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El heredero de Samsung se sentará en el banquillo por delitos de soborno y malversación

Lee Jae-yong está acusado de haber ordenado transferir pagos por valor de unos 35 millones de euros a cambio de favores empresariales

Uno de los hombres más poderosos de Corea del Sur tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados. La Fiscalía del país asiático confirmó este martes que presenta cargos formales contra Lee Jae-yong, el heredero del imperio Samsung. Lee deberá responder ante la justicia sobre acusaciones de soborno, malversación de fondos, perjurio y ocultación de activos en el extranjero, cargos todos relacionados con la presunta relación del empresario con Choi Soon-sil, conocida como la "Rasputina surcoreana", cuya intermediación le habría servido para lograr favores del Gobierno entonces presidido por la ya depuesta Park Geun-hye.

El heredero de Samsung, Lee Jae-yong.
El heredero de Samsung, Lee Jae-yong. AP

La acusación formal fue confirmada por Lee Kyu-Chul, portavoz del equipo de fiscales que investigan el mayor escándalo de corrupción de la historia reciente de Corea del Sur y que afecta a la plana mayor política y económica del país, según informa la agencia surcoreana Yonhap. El heredero de Samsung está bajo custodia policial desde el pasado 17 de febrero por su supuesta vinculación con el caso. Presentados los cargos, el empresario podrá pedir la libertad bajo fianza a la espera de que empiece el juicio.

A Lee se le acusa de haber ordenado transferir pagos por valor de unos 35 millones de euros a varias fundaciones controladas directa o indirectamente por Choi Soon-sil. Esta, a cambio, habría intermediado para que el Gobierno surcoreano diera el visto bueno a la fusión de dos filiales del conglomerado en 2015 y facilitar así la sucesión del heredero al frente del grupo. Lee, como varios de los implicados en el caso, ha admitido que donó dinero a esas fundaciones pero sin buscar favores a cambio. Los fiscales presentaron cargos también contra cuatro altos ejecutivos de Samsung.

La empresa, que ha defendido públicamente la inocencia de su líder de facto (el padre de este, ingresado en un hospital desde 2014 tras sufrir un ataque al corazón, es aun sobre el papel el presidente del grupo), aprovechó el anuncio de la Fiscalía para comunicar poco después el desmantelamiento de uno de los departamentos que estaba en el ojo de la opinión pública por sus prácticas, la oficina de estrategia corporativa. En ella trabajaban unos 200 altos cargos de todas las filiales del conglomerado -incluidos los ya acusados formalmente, muchos de los cuales han presentado su dimisión-, y discutían sobre decisiones de inversión, adquisiciones y también de las ahora cuestionadas relaciones con el Gobierno.

A partir de ahora, según informó la empresa en un escueto comunicado, serán cada uno de los consejos de administración de las filiales las que se ocuparán de estos cometidos. Pero según los expertos, es improbable que se lleven a cabo decisiones estratégicas de calado en el conglomerado mientras Lee permanezca bajo arresto. La semana pasada, la división de electrónica de Samsung -la más potente y fabricante de teléfonos móviles- aprobó un nuevo código de conducta para aumentar el control y la transparencia de las donaciones.

La investigación a Samsung transcurre en paralelo al proceso contra Choi, acusada formalmente de fraude, extorsión y abuso de poder y cuyo juicio ya ha empezado. La presidenta Park, destituida por el Parlamento el pasado diciembre, aguarda la decisión del Tribunal Constitucional, que decidirá el 13 de marzo si su deposición es válida. En caso de que así sea, Corea del Sur irá a las urnas como máximo dos meses después para escoger a su sucesor. Park perdería entonces la inmunidad que ostentan los presidentes surcoreanos mientras están en el cargo y podría ser juzgada. Este martes, la Fiscalía ya la señaló como sospechosa de un cargo de soborno en connivencia con su antigua confidente Choi.

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