Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Brasil: carnaval, ministros y héroes

Sobre la democracia circense y el rol del Poder Judicial en el gobierno Temer

La inminente destitución parlamentaria de Dilma Rousseff sellará un capítulo tortuoso en la democracia brasileña. Entre los recuerdos del impeachment, pasarán a la posteridad los discursos que han convertido la Cámara de Diputados en un circo chocarrero. Las sesiones del Senado remontarán a un espectáculo menos bufón, cuyo auge tuvo lugar el 26 de agosto. En dicha fecha, Renan Calheiros recordó a los críticos de la casa que preside, que él mismo intervino ante el Supremo Tribunal Federal (STF) para evitar el enjuiciamiento de la senadora petista Gleisi Hoffmann y su esposo, el exministro Paulo Bernardo.

Dilma Rousseff, durante la sesión del senado el 29 de agosto.
Dilma Rousseff, durante la sesión del senado el 29 de agosto.UESLEI MARCELINO (REUTERS)

Ante la virtual ratificación de Michel Temer como presidente, surge la pregunta de si su Gobierno bailará al ritmo de la democracia circense o de los escándalos de corrupción que seguirán siendo destapados. El impeachment de Rousseff siempre estuvo marcado por arreglos partidarios, mucho más que el alegado incumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal. Basta con escuchar las intervenciones de los integrantes de la Cámara de Diputados en la traumática sesión del 17 de abril, u observar cómo la base aliada del Gobierno petista cambiaba de posición según el ofrecimiento de ministerios hechos por Lula y Temer en los bastidores del llamado fisiologismo partidario.

En un contexto de crisis económica y procesos electorales permeables a la corrupción, la fuerza del impeachment osciló al gusto de las órdenes de captura y delaciones contra congresistas, actuales y exministros del Partido de los Trabajadores (PT). No hay mucho secreto en el hecho de que la opinión pública fue conducida a satanizar al PT por la mayor parte de las crisis atravesadas por el país. Ahora que el PT ya no es Gobierno, la continuidad de la operación Lava Jato podría causar un impredecible ciclo de indignación que puede agravarse o mitigarse a partir de dos coyunturas. La primera tiene que ver con el impulso que el Gobierno dará a las reformas previsional y laboral, impopulares para un sector de la población capaz de agregar cientos de miles de personas a eventuales marchas de indignados. La segunda tiene que ver con la solvencia de las actuaciones judiciales en torno a los escándalos de corrupción que alcanzarán, inevitablemente, a nombres de peso del Gobierno Temer.

Aunque el poder judicial ha demostrado un elevado grado de independencia frente al poder político, no está exento del fenómeno intrínsecamente brasileño descrito por Roberto da Matta en Carnaval, malandros y héroes. Allí, el autor explica que quienes ostentan ciertos cargos públicos tienden a evadirse de las conductas prescritas en leyes aprobadas desde la misma esfera pública. La usurpación del principio de igualdad ante la ley se manifiesta en la reivindicación, deliberada o inconsciente, del status de supra-ciudadanos por parte de detentores de autoridad. Entre los ejemplos recientes de supra-ciudadanía ejercida por el STF, podemos citar los presuntos incidentes de nepotismo en el nombramiento de las hijas de los Ministros Luiz Fux y Marco Aurelio Mello como magistradas, así como el lobby del STF, apoyado por la Procuraduría General de la República (PGR), para que el Congreso apruebe aumentos salariales en beneficio de ambas entidades. De ser aprobados, tales aumentos implicarían un hueco de más de ocho billones de reales en los próximos cuatro años, adicionales al déficit fiscal de 170 billones previsto para 2016.

Entre las actuaciones que rayan escaramuzas de impunidad frente a la corrupción, han sido particularmente polémicas las críticas del Ministro Gilmar Mendes a los Procuradores de la operación Lava Jato y sus vituperios contra la Ley Ficha Limpia, por la cual candidatos a cargos electivos pueden resultar políticamente inhabilitados. Mendes ha adelantado su opinión en denuncias ante el Tribunal Superior Electoral, presidido por él mismo, en las que Temer podría ser destituido por financiación irregular de su campaña a la vice-presidencia en el 2014. Mientras asociaciones de magistrados y el Colegio de Abogados han condenado la actitud de Mendes, Rodrigo Maia, Presidente de la Cámara de Diputados, ha declarado que las críticas a la operación Lava Jato deben ser debidamente escuchadas.

El destino de Temer podría ser una réplica del calvario de Rousseff si la anunciada recuperación económica sea tan solo un dedo frente al sol de escándalos que aún están por ser destapados. Es aquí donde los Ministros del STF pueden alinearse al clamor de la ciudadanía y seguir depurando la corrupción, o actuar como supra-ciudadanos, en defensa de intereses corporativos o del fisiologismo político que tanto ha castigado la democracia brasileña.

Daniel Cerqueira es Oficial de Programa Sénior de la Fundación para el Debido Proceso. Twitter @dlcerqueira

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