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La UE y EE UU insisten en que la negociación sigue viva

Los dos bloques continuarán con las conversaciones para tener un texto “a finales de año” a pesar de las dudas de París y Berlín

Bruselas / Washington

Dos relatos opuestos marcan la situación del tratado comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP, por sus siglas en inglés). Por un lado las dudas de las principales economías comunitarias —Francia y Alemania— sobre la firma del acuerdo. Por otro, la insistencia de los dos bloques transatlánticos en seguir adelante. Washington y Bruselas quieren tener un texto “antes de que finalice el año”, según la Casa Blanca. Y para la UE, “las negociaciones no han fracasado”, aseguró ayer la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström.

Una manifestación contra el TTIP, celebrada en Hannover a finales de abril.
Una manifestación contra el TTIP, celebrada en Hannover a finales de abril. AP

Bruselas hace de momento oídos sordos a los mensajes que llegan de Berlín y París. El Ejecutivo comunitario repetía ayer a través de un portavoz que tiene “un mandato claro de los Estados miembros” y aseguró que no negocia para debilitar los estándares europeos. Y es que los contrarios al TTIP aseguran que Bruselas rebajará sus estándares para equipararlos a los de EE UU, más flexibles en cuanto a los controles alimenticios y más estrictos, en cambio, respecto a productos financieros.

Ante las críticas de Francia y Alemania, el Gobierno de Barack Obama subrayó ayer su voluntad de cerrar un acuerdo antes de 2017. Washington enviará a su máximo responsable de Comercio, Michael Froman, a Europa a mediados de septiembre.

Alemania

Antes de que París anunciara el martes su voluntad de poner fin al TTIP, en Berlín ya habían puesto el último clavo en su tumba. El vicecanciller y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, calificó el pasado fin de semana el acuerdo como “fracasado de facto”. El giro de Gabriel, antes defensor del libre comercio, frustra los planes de la canciller, Angela Merkel, que se comprometió a sacar adelante un tratado que considera indispensable para potenciar el crecimiento económico a ambas orillas del Atlántico. Los defensores como Business Europe —la patronal comunitaria— sostienen que el PIB de la UE aumentará un 0,5% en 10 años.

El ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, reconoció también que tanto Bruselas como Washington estaban aún “a mucha distancia” para mantener una correcta negociación.

España

El Gobierno en funciones de Mariano Rajoy mantiene su respaldo al diálogo entre la UE y EE UU. “No ha cambiado la posición española. Damos apoyo a un acuerdo amplio que sea beneficioso para España. Los estudios ponen de manifiesto el impacto positivo en nuestra economía y en todos los sectores productivos a largo plazo. Existe una amplia mayoría de países que lo siguen apoyando”, declaró un portavoz de la Secretaría de Estado de Comercio. Sin embargo, cada vez son más las ciudades y municipios que, mediante mociones en los Ayuntamientos, han expresado su rechazo al TTIP, como Madrid, Barcelona, Sevilla y Pontevedra.

Holanda

“Sin concesiones de los estadounidenses, no lo veo hecho realidad”, afirmó la ministra de Comercio holandesa, Lilianne Ploumen, según el diario DutchNews. Ploumen resaltó que se deben satisfacer las demandas europeas en cuanto a seguridad alimentaria o a los aspectos medioambiental y social del tratado.

Italia

El ministro de Comercio e Industria, Carlo Calenda, afirmó que es “esencial para los exportadores italianos que las negociaciones lleguen a buen puerto”. Calenda aseveró en una entrevista en el Corriere della Sera que “el TTIP se va a firmar. Es inevitable”. Junto a Grecia, Francia y España, Italia es, sin embargo, crítica con uno de los capítulos que aún no se han negociado en profundidad: las denominaciones de origen.

Información elaborada por Álvaro Sánchez, Joan Faus, Luis Doncel y Cristina Delgado.

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