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La reanudación de los ataques paraliza la evacuación de Alepo

Fuentes rebeldes anuncian un nuevo acuerdo con el régimen para desalojar a los civiles del este de la ciudad

El acuerdo para la evacuación del reducto de la oposición en el este de Alepo agonizaba en la noche del miércoles bajo las bombas. Tras 15 horas de relativa calma, la aviación y la artillería del régimen sirio volvieron a golpear los últimos barrios bajo control insurgente, donde unos 7.000 rebeldes y en torno a 50.000 civiles permanecen asediados. La exigencia de los aliados iraníes de Damasco de levantar también el asedio a dos poblaciones chiíes de la provincia de Idlib rodeadas por los insurgentes hizo saltar por los aires la tregua pactada aunque a medianoche se anunció un nuevo acuerdo entre rebeldes y régimen que entraría en vigor "en cuestión de horas". Las calles (del este) están sembradas de cadáveres, pero nadie se ocupa de enterrarlos”, relataba uno los desplazados por la batalla tras lograr salir de la parte oriental de la ciudad.

Fuerzas de El Asad revisan un tanque dañado en Alepo.

Las oleadas de bombardeos aéreos y las andanadas de artillería y de cohetes del Ejército rompieron en silencio del alto el fuego alcanzado la víspera para evacuar a combatientes y civiles. Un portavoz insurgente declaró que el acuerdo quedaba suspendido ante las nuevas condiciones impuestas por el Ejército y sus aliados chiíes. El Gobierno del presidente Bachar Al Asad ha reclamado a las milicias de la oposición que entreguen una lista con el nombre de las 15.000 personas que pretenden ser evacuadas para poder identificar entre ellos eventuales rehenes y prisioneros. Los rebeldes temen que el régimen ejecute a los combatientes de milicias radicales e interne en campos de detención a civiles que considere sospechosos.

Una veintena de autobuses estaban preparados para iniciar a primera hora de la mañana de este miércoles la evacuación de los rebeldes y civiles del Alepo, pero su salida quedó suspendida por la reanudación de las hostilidades por ambas partes. Los miles de habitantes del este de la ciudad habían pasado la noche bajo la lluvia cerca del frente a la espera de abandonar el sector insurgente  tuvieron que refugiarse a la carrera entre los edificios en ruinas cuando se reanudaron los bombardeos, según informó un periodista de France Presse sobre el terreno.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, intentó restar importancia a los enfrentamientos, y estimó que los focos de resistencia rebeldes, que ocupaban aún un territorio de 2,5 kilómetros cuadrados en el sureste de Alepo, solo se iban a mantuvieran activos dos o tres días más. Lavrov comunicó anoche al secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que el Gobierno de Damasco iba a abrir un corredor para permitir la salida de los sitiados.

La ONU, que no había tomado parte en el acuerdo de alto el fuego pactado entre Rusia y Turquía en la tarde de martes, asistía impotente a la reanudación de los combates. Sus organismos humanitarios han acusado al régimen del presidente Bachar el Asad de tolerar los crímenes de guerra cometidos por algunas de sus milicias aliadas, y a los rebeldes de retener a los civiles como escudos humanos.

La reanudación de los ataques paraliza la evacuación de Alepo

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, habló anoche por teléfono con el presidente ruso, Vladímir Putin, para intentar garantizar la apertura del corredor humanitario en Alepo. Ankara responsabilizó a Damasco y a Teherán de la ruptura de la tregua. Precisamente el presidente iraní, Hasán Rohaní, fue el primer mandatario en felicitar a El Asad por la inminente derrota de la oposición en la ciudad del norte de Siria. El Gobierno francés, por su parte, se ha sumado a la petición de Estados Unidos para que observadores de Naciones Unidas o de Cruz Roja puedan supervisar la evacuación ante la incertidumbre creada por los enfrentamientos.

El acuerdo ruso-turco prevé que la población civil y los enfermos y heridos serán los primeros en ser evacuados y los combatientes podrían abandonar después la ciudad con sus armas ligeras en dirección a zonas rurales próximas o de la provincia de Idlib bajo control de la oposición.

Nuevo intento

Las negociaciones para desbloquear el acuerdo que permita desalojar a los civiles cercados en Alepo continuaban a medianoche de este miércoles. Un portavoz militar rebelde anunció una nueva tregua, efectiva “en cuestión de horas”, para evacuar el este de la ciudad. “El primer grupo de civiles y de heridos saldrá el jueves al alba”, dijo. Tras desmentir varias veces la existencia de un nuevo pacto, una fuente del Gobierno acabó finalmente por confirmarlo indicando que, a cambio, serán evacuados también los civiles chiíes cercados en la provincia de Idlib tras aceptarse las condiciones iraníes. No obstante, de las localidades de Fua y Kefraya saldrán sólo heridos y enfermos, según fuentes de dos grupos insurgentes.

El partido-milicia chií libanés Hezbolá, aliado del régimen de El Asad, ha rebajado las expectativas de este nuevo acuerdo, señalando "grandes complicaciones" para su implementación.

Algunos de los 6.000 vecinos que habían logrado escapar el martes desde la parte oriental de Alepo aseguraron a Reuters que habían quemado las pertenencias que no podían llevar consigo por temor a los saqueos cometidos por las milicias chiíes procedentes de Irán, Líbano, Irak y Afganistán. La cifra de civiles que han permanecido en el este de la urbe estimada por la ONU ha oscilado entre los 275.000 que se encontraban a mediados de julio, cuando se cerró el cerco del régimen, y los 100.000 cuando se inició la ofensiva final en septiembre. Naciones Unidas considera que la situación humanitaria en Alepo se ha colapsado por completo.

Según las informaciones del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos , al menos 465 civiles, entre ellos 62 niños, han perdido la vida durante el asalto final al este de Alepo, mientras 142 residentes, incluidos 42 menores, han muerto en ataques sufridos en las zonas gubernamentales del oeste. La salida de los insurgentes de la urbe, la segunda más importante del país, implicará el principal logro de las fuerzas de Bachar Al Asad en más de cinco años de guerra.

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