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La llegada de inmigrantes indocumentados de México a Estados Unidos cae un 40% en febrero

El Gobierno de Trump atribuye el descenso a su política de mano dura fronteriza

Una mujer, en Tijuana (México), habla con su marido al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, el pasado sábado
Una mujer, en Tijuana (México), habla con su marido al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, el pasado sábado REUTERS

El número de inmigrantes indocumentados detenidos en Estados Unidos tras cruzar la frontera con México cayó un 40% entre enero y febrero. Es el primer mes completo del Gobierno de Donald Trump con estadísticas migratorias. La Administración del republicano atribuyó el descenso a su política de mano dura contra la inmigración irregular.

La policía fronteriza estadounidense detuvo en febrero a 18.762 personas que habían cruzado ilegalmente desde México, según los datos difundidos este miércoles por el Departamento de Seguridad Interior. La cifra es un 40% inferior a la de enero de este año (31.578 arrestos) y un 51% menor que la de febrero de 2016 (38.316). Entre enero y diciembre, el número de detenciones cayó un 26%. Los datos quedan muy lejos de los del pasado octubre: un total de 66.714 arrestos.

Es difícil establecer las causas concretas del fenómeno y es prematuro sacar conclusiones dado que los cruces ilegales suelen subir entre marzo y mayo. Pero que el descenso sea tan acentuado en enero y febrero respecto a finales de 2016 sugiere que la llegada de Trump a la Casa Blanca, el 20 de enero, ha sido un factor clave.

“Los primeros resultados demuestran que el cumplimiento [de la ley] importa, que la disuasión importa y que la protección completa migratoria puede tener un impacto”, dijo el secretario de Seguridad Interior, John Kelly, en un comunicado sobre las estadísticas.

Kelly atribuyó el descenso a los decretos migratorios que ha firmado Trump. Y sostuvo que el coste que cobran las mafias que transportan en un éxodo desesperado a los migrantes, la mayoría centroamericanos, ha subido como consecuencia de la política más restrictiva aplicada desde Washington.

En su primer mes en la Casa Blanca, Trump ha disparado el miedo entre los 11 millones de inmigrante indocumentados que se calcula hay en EE UU. El Departamento de Seguridad Interior difundió hace dos semanas nuevas directrices que abren la puerta a deportaciones de casi todos los sin papeles y refuerza la capacidad de actuación de los agentes fronterizos.

En paralelo, Kelly explicó el lunes que el Gobierno estudia separar por primera vez a los padres y sus hijos que crucen ilegalmente a EE UU como estrategia de disuasión ante la inmigración irregular.

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