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Los prototipos del muro entre Estados Unidos y México deberán estar construidos en septiembre

Los modelos se integrarán en la barrera actual en San Diego frente a Tijuana

Un encuentro de familiares en la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso, el pasado sábado, bajo una pancarta que reza: "Abrazos, no muros"
Un encuentro de familiares en la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso, el pasado sábado, bajo una pancarta que reza: "Abrazos, no muros" REUTERS

El próximo septiembre servirá para hacerse una idea de cómo puede ser el muro que Donald Trump quiere levantar entre Estados Unidos y México. Las empresas que sean seleccionadas para los primeros tramos tendrán que haber completado entonces los prototipos de la barrera. La promesa del presidente estadounidense, que se convirtió en un grito de guerra de su campaña electoral y de sus insultos a México, empezará a convertirse en una realidad, aunque sigue siendo una incógnita si el republicano conseguirá los fondos necesarios para su objetivo de taponar toda la frontera.

El Gobierno quiere que se construyan entre cuatro y ocho prototipos, según anunció este martes Ronald Vitiello, el vicecomisario interino de la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza. Las barreras se diseñarán en San Diego y una vez estén finalizadas se añadirán al muro actual que hay en la ciudad californiana en su frontera con Tijuana. Algunos de los prototipos serán de cemento y otros de un material que permita ver a través de ellos. Tendrán una profundidad de al menos unos dos metros para evitar la construcción de túneles y con un diseño que impida que sean escalados.

Los agentes fronterizos evaluarán en San Diego qué modelos son más eficientes en prevenir la entrada de inmigrantes indocumentados. “Poseemos esa tierra y tenemos acceso a ella, por lo que es un buen lugar para empezar a probar en un ambiente real”, dijo Vitiello en un encuentro con periodistas.

El calendario de construcción de los prototipos es distinto del inicio de varios tramos del muro, que se prevé para marzo o abril de 2018, según reveló hace dos semanas la jefa interina de la Patrulla Fronteriza estadounidense, Carla Provost. Explicó que se prevé empezar a actuar en tres tramos el próximo año: levantar 32 millas de muro en la zona del valle del río Grande, otras 28 millas que refuercen “vacíos” entre las barreras actuales y el reemplazo de las vallas entre San Diego y Tijuana, y entre El Paso y Ciudad Juárez.

Trump firmó en enero, en sus primeros días en la Casa Blanca, un decreto para iniciar la construcción del muro y en marzo se abrió el proceso de licitación de ofertas. Se presentaron más de 600 empresas pero todavía no se han anunciado las seleccionadas.

Los planes del presidente, sin embargo, han chocado con la escasez de fondos. El Departamento de Seguridad Nacional solo tiene 20 millones de dólares, procedentes de otros programas, para pagar los prototipos tras la oposición del Congreso a incluir cualquier gasto relacionado con el muro en la ley presupuestaria de este año.

El Gobierno quería 3.600 millones de dólares de presupuesto para la barrera fronteriza en 2017 y 2018, pero el rechazo de los legisladores, demócratas y republicanos, a un gasto tan elevado le ha forzado a rebajar sus expectativas. La Administración ha desistido de lograr nuevos fondos este año y ha pedido 1.600 millones para el inicio de la construcción el año que viene.

La cifra queda muy lejos de los 12.000 millones de dólares que Trump ha calculado que puede costar el muro y los 20.000 millones que estima el Departamento de Seguridad Nacional.

Hay 3.100 kilómetros de frontera entre Estados Unidos y México. Unos 1.000 tienen tramos de valla, levantada tras la aprobación de una ley de 2006. Trump, que ha acusado a México de mandar a “violadores” a través de la frontera, ha prometido completar con un “muro grande y precioso” el resto de tramos fronterizos. El magnate inmobiliario asegura que el país vecino tendrá que compensar el coste de la construcción, lo que México niega tajantemente.

Aunque lo hace menos que antes, Trump sigue hablando del muro y amenazando a México. “Estamos pensando en construir el muro como un muro solar que produzca energía y se pague solo”, dijo el pasado miércoles en un mitin en Iowa. El mandatario sostuvo que el “muro solar” beneficiaría a México porque “tendrá que pagar mucho menos” por él.

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