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“Kuczynski es el presidente más preparado y experimentado de la historia de Perú”

El ex primer ministro de Perú Pedro Cateriano destaca la valía del nuevo presidente del país andino y el éxito de los programas sociales de su predecesor, Ollanta Humala

Pedro Cateriano, ex primer ministro de Perú, antes de la entrevista.
Pedro Cateriano, ex primer ministro de Perú, antes de la entrevista.

Pedro Cateriano (Lima, 1958) llegó a lo más alto de su carrera bajo la presidencia de Ollanta Humala, pero no le tiembla la voz al subrayar las virtudes del nuevo jefe de Estado y de Gobierno de Perú en detrimento de su antiguo patrón. “Pedro Pablo Kuczynski es la persona con mayor preparación y experiencia que ha llegado a la presidencia de la República”, subraya. Tras cesar en sus funciones hace poco más de un mes, Cateriano atiende a EL PAÍS durante un viaje privado a España. Para el futuro, el político peruano pide más estabilidad política —“he sido el séptimo presidente del Consejo de Ministros [equivalente a primer ministro] y ha habido muchos cambios en todas, en cinco o seis meses no da tiempo a nada”— y jurídica. “Es algo fundamental para el progreso del país”.

Pregunta. ¿Por qué se hundió la popularidad de Humala?

Respuesta. Su partido no comprendió que él ofreció un programa de Gobierno en la primera vuelta y, para poder ganar, en la segunda planteó una hoja de ruta. Además, su inexperiencia también ha contado mucho. Gobernar en el Perú sin mayoría parlamentaria siempre ha sido muy complicado.

P. ¿Le ha afectado también su viraje desde la izquierda hacia posiciones más moderadas?

R. Felizmente, no ha sido un Gobierno como el de Hugo Chávez. Fue una rectificación saludable.

P. Pero la desigualdad es muy importante y la tasa de pobreza sigue por encima del 20%. ¿Ha funcionado su agenda social?

R. En el área educativa, largamente. No solo en la mayor asignación presupuestaria, sino en los programas de becas y de desayunos en los colegios. Al principio, muchos criticaron esos programas de apoyo social, incluido yo. Pero han tenido éxito porque no han sido politizados. De hecho, en esta última campaña todos los candidatos han prometido mantenerlos. En agua ha habido también un avance: aunque sigue habiendo millones de peruanos sin acceso, cuando se llegó al Gobierno solo uno de cada tres residentes en zonas rurales tenía acceso y hoy son dos de cada tres. Kuczynski ha prometido una “revolución del agua” y creo que es el planteamiento acertado. En pleno siglo XXI no es admisible que haya ciudadanos sin suministro de agua ni sanitarios.

P. ¿Qué le hizo pasar de criticar los programas sociales el Gobierno a sumarse después a él?

R. Cuando me convocan al Gabinete, yo entro para apoyar una política económica basada en la prudencia fiscal, el control de la inflación… justo lo contrario de lo que estaban haciendo los países del ALBA [Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América]. Humala ha sido pragmático y ha favorecido la inversión extranjera. Y el Perú ha seguido creciendo.

P. Es cierto que Perú ha sufrido menos que el resto de la región, pero el crecimiento se ha desacelerado mucho.

R. El año pasado, los escépticos decían que no íbamos a crecer y no es así. La inversión en minería ha sido clave: a pesar de las protestas, ha sido la locomotora. Hay que aprovechar los Andes, pero de forma inteligente: no se puede mantener a las poblaciones cercanas a las minas sin acceso a la educación, el agua...

P. La seguridad es otro de los grandes caballos de batalla.

R. El Gobierno de Humala ha dado golpes duros contra el terrorismo y ha mejorado el equipamiento de la Policía, pero todo ha sido crítica: la gente se intranquiliza y pide mano dura. También hay un tema de percepción: Lima no lidera el ránking de inseguridad en América Latina.

