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Toros en Las Ventas
Crónica

Esfuerzos sin eco y sin premio ante una negada novillada

Los utreros de Sánchez Herrero y López Gibaja ofrecieron un juego mínimo

La terna de la primera novillada del año en Las Ventas: de izquierda a derecha, Mariscal Ruiz, Pedro Andrés y Jesús Romero.Alfredo Arévalo (Imagen cedida por Plaza 1)

Los tres aspirantes que hicieron el paseíllo en Las Ventas, en la que era la primera novillada de la temporada en Madrid, estrellaron sus esfuerzos ante el negado juego de un encierro de dos hierros distintos, sin que su empeño tuviera ni eco en el tendido ni premio en el balance final.

A los utreros, cuatro de Sánchez Herrero y dos de López Gibaja, no les faltó presencia, gracias a sus astifinas defensas y, aunque con cierta bastedad, también a su cuajo aparente, solo que por falta de remate en sus cuartos traseros apenas dieron un juego mínimo, ya fuera por débiles y afligidos o por compensar con aspereza defensiva su falta de auténtico empuje en las embestidas.

Uno de los más ásperos fue ya el que abrió plaza, tan brusco como desclasado, que no paró de soltar tornillazos a los engaños, pero con el que Jesús Romero no cedió un mínimo de terreno desde que le abrió faena en los medios con las dos rodillas en tierra. Firme y perseverante, sin irse nunca de la cara del enemigo para tomarse un respiro, el joven madrileño hizo todo un despliegue de valor sereno, aguantando gañafones y sacando un buen número de muletazos de impensable limpieza, e incluso ligándolos en el tramo final, aun con el inconveniente añadido del viento.

Pero el hecho es que tantos méritos no acabaron de ser tenidos en cuenta, ni mínimamente valorados por un tendido que tomó distancia tanto de este como de otros esfuerzos que hubo en la tarde, incluido el que el propio Romero hizo con el cuarto para sostener las nulas fuerzas del utrero de Gibaja e instrumentarle así, también a final de obra, hasta alguna tanda compacta antes de fallar con los aceros. Mariscal Ruiz no tuvo opciones con el primero de su lote, que, endeble y descoordinado, apenas podía seguir los engaños, por lo que tuvo que echar el resto con el quinto, al que saludó con una apurada larga a porta gayola en la que el de Sánchez Herrero ya comenzó a desarrollar su violenta aspereza.

Y aún más la confirmó en el par de banderillas en el que el padre del matador se jugó literalmente las sienes a las que le llegó el derrote de un colorado que en la muleta no hizo más que ahorrarse el esfuerzo de embestir por derecho con coladas y cabezazos que Mariscal Ruiz afrontó con oficio y entrega pero sin brillo.

Además de Romero, también se presentó en Madrid el vitoriano Pedro Andrés, en principio con un tercero que rodó varias veces por la arena, a expensas de que lo evitara un pulso más preciso que solo encontró en una última tanda con la mano derecha. En todo caso, la suerte “compensó” al novillero vasco con un sexto de López Gibaja que, sin ser gran cosa, ni se cayó ni se defendió. Tras saludarlo también en la puerta de chiqueros y continuar con lances variados y tensos, Pedro Andrés se fue centrando en el último tercio, ayudando al animal a sacar su mejor fondo en varias series de derechazos que fueron jaleados por los partidarios que se desplazaron a verle en Madrid y que, como los suyos a Romero, le pidieron, en clara minoría, una oreja que no venía al caso.

S. Herrero y López Gibaja/ Romero, Mariscal, Pedro Andrés

Cuatro novillos de Sánchez Herrero y dos de López Gibaja (4º y 6º), de cuajo dispar y, en su mayoría, de descompensadas hechuras, algunos muy bastos y casi todos muy astifinos de cuerna. En conjunto dieron un escasísimo juego, en varios casos por debilidad y poco empuje en los cuartos traseros, y en otros por falta de entrega y defendiéndose con peligro y aspereza.

Jesús Romero: estocada delantera desprendida y dos descabellos (silencio tras aviso); pinchazo, estocada trasera atravesada y descabello (silencio tras leve petición de oreja).

Mariscal Ruiz: estocada caída delantera (silencio tras aviso); cuatro pinchazos y estocada desprendida delantera (silencio tras aviso).

Pedro Andrés: pinchazo, estocada corta delantera y dos descabellos (silencio tras aviso); estocada desprendida y dos descabellos (silencio tras leve petición de oreja).

Entre las cuadrillas, Pedro Mariscal le clavó un arriesgado par de banderillas al quinto.

Plaza de Las Ventas. 12 de abril. Menos de un cuarto de entrada (8.200 espectadores, según la empresa) en tarde fresca.

nublada y ventosa.

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