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Los talibanes echan al Ejército afgano de una comarca clave del sur

El enclave fue uno de los más letales para las fuerzas británicas en la década pasada

Una columna de humo se eleva tras una explosión y tiroteo entre talibanes y fuerzas afganas, el pasado 1 de marzo en Kabul.
Una columna de humo se eleva tras una explosión y tiroteo entre talibanes y fuerzas afganas, el pasado 1 de marzo en Kabul. REUTERS

Los talibanes afganos han logrado hacerse este jueves con Sangin, una estratégica localidad de la provincia de Helmand por la que venían luchando desde hace más de un año. La noticia, anunciada en un comunicado de la guerrilla, ha sido confirmada por una fuente gubernamental a la cadena de televisión local ToloTV. La pérdida de este enclave tiene un especial simbolismo para EE UU y Reino Unido, cuyos ejércitos perdieron allí más soldados que en ningún otro lugar de Afganistán antes de entregarlo a las tropas de Kabul.

“Las fuerzas de seguridad han evacuado el centro de Sangin, en Helmand, y se han trasladado a una base militar a unos tres kilómetros de allí, tras duros enfrentamientos con los insurgentes”, ha asegurado ToloTV citando una fuente no identificada del Gobierno. De acuerdo con esta información, la aviación afgana bombardeó las instalaciones poco después de la evacuación de los soldados la pasada noche.

Fuentes militares han concedido que no les ha quedado más remedio que retirarse ante el aumento de las bajas y la falta de refuerzos, según la agencia de noticias afgana Khamaa Press. Sin embargo, las autoridades de Kabul aún no han hecho ningún anuncio oficial.

El avance talibán en esa comarca de Helmand, al sur de Afganistán, se veía venir desde hacía algunos meses, dado el aumento de los ataques de los milicianos contra las instalaciones militares y los puestos de policía. Algunos observadores llegaron incluso a darlo por hecho a primeros de año. Pero el envío de 600 soldados a Helmand a finales de enero permitió que el Ejército afgano aguantara las reiteradas ofensivas, que ahora se han intensificado con la llegada de la primavera.

Desde el inicio de la intervención estadounidense a raíz de los atentados del 11-S, Sangin se convirtió en una de las comarcas más sangrientas del ya de por sí difícil sur de Afganistán, donde la insurgencia talibán se retroalimenta con el narcotráfico.

Reino Unido se hizo cargo de la provincia de Helmand en 2006, cuando la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) se extendió fuera de Kabul. Cuatro años después entregó Sangin al Ejército afgano. Allí habían perecido casi un tercio de todos los soldados británicos muertos hasta entonces en Afganistán. Eventualmente, EE UU tuvo que volver en apoyo de sus aliados y los Marines estuvieron allí hasta 2013, sufriendo al igual que sus predecesores un elevado número de bajas a manos de los talibanes.