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Detenido el fiscal general de Nayarit por tráfico de drogas en Estados Unidos

El funcionario mexicano Edgar Veytia se encuentra desde el lunes en San Diego acusado de tráfico de cocaína y metanfetamina

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El fiscal de Nayarit, Edgar Veytia.

El fiscal del Estado de Nayarit (México), Edgar Veytia, fue detenido el lunes por el FBI en San Diego, California, acusado de pertenecer a una red de tráfico de drogas. Veytia está buscado por un juzgado de Nueva York por cargos de conspiración para distribuir cocaína, metanfetamina y marihuana en Estados Unidos. El miércoles por la mañana el juez aún no había fijado fecha para la vista de su caso.

La comunicación de la detención de Veytia, que trabajaba en la fiscalía desde hacía seis años, está fechada el pasado lunes, 27 de marzo, y fue presentada en los juzgados de San Diego por el FBI el martes. El gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, confirmó a medios locales que efectivamente el detenido es el fiscal del Estado. En un mensaje divulgado la mañana de este miércoles, Sandoval ha dicho que se hará cargo "personalmente de la seguridad". El mandatario ha añadido que "no bajaremos la guardia, seguiremos siendo de los estados más seguros".

Según documentos judiciales revisados por EL PAÍS, Veytia está buscado por la Corte del Distrito Este de Nueva York por tres cargos relacionados con la fabricación y distribución de cocaína, metanfetamina y marihuana. La orden de detención fue emitida el pasado 2 de marzo. Si fuera condenado por estos cargos, podría pasar el resto de su vida en prisión. El Gobierno de Estados Unidos pide además al funcionario la restitución de 250 millones de dólares, para lo cual utilizará todas sus rentas y propiedades.

El escrito de acusación del Gran Jurado que dio origen a la orden de detención se refiere a Veytia con los apodos de Diablo, Eepp y Lic veytia. El escrito considera probado que desde 2013 el fiscal de Nayarit participó junto con otros en la introducción en Estados Unidos de al menos un kilo de heroína, al menos cinco kilos de cocaína y al menos 500 ramos de metanfetamina. En el caso de la marihuana, se le acusa de haber traficado con al menos una tonelada.

Nayarit es un estado bisagra entre Sinaloa y Jalisco, guaridas de los dos grandes cárteles que controlan el tráfico internacional de drogas en México. Tras la detención de El Chapo Guzmán en enero de 2016, los grupos delictivos de Sinaloa se embarcaron en una batalla que recuerda a los años duros del sexenio del expresidente Felipe Calderón. El estado norteño es además la puerta de entrada al célebre triángulo dorado, una enorme red de campos de cultivo dedicados a la amapola. Jalisco es la morada del Cartel Jalisco Nueva Generación, CJNG, la organización que le disputa la surpemacía a los viejos socios de El Chapo.

Hace unos meses, la revista Proceso denunciaba precisamente los vínculos de Veytia con el CJNG. Aunque anteriormente ya se le había vinculado con el Cartel del Golfo y Los Zetas. 

En febrero, Veytia y funcionarios de la fiscalía acompañaron a marinos en Tepic, la capital estatal, en una operación contra el grupo de Los H, una célula antaño asociada al Cártel de los Beltrán Leyva, viejos socios de El Chapo. El operativo fue noticia internacional porque los marinos dispararon a los presuntos miembros del cártel desde un helicóptero. Murieron todos. Las críticas sobre el uso excesivo de la fuerza no tardaron en llegar. En entrevista con EL PAÍS, Veytia explicaba sin embargo que él y los suyos acompañaros a los marinos desde el principio y que lo único que hicieron fue responder los balazos de los otros. 

En Nayarit, Veytia era un peso pesado dentro del Gobierno. Los medios de la región le consideraban un pacificador, un funcionario que fue capaz de frenar la escalada violenta que sembró el estado de cadáveres hace ahora seis años. 

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