Imputados tres policías por encubrir la muerte a tiros de un afroamericano en Chicago

Laquan McDonald caminaba en 2014 por un barrio de Chicago cuando el agente Van Dyke le disparó 16 veces

Tres policías de Chicago fueron imputados este martes acusados de encubrir la muerte a tiros del joven Laquan McDonald a manos de otro agente en 2014. El afroamericano andaba por la calle cuando Jason Van Dyke le asestó 16 disparos, algunos de ellos cuando McDonald ya estaba tumbado sobre el asfalto. El agente fue acusado de homicidio, pero la fiscalía considera ahora que, además, sus veteranos compañeros mintieron y ocultaron información para bloquear la investigación del incidente. El incidente, que se pudo ver a través de un vídeo, conmocionó a la ciudad por su crudeza y puso en evidencia la versión de los hechos de la policía.

“Estos defensores (los policías) hicieron más que simplemente obedecer un “silencio” extraoficial, mintieron sobre lo ocurrido para evitar que los investigadores criminales independientes conocieran la verdad de los hechos”, afirmó Patricia Brown Holmes, la fiscal especial asignada al caso. “La muerte de Laquan McDonald cambió para siempre el departamento de policía de Chicago y estoy comprometido con la implementación de medidas para mejorar el entrenamiento de nuestros agentes”, dijo Eddie Johnson, jefe de policía de la ciudad.

La investigación del caso se intensificó con la divulgación a finales de 2015 del vídeo que muestra los hechos. A través de la cámara, situada en el salpicadero de uno de los coches patrulla, se observaba al McDonald andando por la calle, rodeado de tres vehículos policiales. Era ya noche. El afroamericano, de 17 años, se alejaba de los agentes cuando Van Dyke desenfundó su pistola y le abatió a balazos.

Hasta entonces, el gremio policial había sostenido que McDonald portaba un cuchillo y suponía una amenaza para Van Dyke y los otros agentes. El vídeo demostró lo contrario, y provocó una ola de protestas en Chicago y otras ciudades de Estados Unidos ante un uso excesivo de la fuerza policial. El jefe de la policía por aquel entonces fue destituido. Y el caso, otro más en una de las ciudades más violentas de EE UU, contribuyó a la apertura de una investigación federal que concluyó la existencia de un patrón de violencia racista entre las fuerzas de seguridad de la ciudad.

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