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Trump acusa a Obama de la ola de protestas contra los republicanos

El presidente se otorga “un sobresaliente” en su labor de gobierno y sólo un aprobado en su comunicación

Donald Trump
Donald Trump en una reunión conservadora, el viernes pasado. AP

Nunca fueron amigos. Incluso se podría decir que Barack Obama y Donald Trump se odian. Hace seis años, en una cena de corresponsales, el primer presidente negro, dolido porque Trump había puesto en duda su lugar de nacimiento, ridiculizó en público al multimillonario y llegó a exhibir un dibujo de cómo sería para este la Casa Blanca: una palacio kitsch y ostentoso. Trump, presente en el acto con su esposa Melania, se sintió profundamente ofendido y dicen que ahí mismo prometió vengarse. Ahora, una vez lograda su entrada en la Casa Blanca, no deja escapar un día sin apalear a su antecesor. “Heredé un desastre” suele decir.

El último dardo contra Obama lo lanzó este martes. En una entrevista en la cadena amiga Fox News, dejó caer la posibilidad de que hombres de Obama estuviesen detrás de las filtraciones que han sacudido en las últimas semanas la Casa Blanca. Más seguro se mostró al tratar la ola de protestas ciudadanas contra representantes republicanos. Ahí, acusó directamente y sin aportar pruebas a su antecesor. Pero lo hizo guardando la distancia, evitando el cuerpo a cuerpo. “Creo que esto es política y tengo la piel gruesa”, explicó.

En un tono tranquilo, destinado a mostrar su mejor cara ante su esperado discurso de esta noche en el Congreso, el presidente repasó sus primeros 40 días en la Casa Blanca. Sin empacho, calificó de sobresaliente su labor de gobierno, pero dio solo un aprobado a la comunicación de sus pretendidos logros: “He hecho grandes cosas, pero no las hemos explicado suficientemente bien al pueblo estadounidense”.

La frase iba dirigida a su polémico portavoz, Sean Spicer. Desde el primer día de mandato, se considera que Trump está en desacuerdo con su trabajo. En la entrevista ahondó esta percepción. Al referirse a la sorpresiva inspección de teléfonos efectuada este domingo por el portavoz entre sus colaboradores en busca de un filtrador, se desmarcó. “Spicer es una persona decente. Yo lo habría hecho de forma distinta; habría ido persona a persona”, dijo.

También justificó su negativa a acudir a la cena de corresponsales. Alegó que habría sido hipócrita presentarse a un encuentro con quienes él acusa de mentir. Esas cenas, como ya se vio en 2011, nunca han sido de su gusto.