Pence exige a Europa progresos en el gasto militar para este mismo año

El vicepresidente estadounidense declara en Bruselas su “pleno compromiso” con la UE

Pence y Tuks comparecen tras su reunión en Bruselas.Vídeo: ATLAS. Foto: OLIVIER HOSLET (EFE)undefined

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, trata de aplacar la inquietud europea respecto al errático arranque de la Administración Trump. Pero la rotundidad empleada en el controvertido asunto del gasto militar no ha hecho sino multiplicar las dudas. Pence ha acudido por primera vez a Bruselas este lunes para entrevistarse con los dirigentes comunitarios y con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Lejos de difuminar la presión sobre el aumento del gasto en defensa que Washington reclama a sus socios europeos, el dirigente norteamericano ha lanzado una especie de ultimátum para que Europa engrose sus presupuestos militares: "El presidente [Trump] y el pueblo americano esperan que nuestros aliados mantengan su palabra y hagan más. Esperamos resultados para finales de 2017".

La visita a las instituciones europeas se ha saldado con un mensaje relativamente conciliador en el que Pence subrayaba su "fuerte compromiso" con la UE, pese a admitir diferencias. Pero en la OTAN, el vicepresidente ha querido dejar claro que Washington no va a cesar de reclamar más compromiso europeo. Frente a las comparecencias con los líderes de la UE, muy breves y sin preguntas de los periodistas, Pence decidió explayarse en la sede de la Alianza. ¿Qué pasará si ese gasto militar europeo no progresa?, se le preguntó. "La paciencia del pueblo americano no durará para siempre", respondió Pence, aferrándose a esa fórmula tan característica de Donald Trump de presentarse como el espejo de la voluntad popular.

Las referencias a 2017 son más retóricas que realistas. Los países tienen escaso margen de maniobra en unos presupuestos que ya están aprobados y que se van ejecutando a lo largo del año. Además, en 2016 los socios europeos de la Alianza ya gastaron en defensa casi un 3% más de media. Pero la insistencia en este asunto (en Europa solo Reino Unido, Polonia, Grecia y Estonia alcanzan el 2% del PIB) marcará, sin duda, la cumbre que la Alianza celebrará a finales de mayo en Bruselas.

Tras escuchar estos mensajes tan contundentes en la comparecencia conjunta, el secretario general de la Alianza quiso recordar que el artículo 5 de la OTAN, el que consagra el deber de todos los aliados a defenderse mutuamente, es "incondicionado, absoluto y el núcleo" de la Alianza, independientemente del gasto que cada uno exhiba. También recordó que la única vez que se ha invocado ha sido para defender a Estados Unidos, tras los atentados del 11-S. Y alertó de que no se trata solo de gastar más (hasta alcanzar el compromiso aliado del 2% del PIB), sino de hacerlo mejor. Pero Stoltenberg también sabe que, como se encargó de recordar Pence, Washington representa un 70% del gasto militar de todos los países aliados y, por tanto, las prioridades que marque Trump serán, en gran medida, las de toda la organización.

Con estos encuentros en Bruselas, Pence cierra la gira europea que inició el pasado fin de semana en la Conferencia de Seguridad de Múnich. "El presidente [Trump] me pidió que viniera aquí a Bruselas para dar compromisos adicionales. Tenemos un compromiso fuerte de continuar nuestra colaboración con la UE. Compartimos valores y propósitos. Continuaremos comprometidos”, ha recalcado Pence antes de dirigirse a la OTAN, en una comparecencia conjunta con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

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El escenario era complejo. El máximo representante de los Veintiocho, Tusk, recibía al número dos de la Administración Trump pocos días después de haber escrito una elocuente carta en la que citaba los inicios del nuevo Gobierno estadounidense como una amenaza exterior para la UE. Tusk dice haber escuchado “palabras prometedoras” de Pence y ha justificado su contundencia respecto a Washington con este razonamiento: “He compartido nuestras preocupaciones y nuestras esperanzas. Teniendo en cuenta que soy un europeo proamericano incorregible, me podía permitir aún más ser franco [con la nueva Administración]”.

Sorprendido -y quizás algo incómodo- por la franqueza de Tusk, Pence ha arrancado su discurso agradeciendo las "elocuentes palabras" del presidente del Consejo, que intervino en primer lugar, y añadiendo irónicamente: "Solo un apunte: nunca volveré a hablar después de usted en el estrado. Gracias de nuevo por su elocuencia".

El líder comunitario ha subrayado la importancia de mantener la unidad de la “comunidad occidental” y, frente a las dudas estadounidenses sobre el proyecto comunitario, ha defendido su vigencia: “No inventaremos nada mejor que la UE”. Pence le respondió con varios elogios a Europa, aludiendo más a la “comunidad europea” que a la UE, probablemente para dejar el entramado institucional en un segundo plano.

Tusk –un ferviente defensor de la Alianza- no quiso dejar pasar los comentarios de Trump que apuntaban a “una organización obsoleta”. Y apostilló: “Trabajamos juntos para modernizar esta cooperación. Pero la idea de la OTAN no está obsoleta”.

Ambivalencia frente a Rusia

El elemento más concreto al que ha aludido Pence en las instituciones europeas ha sido la política hacia Rusia. La UE ha observado con estupor la condescendiente actitud de Trump hacia el presidente ruso, Vladímir Putin, y también los turbios contactos con Moscú del exasesor presidencial de seguridad, Michael Flynn, destituido por esa causa. El vicepresidente ha asegurado que, en la guerra de Ucrania, Estados Unidos "continúa pidiendo responsabilidades a Rusia". Aun así, se ha mostrado algo más equidistante al urgir "a las dos partes a respetar el alto el fuego" y al recordar que Trump ensaya otras vías para encontrar "elementos comunes" con Moscú.

El encuentro con Tusk estuvo precedido por otro con la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, y seguido por una entrevista con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que aprovechó para recordar a Europa: “Este no es el momento de estar divididos”.

Más incisivo se mostró el primer ministro belga, Charles Michel, que recibió a Pence poco después de su llegada a Bruselas, el domingo por la tarde. “No vamos a permitir la fragmentación de la Unión Europea. Ese mensaje se ha trasladado y tengo la impresión que se ha oído”, aseguró Michel, uno de los dirigentes europeos más combativos con el Brexit y, por tanto, molesto con el apoyo que brindó Donald Trump a la decisión británica de abandonar la UE.

Sobre la firma

Lucía Abellán

La redactora jefa de Internacional de EL PAÍS ha desarrollado casi toda su carrera profesional en este diario. Comenzó en 1999 en la sección de Economía, donde se especializó en mercado laboral y fiscalidad. Entre 2012 y 2018 fue corresponsal en Bruselas y posteriormente corresponsal diplomática adscrita a la sección de España.

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