P. Humala prometió que marcaría la diferencia contra la corrupción, pero su entorno se ha visto salpicado por investigaciones. Incluso la primera dama, Nadine Heredia, sigue sin poder salir del país por orden judicial. ¿Cómo se puede extirpar?

R. Es un problema de educación, de institucionalidad y de judicialización de la política. Los problemas ya no se solucionan en el Parlamento, sino que se trasladan al ámbito judicial y eso distorsiona la realidad y debilita el sistema democrático. No quiero generalizar, pero algunos fiscales y procuradores intentan utilizar eso como trampolín político. Es indudable que la ciudadanía ha perdido la credibilidad en los partidos. Y es comprensible. Pero no hay que olvidar que salimos de un problema de corrupción sumamente grave acontecido durante la dictadura de [Alberto] Fujimori y [Vladimiro] Montesinos.

P. Kuczynski ha prometido convertir a Perú en un país moderno durante su mandato. ¿Cree que lo conseguirá?

R. Creo que Pedro Pablo Kuczynski es la persona con mayor preparación y experiencia que ha llegado a la presidencia de la República. No solo por sus estudios académicos, sino por su experiencia como ministro y primer ministro y en el FMI. Además, tiene una ventaja respecto al resto de expresidentes: el calendario. Este es el gran trabajo de su vida. Luego no va a tener la ambición de aspirar nuevamente. Desde el siglo pasado, es el único presidente con convicciones claras respecto a la necesidad de contar con una economía social de mercado. Aunque no tiene mayoría en el Parlamento, hará un buen Gobierno.

P. ¿Se han visto desde que ganó las elecciones?

R. Solo una vez. Y me impresionó su tranquilidad y serenidad. Creo que la gente lo va conociendo más y eso es algo que se refleja en sus altos niveles de popularidad [mayores que los de Humala cuando llegó a la presidencia]. Estos días he tenido la oportunidad de estar con empresarios y autoridades españolas, y todos lo evalúan muy bien. No necesita ganarse su credibilidad, como tuvo que hacer Humala, porque la tiene. Ahora tiene que centrarse en concretar sus propuestas, como la de dar agua y desagües a todos los peruanos.

P. Kuczynski llegó a la presidencia con la ayuda de la izquierda para poder doblegar a Fujimori en la segunda vuelta. ¿Cree que podrá contar con seguir contando con su apoyo?

R. Verónica Mendoza y su agrupación lo apoyaron como “lo menos malo”. Pero ya está demostrando que fue un apoyo puntual, no por convicciones ideológicas. La izquierda en el Perú ha avanzado en el tema democrático —está dentro del juego democrático—, pero en el campo económico no tiene las ideas modernas como las que sí tuvieron Felipe González en España y Ricardo Lagos en Chile: todavía sigue añorando el intervencionismo. A eso hay que sumar sus problemas de unidad.

P. Entonces, ¿con qué apoyos podrá contar en la Cámara para gobernar?

R. Kuczynski está actuando con mucha prudencia. El fujimorismo le ha dado el voto de confianza a su Gabinete y, por tanto, la investidura, y muchos de sus planteamientos económicos los apoyará Fuerza Popular [el partido de Keiko Fujimori]. Además, hay que recordar que en el Perú no hay disciplina parlamentaria.

P. ¿Por qué el fujimorismo sigue contando con tanto apoyo social?

R. Hay muchos factores. En el Perú y, en general en América Latina, hay una carencia de cultura democrática. Y no hay que negarle mérito a Keiko en cuanto a su trabajo: las elecciones las perdió por muy poco. Todavía hay gente con recursos económicos que apoya al fujimorismo y para ganar elecciones se requiere financiamiento. Dentro de unos meses se tendrán que rendir cuentas de los gastos electorales y veremos cómo han sido. Por último, todavía hay tentáculos de poder empresarial y mediático que siguen apoyando al fujimorismo.