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Arizona echa al sheriff más duro contra los inmigrantes

Paul Penzone acaba con el reinado de Joe Arpaio y promete a los hispanos: “Voy a tratar a vuestras familias como me gustaría que trataran a la mía”

Paul Penzone, el nuevo sheriff de Maricopa.
Paul Penzone, el nuevo sheriff de Maricopa.

El sheriff Joe Arpaio, autoproclamado ‘el más duro de América’ fue despedido el martes por los votantes de Phoenix, Arizona. Paul Penzone, un expolicía alineado con los demócratas, será el nuevo jefe de una fuerza policial manchada de racismo por el jefe Arpaio, que promovió la caza del inmigrante indocumentado. Los agentes podían parar a alguien solo por el color de su piel para pedirle los papeles.

El martes, a las ocho de la mañana, Penzone visitó un local del sindicato de hostelería de la ciudad. La mayoría de los presentes eran hispanos. Allí les dijo: “Voy a tratar a vuestras familias como me gustaría que trataran a la mía. No más identificaciones por la raza”. Arpaio llevaba 23 años en el cargo. Se trata de “la persona más malvada que he conocido en mi vida”, dijo el alcalde de Phoenix, Greg Stanton.

En una conversación con EL PAÍS, Penzone explicaba que tras retirarse de la policía de Phoenix, donde estuvo 21 años, ni se había planteado volver al servicio. “Pero cuando ves a una persona abusando de su autoridad y que no tiene respeto por la comunidad a la que debe servir, tienes que plantarte. Y nunca voy a pedir a alguien que se ponga en la línea de fuego por mi, así que tenía la cualificación, la pasión y soy un hombre de servicio”.

La victoria de Penzone es consecuencia de la cada vez mayor movilización del voto latino en un estado donde suponen el 30% de la población y el 20% del electorado. Phoenix y el estado de Arizona, además, son cada vez más demócratas. “El crecimiento de la comunidad hispana es significativo, pero se trata de vernos a todos como una sola comunidad, eso es lo que hace grande a Estados Unidos, nuestra diversidad”, reflexionaba Penzone, horas antes de conocer su victoria. “Tener el poder de influir en una elección de una manera positiva para que te respeten y te traten con igualdad es una responsabilidad. Veo una oportunidad para la comunidad hispana de influir de la manera correcta y espero que Arizona sea el primer sitio donde lo veamos”.

Que una ciudad progresista y diversa como Phoenix siguiera votando a Arpaio se explica por los suburbios blancos y conservadores que la rodean, explica Penzone. El ascenso de Arpaio se debió, opina, a que “al principio dio una voz a as fuerzas de seguridad en una época en la que eran muy conservadores en su relación con el publico”. “Se convirtió en alguien carismático, pero era más un personaje que un líder. Su liderazgo fue el del miedo, miedo a un hombre del saco del que él nos protegía”, dice Penzone. “Pero sus palabras nunca se correspondieron con sus acciones. Creo que la gente quiere ver integridad y profesionalidad y está harta de la inacción, la retórica y las tonterías”.

Arpaio, que sale en los mítines con Trump y es la inspiración de su retórica antiinmigrantes, ha llevado tan lejos ese personaje que el mes pasado fue denunciado por desacato por un juzgado federal. El sheriff ha desobedecido conscientemente las órdenes judiciales de dejar de atacar a los latinos por su raza.

En el local del sindicato culinario repartían camisetas y carteles con el lema ‘Adiós Arpaio’. Nadie representaba el poder de los hispanos insultados por Arpaio y Donald Trump como Félix Trejo, de 20 años. En 2009, agentes de Arpaio detuvieron a su padre sin ninguna razón aparente y le descubrieron una multa de tráfico sin pagar. Era indocumentado. Lo metieron en la cárcel y fue deportado. La furia antiinmigrantes de Arpaio ha hecho que la gente “solo va del trabajo a casa y de casa al trabajo”, para evitar riesgos. El martes, Félix Trejo se tomó su venganza. Votó por primera vez y lo hizo, junto con miles, para echar a Arpaio.

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