país", dijo De Villiers en un comunicado. "En consecuencia, he asumido mis responsabilidades al presentar, en este día, mi dimisión al presidente de la República, que la ha aceptado".

En una reunión a puerta cerrada con diputados, el miércoles pasado, De Villiers se quejó de los recortes. Suponen, argumentó, una dificultad añadida a las misiones que los Ejércitos franceses tienen encomendadas en Francia y en el extranjero: más de 30.000 soldados en operaciones que incluyen las misiones bélicas en el Sahel y en Irak y Siria. E insinuó que, si el Gobierno no enmendaba sus planes, dimitiría. Todo, en un lenguaje cuartelero que irritó al presidente de la República.

El jueves, en el tradicional discurso en el Ministerio de Defensa en la víspera de la fiesta nacional del 14 de julio, Macron reprendió a De Villiers y les dijo a los responsables militares: “Yo soy vuestro jefe”. Y así es, según el artículo 15 de la Constitución, que estipula: “El presidente de la República es el jefe de los Ejércitos”.

El presidente también prometió que el gasto miliar aumentaría a partir de 2018. En el programa electoral para las elecciones del pasado mayo, proponía aumentar el prespuesto de defensa hasta llegar al 2% del PIB en 2025. En 2016 representaba un 1,8% del PIB.

El 14 de julio Macron y De Villiers desfilaron juntos en un vehículo militar por los Campos Elíseos. Macron, saludando a lado y lado. De Villiers, con el rostro pétreo.

El mismo día, De Villiers publicó un artículo en Le Figaro. Allí señalaba las exigencias enormes a las que están sometidos los soldados franceses por contraste con un presupuesto exiguo. "Esta distancia no es sostenible", escribió. "Nuestra libertad de acción ya sufre por ello, puntualmente."

El pulso continuó el domingo en una entrevista del presidente en el Journal du Dimanche: “Si hay algo que me oponga al jefe del Estado Mayor, el jefe del Estado Mayor cambia”, dijo Macron. La señal era clara. De Villiers debía marcharse, y es lo que ha hecho este miércoles al anunciar la dimisión.

En el diario Le Monde, el general Vincent Desportes, exdirector de la Escuela de Guerra, critica el "autoritarismo juvenil" de Macron, y dice que "hay que remontarse al putsch del 21 de abril de 1961 para encontrar una crisis tan aguda entre el jefe del ejecutivo y la jerarquía militar".

Todos los partidos de la oposición, de la extrema derecha del Frente Nacional a la izquierda alternativa de Jean-Luc Mélenchon, pasando por los socialistas y la derecha de Los Republicanos, lamentaron la actitud de Macron ante De Villiers.

"Humillar ante sus tropas a un hombre como el general De Villiers no es digno de un verdadero jefe de los Ejércitos", dijo Le Pen, la jefa del FN.

"La violencia de la amonestación y su carácter inutilmente humillante invitan a la reflexión", escribió el lunes Mélenchon en su blog.

El primer secretario saliente del PS, Jean-Christophe Cambadélis, describió como "una falta personal en el ejercicio del poder" la reprimenda pública de Macron a De Villiers. Pero recordó que el presidente dirige los Ejércitos y que al poder civil, y no al militar, le corresponden las decisiones prespuestarias.

"En este asunto, cada uno cumple su papel: el jefe del Estado Mayor de los Ejércitos, que expresa su opinión y extrae las consecuencias, y el presidente de la República, que es la autoridad en esta materia y expresa las decisiones sostenidos por la autoridad legítima", replicó el primer ministro, Édouard Philippe, en la Asamblea Nacional.

Con experiencia en Kosovo y Afganistán, Pierre Le Jolis de Villiers de Saintignon ocupaba el cargo desde hacía tres años. El 1 de julio había renovado su mandato un año más. Nacido en 1956 en la Vendée, la región monárquica que se rebeló tras la Revolución Francesa, De Villiers es hermano del político soberanista y conservador Philippe de Villiers.

Es la primera vez que la máxima autoridad de las fuerzas armadas abandona el cargo desde que en 1962 se creó el cargo en su forma actual. Y es la quinta dimisión en la cúpula del Estado desde que Macron llegó al Elíseo a mediados de mayo. Antes, abandonaron cuatro ministros.

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