Trump amenaza con “liquidar el acuerdo” con Cuba

El presidente electo afirma que La Habana debe ofrecer mejores condiciones a los cubanos y a EE UU si quiere mantener la normalización de relaciones

Donald Trump ha recurrido al lenguaje que mejor conoce, el de los negocios y el de las redes sociales, para lanzar este lunes una amenaza a Cuba: si no mejora las condiciones del “acuerdo” por el que Washington y La Habana acercan posiciones desde hace casi dos años, en cuanto asuma la presidencia estadounidense lo dará por terminado, echando por tierra, o dañando significativamente, la normalización de relaciones comenzada por Barack Obama hace casi dos años.

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Trump abandona su residencia en Florida este domingo. JOE SKIPPER (REUTERS)
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“Si Cuba no se muestra dispuesta a ofrecer un mejor acuerdo para los cubanos, para los cubanoamericanos y para el pueblo estadounidense en general, liquidaré el acuerdo”, dijo el presidente electo en un tuit.

El mensaje en las redes sociales coincide con el inicio de los tributos en Cuba por la muerte de Fidel Castro y con la llegada a La Habana del primer vuelo comercial regular a la capital cubana desde Estados Unidos en más de medio siglo, un paso más en la normalización de relaciones y en las crecientes inversiones en la isla de compañías norteamericanas. Es además el primer mensaje que lanza Trump sobre la isla desde que el sábado se pronunciara sobre el deceso del “brutal dictador” cubano.

En ese comunicado, también prometía que, como presidente, hará lo posible “para garantizar que los cubanos pueden comenzar de una vez su camino hacia la prosperidad y la libertad”, aunque no llegó a concretar la amenaza que sí ha formulado ahora. Con todo, tampoco en este nuevo mensaje explica qué estaría dispuesto a “liquidar” de una creciente relación en la que también están en juego muchos intereses económicos de EE UU.

En los casi dos años de cauto acercamiento, Obama ha restablecido las relaciones diplomáticas con Cuba, donde ha reabierto su embajada, y el pasado marzo se convirtió en el primer presidente estadounidense en casi un siglo en visitar la isla. El demócrata también ha flexibilizado las condiciones para viajar a la isla, aunque hacer turismo es algo que sigue estando, oficialmente, vetado a los estadounidenses. Más significativos si caben son los cambios en la política comercial. Aunque Obama no puede eliminar por sí solo el embargo —que al ser ley es cosa del Congreso—, sí ha estirado hasta el máximo los límites dentro de las normativas para permitir un creciente intercambio comercial con vistas, por un lado, a incentivar la iniciativa privada en la isla y, por otro, para incentivar lo que numerosas empresas estadounidenses ven como un mercado natural, y sobre todo cercano, para sus productos.

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La mayoría de expertos considera por ello que aunque Trump puede llegar a ralentizar la normalización de relaciones e incluso frenar algunas medidas, es muy improbable que vaya a revertir todos los pasos, puesto que supondría un golpe fuerte a grandes intereses económicos estadounidenses, desde las grandes aerolíneas —que van a operar hasta 110 vuelos diarios a Cuba antes de fin de año— a los agricultores que también presionan por hacer más negocios con la isla.

Una de las personas más próximas a Trump, su asesora y exjefa de campaña Kellyanne Conway, matizaba ya el domingo las declaraciones de Trump sobre Cuba. El presidente electo “está abierto a estudiar y, de hecho, a reiniciar las relaciones con Cuba”, aseguró en la cadena ABC. “Su crítica a lo que ha pasado en los dos últimos años es muy simple: que no hemos recibido nada a cambio” de la apertura, afirmó. Según indicó, Trump afronta las negociaciones con Cuba como hace con intereses comerciales: “No puedes renunciar a todo y no recibir nada a cambio”.

Sobre la firma

Silvia Ayuso

Corresponsal en París. Previamente formó parte del equipo de EL PAÍS en Washington. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera en la agencia Efe y posteriormente en la alemana Dpa, para la que también fue corresponsal en Santiago de Chile, La Habana y Washington.

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