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Colombia ya ha concedido la amnistía a más de 7.000 miembros de las FARC

La ONU amplía su presencia en el país para supervisar la reincorporación de los guerrilleros

Una pareja de guerrilleros entrega a su bebé a Rodrigo Londoño, líder de las FARC, y al presidente colombiano Juan Manuel Santos, durante el acto del final de las armas en Mesetas (Colombia). Vídeo: Colombia muestra su compromiso con la paz ante la ONU.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha firmado este lunes el decreto que concede la amnistía a 3.252 guerrilleros de las FARC que cumplieron con su compromiso de dejar las armas. Con la aplicación de esta medida son ya 6.005 los miembros de la guerrilla amnistiados por la vía administrativa, mientras que 1.400 han resuelto su situación jurídica en los tribunales y ya han salido de la cárcel a raíz de un indulto o de la concesión de la libertad condicional. El ministro colombiano de Justicia, Enrique Gil, ha señalado que el Ejecutivo está trabajando con los abogados de la organización insurgente y con el Consejo Superior de la Judicatura para “agilizar y buscar todos los mecanismos” que resuelvan los casos pendientes.

Los delitos cancelados a través de este decreto, el tercero de la ley de amnistía, son de carácter exclusivamente “político”, como “porte ilegal de armas, de uniformes militares, sedición y asonada”. Los guerrilleros beneficiados terminaron la entrega de sus armas individuales, firmaron un documento por el que se comprometen a no reincidir y recibieron la acreditación de la oficina del Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo. Este trámite jurídico forma parte de su transición a la sociedad civil, lo que constituye la segunda fase de aplicación de los acuerdos suscritos por el Gobierno y las FARC. El Ejecutivo enfatiza que su propósito es cumplir hasta el final con lo pactado, aunque casi la mitad de los más de 3.000 combatientes que siguen encarcelados se declararon en desobediencia y empezaron una huelga de hambre ante los que consideran como retrasos de la ley de amnistía y de los procedimientos judiciales.

Este es el contexto en el que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha aprobado ampliar su misión en Colombia, que acompaña desde el principio la verificación de esos acuerdos. El 27 de septiembre comenzará una nueva fase de observación, calificada de “misión política”, que durante al menos un año supervisará la reincorporación de la guerrilla a la sociedad y “la implementación de garantías, seguridad personal y colectiva y de programas integrales de seguridad y protección para las comunidades y organizaciones en los territorios”.

El máximo responsable de Naciones Unidas en Colombia, el representante especial del secretario general, Jean Arnault, ha asegurado a través de un comunicado que “la misión está lista para emprender esta tarea” tras apoyar el proceso de paz en los últimos meses en todos los aspectos relacionados con el cese al fuego y la dejación de armas. Los cerca de 7.000 combatientes de las FARC culminaron el pasado 27 de junio, en la zona de transición de Mesetas, la entrega de sus fusiles y pistolas, y la organización insurgente dejó de ser un grupo armado para empezar la conversión en partido político que terminará en agosto.

La delegación de observadores, ha subrayado Arnault, “desarrollará una verificación objetiva y propositiva: presentará a las partes y a la sociedad un balance imparcial del cumplimiento de los compromisos adquiridos; estará encaminada a proponer soluciones y aunar esfuerzos para su implementación; buscará generar confianza, y contribuirá a afianzar el respaldo de la comunidad internacional al proceso de paz en Colombia”.