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China devuelve a Estados Unidos el dron submarino incautado la semana pasada

Pekín asegura que la entrega se ha realizado tras "negociaciones amistosas"

China ha anunciado este martes que ha devuelto el dron submarino estadounidense que confiscó el jueves pasado en aguas del mar del sur de China. La entrega se realizó "sin problemas" este mediodía después de "negociaciones amistosas" entre ambos países, según informó el Ministerio de Defensa del país asiático en un escueto comunicado. El Pentágono también ha confirmado la devolución del aparato no tripulado, que se utilizaba para recopilar datos con fines científicos y no contenía información clasificada.

El navío estadounidense que controlaba el dron, en una imagen de archivo.
El navío estadounidense que controlaba el dron, en una imagen de archivo. AP

El dron fue entregado en una localización cercana al enclave donde fue incautado días antes, a 93 kilómetros al noroeste de la bahía de Súbic de Filipinas. La sonda, aunque propiedad de la Marina estadounidense, era operada por civiles en aguas internacionales y fue confiscada por un barco chino el pasado jueves. Pekín, junto a otros países de la zona, reclama la soberanía sobre estas aguas y de archipiélagos como las Spratly o las Paracel, que han sido el centro de varios episodios de tensión entre China y naciones como Vietnam o Filipinas.

La confiscación de este dron derivó en una protesta diplomática por parte de Estados Unidos para exigir el retorno del aparato, a lo que China accedió. Pekín alegó que se había hecho con la sonda "por motivos de seguridad" y acusó a Washington de "exagerar", además de denunciar que buques y aviones del Pentágono entran regularmente "en sus aguas".

Donald Trump calificó la acción de Pekín de robo. "Deberíamos decirle a China que ya no queremos el dron que robaron, ¡que se lo queden!", aseguró en un tuit. Desde que ganó los comicios, el presidente electo ha mostrado una línea dura con Pekín, amenazando por ejemplo con no respetar la política de Una Sola China a menos que se hagan concesiones en ámbitos como el comercio.

Pekín reclama más de un 90% de las aguas del mar del sur de China, una zona que alberga importantes reservas de hidrocarburos y que se ha convertido en una de las vías marítimas más importantes del comercio mundial. Filipinas, Vietnam, Taiwán, Malasia y Brunéi también aseguran tener derechos sobre estas aguas. En los últimos años, China ha ido un paso más allá en sus reclamaciones y, de forma unilateral, ha acelerado la construcción de islas artificiales en el archipiélago de las Spratly.

Filipinas llevó el caso ante el Tribunal Internacional de La Haya, cuyo dictamen negó a Pekín cualquier derecho histórico sobre la zona. China, que no participó en el proceso porque consideraba que la corte no tenía jurisdicción sobre el caso, dijo que ignoraría la sentencia y ha proseguido con sus actividades civiles y militares en la zona. Pocos días antes de que los militares chinos confiscaran el dron estadounidense, varias imágenes por satélite mostraron la instalación de sistemas antiaéreos en algunos de los islotes artificiales construidos en las Spratly. "Estados Unidos volará, navegará y operará en el mar de la China Meridional donde la legislación internacional lo permita", aseguró en un comunicado el portavoz del Pentágono.

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