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Mohamed al Adnani, la voz del terror

El jefe de propaganda del Estado Islámico dirige la unidad de atentados en el extranjero, según los relatos de distintos exyihadistas

Al Adnani en una captura de un vídeo difundido en 20112.
Al Adnani en una captura de un vídeo difundido en 20112. AFP

La recompensa que ofrece Washington por pistas que conduzcan a la captura del sirio Abu Mohamed al Adnani al Shami es de cinco millones de dólares, exactamente el mismo dinero que pagaría por información sobre el paradero del iraquí Abubaker al Bagdadi, el califa Ibrahim, el líder del Estado Islámico (ISIS, si se usan las antiguas siglas del grupo en inglés). No es sólo el precio a su cabeza lo que les une. Ambos coincidieron, junto a otros yihadistas a la postre miembros del ISIS, en la cárcel de Camp Bucca, dirigida por el Ejército norteamericano en el extremo sureste de Irak, ya cerrada. No es baladí que analistas como el sirio Sami Moubayed llamen a este penal la "Universidad de yihadistas".

Hoy, Al Bagdadi, al menos sobre el papel, sigue al frente del califato; mientras, Al Adnani, señalado portavoz del grupo, mantiene una ferviente actividad propagandística, al tiempo que dirige, según coinciden los relatos de exyihadistas, la unidad de atentados en el extranjero. Es el líder en auge del ISIS

Su nombre de pila es Taha Subhi Falaha (Binnish, Idlib, 1977) y es, sin duda, uno de los sirios de más alto rango en la cúpula del grupo terrorista, nutrida sobre todo de veteranos yihadistas de origen iraquí. Él fue el que proclamó el 29 de junio de 2014 que el entonces conocido como Estado Islámico de Irak y Levante instauraba un califato con Al Bagdadi al frente. Era el anuncio más importante hecho por el ISIS hasta la fecha. El segundo en relevancia, de igual modo corrió a cargo de Al Adnani, a través de un audio emitido tres meses después en el llamaba a sus fieles a atentar donde fuera y con lo que fuera. Es lo que el experto en el fenómeno yihadista Micahel Weiss llamó "la declaración de guerra" del ISIS. La guerra al resto del mundo. Y el goteo de atentados con el sello del grupo comenzó, desde Australia y Canadá, hasta Francia y Bélgica.

"Si los infieles te han cerrado las puertas a la hijra (viaje al califato) en tu cara", dice Al Adnani en uno de los discursos citados en el último número de Dabiq, revista del ISIS, "entonces abre la puerta de la yihad en la suya (...) atemorizándolos y aterrorizándolos hasta que cada vecino tema a su otro vecino". Un tono de sermón acompasado recorre decenas de audios del ISIS bajo la firma de Al Adnani, mientras solo dos o tres fotos en la Red ponen cara al veterano yihadista.

Según uno de los textos biográficos más citados, el del clérigo bahreiní Turki al Binali, Al Adnani ya apuntaba maneras de niño: era un habitual de las mezquitas y aprendió a recitar el Corán en un año. Todavía desde Siria, con poco más de 20 años, juró lealtad junto a una treintena de yihadistas al jordano Abu Musab al Zarqaui, el gran referente de Al Qaeda en Irak, pese a su rebeldía, aún hoy ideólogo de cabecera del ISIS. Con la invasión de EE UU para derrocar al régimen de Sadam Husein, Al Adnani viajó a Irak. El ascenso del joven de Idlib en las filas yihadistas forma parte de un viaje emprendido por otros muchos de los integrantes de la cúpula del ISIS.

Bajo el influjo de Al Zarqaui, dirigente alqaedano que impulsó la oleada de atentados terroristas en Irak, Al Adnani sirvió de instructor en campos de entrenamiento y combatió a la coalición hasta dar con sus huesos en el penal estadounidense de Camp Bucca. Allí pasó cinco años (2005-2010), durante los que tuvo que coincidir con el hoy proclamado califa del ISIS. Y no sólo. Según documentó en 2014 The Soufan Group, al menos otros ocho veteranos dirigentes del grupo, muchos de ellos hoy muertos, pasaron por la cárcel durante ese periodo.

Son varios ya los relatos de exmiembros del ISIS o yihadistas presos que apuntan a Al Adnani no ya solo como portavoz y líder destacado del grupo sino como responsable del llamado Emni, una unidad de inteligencia que combina la seguridad policial interior y el entrenamiento y coordinación de los reclutas foráneos dispuestos a atentar en el extranjero, la vanguardia hoy del terror del ISIS. Uno de esos testimonios es el ofrecido hace solo unos días por el detenido en Alemania Harry Sarfo a la reportera de The New York Times Rukmini Callimachi: "[Al Adnani] es el jefe del Emni", dice Sarfo en su entrevista con la periodista, "es el jefe también de las fuerzas especiales; todo pasa por él".