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China modera el aumento de su gasto militar este año con un 7%

Es el menor crecimiento en 7 años, y se contrapone al incremento del 10% en el presupuesto de EEUU

Desfile militar en la plaza Tiananmen en Pekín.

China ha optado por no imitar el ejemplo de Estados Unidos este año en materia de gasto militar. Su presupuesto de Defensa crecerá en 2017 un 7%, según anunció una portavoz oficial este sábado. Es el menor aumento en siete años y el segundo desde entonces en que el incremento baja de un 10%.

El anuncio, en la víspera de la inauguración este domingo de la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular —el organismo equivalente al Parlamento chino—, llega apenas unos días después de que la Casa Blanca propusiera un crecimiento del 10% al presupuesto del Pentágono. Si el Congreso estadounidense lo aceptara, el gasto de Defensa de EEUU, la mayor potencia militar del mundo, superaría los 600.000 millones de dólares.

China, el segundo país del mundo por inversión militar, aún dista mucho de alcanzar esa partida. El año pasado, su gasto alcanzó los 954.300 millones de yuanes, o 133.000 millones de euros. Con el aumento anunciado este sábado, se situaría en 1,02 billones de yuanes, o unos 140.000 millones de euros. Según Fu Ying, portavoz de la Asamblea Nacional Popular, representará cerca del 1,3% del PIB nacional.

En 2016, el presupuesto militar chino creció un 7,6%, la primera vez en que el aumento quedaba por debajo del 10% desde 2010. En 2015, el crecimiento había sido del 10,1%.

Con todo, los analistas creen que su presupuesto oficial no incluye todo su gasto real en Defensa: el Instituto de Investigación de Estocolmo para la Paz Internacional (SIPRI) calcula que en 2015 la potencia asiática destinó 214.485 millones de dólares, un 1,9% del PIB.

China ha acometido desde 2015 una profunda reforma de sus Fuerzas Armadas para mejorar su eficiencia, que incluye el despido de 300.000 de sus 2,3 millones de militares, la reestructuración de sus mandos -decenas de altos oficiales han sido detenidos por corrupción- y la inversión en tecnología puntera, especialmente para la Marina y la Fuerza Aérea.

El crecimiento año tras año de la inversión en defensa china suscita nerviosismo entre algunos de los países vecinos ante la creciente firmeza con la que China reclama la soberanía de islas en disputa en los mares a su este y su sur. En uno de estos archipiélagos, las Spratly, el Gobierno chino ha construido una serie de islas artificiales en las que ha instalado, según analistas estadounidenses, sistemas defensivos que incluyen baterías antimisil.

Fu restó importancia a esas críticas. “En la última década ha habido muchos conflictos, incluso guerras, en todo el mundo, que han dejado numerosas víctimas y daños materiales, muchos refugiados que lo han perdido todo ¿Cuál estuvo causado por China?”

La portavoz no proporcionó el monto exacto de la partida presupuestaria de Defensa. La anunciará oficialmente el primer ministro chino, Li Keqiang, en su discurso de apertura de la sesión de la ANP. En él también anunciará el objetivo de crecimiento económico para este año, que se espera que establezca en torno al 6,5%. En 2016, el crecimiento fue del 6,7%, el menor en 26 años.

Este año, la sesión anual de la ANP tiene un significado especial. Habitualmente, es un acontecimiento con poca trascendencia real más allá de una impresionante puesta en escena con toda la pompa histórica comunista: en el Gran Salón del Gran Palacio del Pueblo, cerca de 3.000 delegados, vestidos con traje y corbata casi idénticos o con exóticos trajes regionales, se reúnen para aplaudir al unísono a los líderes y aprobar, con poco o ningún debate, las leyes que haya propuesto el régimen.

Pero la de este año es la última que se celebra antes de que el próximo otoño el Partido Comunista -la verdadera entidad de poder- celebre su 19 congreso quinquenal, en el que se renovarán la mayor parte de sus dirigentes: de los siete miembros del Comité Permanente, el mayor órgano de poder, solo continuarán el presidente chino, Xi Jinping, y Li Keqiang. A lo largo de los diez días de sesión, y entre bambalinas, los representantes de los distintos grupos de poder tratarán de situarse para obtener las mejores posiciones posibles en esa transición.

Algunos de los cambios ya han comenzado. Hace dos semanas Pekín anunció un nuevo equipo económico, que incluye al flamante ministro de Comercio Zhang Shan y a He Lifeng, uno de los hombres de confianza de Xi Jinping, al frente de la influyente Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo.

No se espera que se anuncien medidas radicales o polémicas. Con la gran cita quinquenal en la mente de Xi y el resto de los líderes, el régimen va a anteponer la estabilidad, especialmente la económica, a cualquier otra premisa. Esta semana, en una reunión con la comisión de asuntos económicos y financieros, Xi mencionó entre las prioridades para este año el recorte del exceso de capacidad en la industria pesada, el fortalecimiento de la regulación financiera y el enfriamiento del mercado inmobiliario.

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