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En venta la casa donde Houdini creó sus trucos de magia

La residencia está situada en Harlem, a tres manzanas de Central Park, y conserva muchos de los detalles originales

Interior de la casa de Houdini.
Interior de la casa de Houdini.
Douglas Elliman

Compra un trozo de historia. Es uno de los reclamos a los que suelen recurrir las agencias inmobiliarias en Nueva York para sacar una buena tajada a las viviendas que salen al mercado. Y si sirve para venderla rápido, mejor. La casa que está situada al oeste de la calle 113, en el barrio de Harlem, mantuvo guardado sus secretos hasta hace tres semanas. Ahí vivió dos décadas el ilusionista Harry Houdini.

La residencia data del siglo XVIII y está valorada en 4,6 millones de dólares. Es la primera vez que sale al mercado desde 1991, como cuenta Beverly Draggon, la agente a cargo de la venta. Houdini vivió ahí hasta 1926. Explica que su último dueño la reconvirtió en una residencia para tres familias. Vivía en el dúplex, con acceso directo al jardín, y alquilaba los otros dos apartamentos, que están libres.

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La que fuera la casa de Houdini está situada justo en la frontera con el Upper West Side, no muy lejos de la Universidad de Columbia y a un par de manzanas de Central Park. Hace cuatro décadas ese barrio estaba considerado como una de las zonas peligrosas en la ciudad. Eso ayudó, quizás, a mantener escondidos sus encantos. Acercándose a la fachada se puede ver una placa roja que indica que esa fue su casa.

De vez en cuando se acercaba a algún seguidor de Houdini a fotografiar la fachada. Pese a las reformas, el edificio conserva intacto el exterior y todo el trabajo de carpintería original en el interior. El gran maestro de la magia vivió allí con su mujer Bess. El portal de admiradores de Houdini revela que el ilusionista la compró en agosto de 1904 por 25.000 dólares de la época. Por aquel entonces esa zona de Harlem estaba habitada por inmigrantes judíos con un poder adquisitivo alto.

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Los Houdini fueron sus primeros ocupantes. Pasaban la mayor parte del tiempo en la segunda planta. La casa, dicen, tenía una gigantesca bañera en la que el ilusionista practicaba sus trucos bajo agua y un grandísimo espejo en la habitación. Además, estaba cableada con sistema que utilizaba crear efectos de sonido con los que cautivaba a los invitados. La casa conserva una de las librerías originales.

Douglas Elliman

Houdini utilizaba el sótano como taller y para almacenar los artilugios que utilizaba en sus actos de ilusionismo. Tras su muerte, la residencia fue adquirida por la familia Bonanno, que descubrieron el gran tesoro que había ahí escondido en sus entrañas. Los vecinos cuentan que tenía un túnel que llevaba a un pub que estaba justo al lado, que ya no existe. En la calle solo sigue cuatro de las casas de la época.

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