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Entre la vida y la muerte en un hospital de Grupo Higa

Los heridos más graves por la explosión de Tultepec son atendidos en un centro que ha estado envuelto en polémicas

Familiares de los heridos, en el hospital de Zumpango.
Familiares de los heridos, en el hospital de Zumpango. REUTERS

Cinco de los 46 heridos hospitalizados por la explosión del mercado de San Pablito (Tultepec) luchan por su vida a un día de la catástrofe. “La prioridad del gobernador Eruviel Ávila es atender a los heridos que se encuentran en los hospitales”, ha dicho esta mañana José Manzur, el secretario de Gobierno del Estado de México. Tres de las personas con las quemaduras más graves están ingresadas en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Zumpango, un centro de salud a 25 kilómetros del lugar de la tragedia que cobró la vida de 33 personas.

Roberto López, director de la Fundación Michou y Mau, especializada en el tratamiento y ayuda de niños quemados, dijo que la unidad de atención a este tipo de pacientes del hospital de Zumpango no funcionaba. “Nos reportaron que estaba cerrada. Los estaban atendiendo en la zona de urgencias”, afirmó López. El día de la tragedia, Virginia Sendel, presidenta de la fundación también dijo a Televisa que los menores con quemaduras fueron trasladados a otros sitios porque no estaba operativa la unidad, que cuenta con capacidad para ocho pacientes.

Esta mañana, la Fundación Michou y Mau preparaba los últimos detalles para el traslado de dos menores de edad al hospital infantil Shriners, en Galveston, Texas. La organización realizó las gestiones y tramitó las visas humanitarias para que Aurelio Flores, de 16 años, y Juan Carlos Moreno, de 13, fueran trasladados a Estados Unidos. El avión en el que iban a partir ambos pacientes estaba programado para salir del aeropuerto de Toluca esta tarde. Sin embargo, solo Juan Carlos pudo abandonar México en compañía de su hermana pues Aurelio continuaba en observación hasta la noche del miércoles.

Aurelio tenía quemaduras en el 50% de su cuerpo. Estaba siendo atendido en el hospital de Lomas Verdes. Juan Carlos, con quemaduras en el 35% del cuerpo, estaba ingresado en Xochimilco, al sur de la Ciudad de México. Daniel, un menor de 6 años, también era candidato para ser enviado a Estados Unidos. Aunque solo tiene quemaduras en el 10% del cuerpo sus heridas son muy delicadas porque son en la traquea. Los médicos que lo valoran no querían trasladarlo hasta que esté estable.

Pero son dos niñas de 13 y 14 años las que luchan por su vida en el Instituto Nacional de Rehabilitación, al sur de la Ciudad de México. Ambas tienen heridas “muy graves” en el 90% del cuerpo. Los médicos han descartado por el momento enviarlas al norte porque su traslado podría llevarlas a la muerte. Ninguno de los seis menores accidentados fue trasladado al Hospital regional de alta especialidad de Zumpango.

El hospital de Zumpango fue una de las obras principales del Gobierno de Enrique Peña Nieto. Fue inaugurado en septiembre de 2011 a pesar de que no estaba concluido. El mandatario había prometido su edificación, pero no quería abandonar la Administración sin antes cortar el listón. El centro de salud, que costó 7.000 millones de pesos (340 millones de dólares al tipo de cambio de hoy) fue construido por el Grupo Higa, el contratista favorito de Peña Nieto. Años después, la constructora propiedad de Juan Armando Hinojosa, se vio envuelta en un escándalo por haber construido una mansión al presidente y a su esposa, generando un presunto conflicto de interés que marcó la presidencia de Peña Nieto.

“Es un elefante blanco”, dijo en julio del año pasado el oftalmólogo Felipe Mata. El médico suspendió su trabajo junto a otros 80 doctores para exigir mejores condiciones y más insumos. “No hay terapia intensiva aquí”, denunció en 2015 Mata. El hospital funciona a través del esquema de Proyecto de Prestación de Servicios, un modelo de operación público-privado que permite a Grupo Higa administrar el centro durante los próximos 30 años.

La dirección del Hospital de Zumpango rechazó confirmar a EL PAÍS si los heridos por la explosión de Tultepec estaban siendo atendidos en su unidad de quemados. “La información solo la concentra la oficina del gobernador”, dijo una empleada del hospital. Hace un par de años, el centro presumía esta zona compuesta por un quirófano propio y tinas de bañoterapia. En 2014, por ejemplo, trataron a medio centenar de personas con quemaduras. La mayoría provenía de Tultepec, donde los accidentes con pólvora son frecuentes.

Isaac Oxenhaut, de la Cruz Roja mexicana, afirmó que el tratamiento de quemados en emergencias es siempre difícil. “En México no se tiene la infraestructura para atender a este tipo de pacientes y casi siempre hay saturación en los hospitales”. Por esa razón algunos menores accidentados son volados a Estados Unidos. No existe un hospital público que pueda atenderlos como lo hace el infantil Shriners de Texas.