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Cesa la búsqueda del avión malasio MH370 que desapareció en 2014 con 239 personas

Las tareas de rastreo han estado activas durante casi tres años

Uno de los mayores misterios en la historia de la aviación seguirá sin resolverse. La búsqueda submarina del avión malasio MH370, desaparecido el 8 de marzo de 2014 en ruta entre Kuala Lumpur y Pekín, ha concluido sin resultados después de casi tres años. El último barco que aún exploraba el fondo marino en el Indico Sur ha emprendido regreso a casa. Pero los familiares de las 239 víctimas -153 chinas-, sin posibilidad de despedirse de sus seres queridos y muchos aún aferrados a esperanzas descabelladas, exigen aún respuestas.

Un avión de la Fuerza Aérea de Nueva Zelanda busca restos del MH370 en marzo pasado.

Pese a los esfuerzos más denodados y a haber empleado la tecnología más moderna… no ha sido posible localizar el aparato”, un Boeing 777, indica un comunicado de los tres países implicados en el rastreo, Malasia, Australia y China. “La decisión de abandonar la búsqueda no se ha tomado ni a la ligera ni sin pena”, afirman los tres, que no obstante dejan abierta la posibilidad de retomar la operación en el futuro si más adelante se encontraran nuevos indicios.

En su apartamento del extrarradio de Pekín, Zhang Yongli, un jubilado de 66 años, asegura no sentirse afectado por la suspensión. No solamente había recibido ya un adelanto de la decisión en una reunión con el Ministerio de Transportes chino el mes pasado. “Ya sabíamos que el avión no está ahí. Hay gente que dice que está más al norte. En cualquier caso, dónde esté el avión es lo de menos. Nos importa dónde estén nuestros familiares. Y pueden estar en otro país”.

Zhang es uno de los familiares que no quiere creer que el avión se hundiera por razones desconocidas con todos sus tripulantes y pasajeros a bordo en algún punto del Índico, como expone la teoría oficial. Cree que las víctimas están aún vivas, retenidas quizá por algún grupo terrorista. “Hace unos meses una señora [del grupo de afectados] fue a la compañía telefónica y un empleado le dijo que el móvil de su hijo había hecho un pequeño gasto, de menos de un yuan”, asegura, en defensa de su teoría.

En el austero salón comedor de su pequeño piso, los únicos adornos en las paredes son un mapa de China y otro del mundo. Sobre la mesa se apilan los documentos oficiales sobre el caso y las cartas de otros afectados. No hay cuadros, ni fotos de familia. Ningún recuerdo de su hija Zhang Xin, que ahora tendría 33 años y que regresaba en el MH370 de un viaje de negocios,. “Creo que van a volver. Quizá la semana que viene. O en dos. Quizá aún sea cuestión de unos pocos meses. Pero volverán”, dice sobre las víctimas.

No es el único que se aferra a las teorías más insólitas para justificar que su familiar pueda estar vivo. Cada día, un puñado de mujeres se acerca a las oficinas de Malaysia Airlines, la propietaria del avión, para presentar un pliego de reclamación. Otros comunican sus versiones por redes sociales. Se aferran a cualquier dato y le dan todas las vueltas posibles. Entre ellos hay alguno que ha perdido hasta cinco miembros de su familia.

Otros, en cambio, han aceptado que sus seres queridos murieron cuando el avión se acabó estrellando, por razones desconocidas, contra el mar.

Jiang Hui, que perdió a su madre en el suceso, se declara “decepcionado e impotente” por la suspensión de las operaciones de búsqueda, y cree que la decisión se tomó únicamente por razones económicas.

Los barcos participantes en la operación de rescate valorada en 145 millones de dólares han recorrido un área de cerca de 120.000 kilómetros cuadrados. En julio del año pasado, los tres gobiernos implicados acordaron suspenderla si no se encontraba el aparato en la zona acotada para la exploración o se detectaban nuevos indicios que permitieran localizar el paradero con mayor precisión. El mes pasado, la Oficina Australiana de Seguridad en el Transporte sugirió que se indagara en una zona más al norte, pero su Gobierno rechazó la posibilidad.

“En nuestra opinión, ampliar la búsqueda a la nueva zona definida por los expertos es un deber ineludible ante el público, por el bien de la seguridad aérea”, ha indicado el grupo de familiares de las víctimas Voice 370 en un comunicado.

Solo se han recuperado tres trozos confirmados del avión, en la isla Mauricio en la isla Reunión (Francia) y en una isla de Tanzania.

Qué ocurrió después de que el MH370 despegara y, por razones desconocidas, virara en dirección oeste hacia el Índico al tiempo que se perdía contacto con él es aún un misterio. Desde el suceso se ha conjeturado si pudo ser objeto de un secuestro, si alguno de los pilotos perdió el control o si el interior se despresurizó de manera tan rápida que los ocupantes cayeron inconscientes y el avión voló solo hasta quedarse sin combustible. Los investigadores creen, además, que alguien apagó conscientemente los señalizadores de localización.

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