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Los voluntarios rusos de Ucrania quieren consolidarse como cuerpo militar

Una asociación de 10.000 miembros pretende crear estructuras de reacción rápida para ayudar a Moscú

Los voluntarios, a la izquierda los Centurias Negras, posan en el centro de Rostov del Don (Rusia).
Los voluntarios, a la izquierda los Centurias Negras, posan en el centro de Rostov del Don (Rusia).

Los voluntarios fogueados en apoyo de los insurgentes prorrusos en Ucrania quieren formar un cuerpo militar permanente para actuar al servicio de Moscú en zonas de conflicto. Esta idea fue presentada el sábado por los dirigentes de la Asociación de Voluntarios de Donbás (AVD) en su segundo congreso anual, celebrado en Rostov del Don (Rusia). La asociación “está bajo la custodia especial de los órganos estatales”, cuenta con casi 10.000 socios y tiene unos 2.000 aspirantes al ingreso, aseguran sus dirigentes.

Ante más de 500 personas, su presidente Alexánder Borodái, expresó la esperanza de que AVD sea la base para crear “algunas unidades, incluidas estructuras de reacción rápida destinadas a actuar en distintos puntos candentes que surgen ahora con intensidad, por así decirlo, en distintas esferas de la vida de la Federación Rusa”. Borodái, un ciudadano ruso participante en la anexión de Crimea, fue jefe de Gobierno de la denominada República Popular de Donetsk (RPD) de mayo a agosto de 2014.

Rostov del Don fue centro neurálgico del reclutamiento de voluntarios para reforzar a insurgentes prorrusos en Donbás (las provincias de Donetsk y Lugansk). Los voluntarios (rusos y extranjeros) se trasladaban a la zona del conflicto a través del tramo de la frontera ruso-ucrania que hoy sigue sin ser controlada por Kiev.

El fenómeno de los voluntarios se diferencia de la ayuda prestada por las instituciones oficiales rusas a las autoproclamadas “repúblicas” (la RPD y la República Popular de Lugansk o RPL). Esta ayuda es un capítulo opaco, sobre todo en su aspecto militar.

Los voluntarios son un conjunto variopinto por edad, procedencia y biografía

Los voluntarios son un conjunto variopinto por edad, procedencia y biografía. Su número se ha reducido, en parte por la disminución de los combates tras la firma de los acuerdos de Minsk en febrero de 2015. Parte de los voluntarios continúa no obstante en las dos “repúblicas” del Este de Ucrania que “viven sus vidas” y existen “con seria ayuda material de la Federación Rusa”, según Borodái.

La AVD asume ciertas funciones para coordinar, controlar y ayudar socialmente a los voluntarios que no lograron reintegrarse en la vida civil o padecen secuelas de la guerra. Los dirigentes de la AVD aspiran a que sus socios sean reconocidos como veteranos de conflictos bélicos, el estatus de los combatientes de la URSS en Afganistán. Para ello se requiere tiempo, recursos financieros y nueva legislación, según Andréi Pinchuk, director ejecutivo de la asociación y ex ministro de Seguridad de la RPD. La AVD ayuda en la recuperación de los heridos (con apoyo de las autoridades de Crimea que facilitan estancias en los sanatorios de la península). Ayuda también en la compra de prótesis para lisiados y a repatriar los cadáveres (la llamada “carga 200”). Borodái se quejó de tener que asumir entierros de los que las autoridades de las “repúblicas” no se quieren responsabilizar. Al presupuesto, cuya cuantía y procedencia no fueron desveladas, se refirió con una metáfora: “la jauría es grande y aumenta constantemente y el alce es pequeño” y “aunque también crece, debido a algunas cuestiones burocráticas, no crece tan deprisa como la jauría”.

Nuestro asesor ruso nos envía al matadero y yo hago lo que puedo por proteger a mis hombres. En el Ejército ucranio nunca me trataron así

Varios participantes en el congreso indicaron que la actitud de la RPD y la RPL hacia los voluntarios se ha enfriado. Es difícil decir si esto es aplicable a los consejeros civiles y militares —los “tutores”— que operan en Donbás, pero un oficial nacido en Donetsk, y con mando en el ejército secesionista de la RPD, dijo a esta corresponsal que estaba “preocupado” por la “falta de profesionalidad y responsabilidad” de su “tutor” ruso. “Nuestro asesor ruso nos envía al matadero y yo hago lo que puedo por proteger a mis hombres. En el Ejército ucranio nunca me trataron así”, señaló el oficial, según el cual, su tutor militar ruso “carece de experiencia de combate”. “Estamos esperando a que se acabe el plazo de su misión y vuelva a Rusia”, exclamó.

Uniformados procedentes de la RPD y RPL cruzaron la frontera en autobús y llegaron a Rostov para confraternizar en el congreso con sus camaradas de diversos puntos de Rusia. Iban vestidos con variopintos uniformes, entre ellos los de las Centurias Negras, que fue una organización antisemita en la Rusia zarista. La policía municipal y el servicio de ambulancias de Rostov del Don protegieron a los delegados en el centro de la ciudad. Al congreso, en contra de lo esperado, no asistió Serguéi Axiónov, el líder de Crimea, que ayudará en un proyecto experimental para integrar a los voluntarios en empresas de escolta privadas en la península.

“El movimiento de los voluntarios debe ser parte permanente de la sociedad rusa, porque Rusia siempre tiene qué hacer, a quien defender y con quien luchar”, sentenció Pinchuk, según el cual “para luchar con los enemigos exteriores necesitamos consolidarnos internamente”. Aseguró Pinchuk que en la administración rusa “contemplan nuestra asociación como uno de los elementos de respuesta asimétrica” a los sectores belicistas norteamericanos.

La AVD colabora con los servicios de seguridad de Rusia para realizar “tareas aisladas” y colabora también con el ministerio de Defensa ruso y la recientemente creada Guardia Nacional, afirmó Borodái.

Un grupo de voluntarios durante el acto.
Un grupo de voluntarios durante el acto.

Entre los asistentes al congreso estaba Alexéi, que en 2015 vino en autostop desde Vladivostok para luchar en Donbás, pese a que no había hecho la mili por “haber sido juzgado por robo”. “La guerra me resultó perfecta para cambiar de vida”, exclamó Alexéi. En el Congreso había también tres italianos. Uno de ellos, que dijo llamarse Francesco, exhibía la bandera de Venecia y se mostraba convencido de que los males de Europa eran el resultado de una conjura norteamericana. Había también un voluntario abjazo, que dijo tener bajo su mando a dos españoles, ahora ausentes por habérseles acabado su visado (ruso). También estaba Alexander, un oriundo de Donbás que ocupó un alto cargo en la RPD en mayo de 2014. Alexandr fue capturado después por los representantes de Kiev y pasó dos meses prisionero. Al volver a su tierra en un intercambio de presos, fue encarcelado durante un año por los suyos, circunstancia que atribuye a la lucha interna por el poder. Alexander reside ahora en Crimea como “exiliado” y dice “haber dejado de ser un romántico”.

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