El gran duelo de la frontera

El distrito 23 de Texas es el más grande del estado, el que más kilómetros de frontera abarca y una de las batallas más intensas y representativas de estas elecciones

Ramiro Guzmán, en la oficina demócrata de Del Río, Texas.
Ramiro Guzmán, en la oficina demócrata de Del Río, Texas.P. X. S.

El distrito electoral 23 de Texas a la Cámara de Representantes es una de las batallas más encarnizadas de estas elecciones en Estados Unidos. No solo porque está igualado en las encuestas, sino porque en sí mismo es un laboratorio de muchas cosas que están sobre la mesa en esta campaña. Es el distrito más grande del Estado y el que abarca más kilómetros de frontera del suroeste. Actualmente, el escaño está ocupado por el republicano Will Hurd, que ganó al demócrata Pete Gallego en 2014. El martes, ambos se vuelven a enfrentar por ese escaño.

La zona en disputa es gigante. Desde el norte de San Antonio hasta Eagle Pass, en la frontera con México, y por el oeste hasta El Paso. Cuanto más cerca de la frontera, la tendencia demócrata es mayor. El republicano Hurd habría tenido una campaña normal para la reelección si no hubiera sido por Donald Trump. El furibundo discurso sobre los mexicanos, los inmigrantes y una supuesta frontera fuera de control le ha descolocado. Hurd nunca llegó a apoyar a Trump. Hasta el mes pasado, después de la escandalosa grabación de Trump sobre manosear a las mujeres, no lo rechazó abiertamente.

Mientras, los demócratas han centrado su estrategia precisamente en ligar a Hurd con Trump. Así de tóxico es el candidato a presidente para cualquier republicano que se presenta a algo cerca de la frontera con México, donde conocen la realidad. “Aquí la gente se ríe de Trump”, dice Chris Adams, periodista de Del Río, un pueblo mediano que hace frontera con Ciudad Acuña.

Es aquí, en lugares como Del Río, donde está la mejor oportunidad para Pete Gallego de recuperar su escaño. El viernes por la mañana en la oficina de campaña estaba el líder demócrata del condado, Ramiro Guzmán. Los carteles que están distribuyendo dejan clara la estrategia: Trump y Hurd juntos con un dibujo de un muro. Confían en la movilización latina a causa del efecto Trump. “Llevamos 2.000 personas más que en las últimas elecciones en la votación adelantada”, dice Guzmán. “En general, la participación favorece al Partido Demócrata”.

El condado es un 80% latino, pero no claramente demócrata. Parte de los hispanos de Del Río, y de Texas, son religiosos y conservadores y les preocupan temas como el aborto. Trump va camino de destruir ese caladero de votos con sus amenazas de deportaciones masivas y su racismo hacia los mexicanos. “El incremento de la participación no es solo por nuestro trabajo”, reconoce Guzmán. “Claramente hay una fuerza mayor” que está sacando a la gente a votar en Del Río. El congresista Hurd finalmente se ha alejado de Trump, pero ¿será demasiado tarde?

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Sobre la firma

Pablo Ximénez de Sandoval

Es editorialista de la sección de Opinión. Trabaja en EL PAÍS desde el año 2000 y ha desarrollado su carrera en Nacional e Internacional. En 2014, inauguró la corresponsalía en Los Ángeles, California, que ocupó hasta diciembre de 2020. Es de Madrid y es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense.

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