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Un francotirador mata a cinco policías en Dallas en una protesta contra los abusos de los agentes

El atacante declaró "que quería matar blancos" antes de morir por la explosión de un robot bomba

Un vídeo muestra al presunto atacante.

Cinco policías fallecieron y otros siete resultaron heridos la noche del jueves por los disparos de un francotirador, un reservista afroamericano de 25 años, durante una manifestación contra la violencia policial en Dallas (Texas). La emboscada, con detalles de inquietante sofisticación, se produjo al final de una protesta de apenas unas 800 personas por el centro de la ciudad, convocada por grupos relacionados con el movimiento Black Lives Matter. Era la respuesta a la muerte de dos hombres negros a manos de la policía en el transcurso de 48 horas. Dos civiles también resultaron heridos por las balas. Cada vez hay más indicios de que el atacante, Micah Xavier Johnson, actuó solo, aunque las autoridades dijeron este viernes las investigaciones continúan en busca de posibles cómplices.

La manifestación transcurría con relativa calma hasta que comenzó el tiroteo y cundió el pánico. La policía de Dallas confirmó la tarde del viernes que el tirador, que fue abatido en horas de la madrugada, era Micah Johnson, un antiguo reservista del Ejército de 25 años que llegó a ser desplegado en Afganistán. En un registro realizado en su casa en Mesquite, un suburbio en las afueras de Dallas, se halló "material para fabricar bombas, chalecos antibala, rifles, munición y un diario personal sobre tácticas de combate", muestra, tal como sospechó la policía desde un primer momento, de que no fue un ataque improvisado.

El agresor se atrincheró en el aparcamiento aledaño a un centro de formación profesional llamado El Centro College, donde murió varias horas después tras la explosión de un artefacto enviado por un robot de las fuerzas de seguridad. El jefe de la policía local, David Brown, explicó que las autoridades intentaron negociar con él durante horas antes de tomar la decisión de abatirlo. Johnson, dijo Brown, reconoció que estaba "enfadado con los blancos" y quería liquidar a "policías blancos".

"Dijo que estaba enfadado con Black Lives Matter [un movimiento social defensor de los negros], enfadado por los recientes tiroteos de la policía, enfadado con los blancos, dijo que quería matar blancos, dijo que no estaba relacionado con ningún grupo y que actuó solo", explicó el jefe de policía.

Tras una noche aciaga, el centro de Dallas amaneció tomado por las fuerzas de seguridad. Por la mañana el tráfico estaba cortado en una docena de manzanas del centro, con la policía en estado de alerta y el sonido de los helicópteros encima de la ciudad. El lugar de la matanza, que estaba rodeado de coches patrulla, fue a 500 metros de donde John F. Kennedy fue asesinado. Este no ha sido solo el suceso más trágico de este departamento, sino la mayor matanza de agentes de policía desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.

En estremecedores vídeos de testigos publicados en redes sociales, se escuchan los disparos de armas automáticas. Las fuerzas de seguridad detuvieron a tres personas, pero en horas de la tarde del viernes las autoridades indicaron que todo apunta a que Johnson actuó solo. El incidente parece ser obra de un "solo tirador", dijo el alcalde de Dallas, Mike Rawlings, en rueda de prensa. También el secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, declaró que el sospechoso fallecido parece ser el único autor del tiroteo y que "no se le conocen vínculos conocidos o inspiración alguna por parte de ninguna organización internacional". Aun así, el gobernador de Texas, Greg Abbott, subrayó que se sigue investigando si alguien sabía de los planes de Johnson o llegó a ayudarle para que perpetrara la matanza.

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El presidente Barack Obama condenó este viernes los hechos, en una comparecencia en Varsovia, donde asiste a la cumbre de la OTAN: "Este ha sido un ataque atroz, calculado y despreciable contra agentes de seguridad". Obama recalcó su apoyo a quienes integran los cuerpos de policía porque "tienen un trabajo difícil" y "la inmensa mayoría de ellos hacen un buen trabajo". El presidente dijo que una vez que se vayan aclarando los hechos habrá que reabrir el debate sobre el fácil acceso a armas de fuego muy potentes que "hacen más letales estos ataques".

"Hemos visto tragedias como esta demasiadas veces”, había declarado Obama horas antes, nada más llegar a la capital polaca, en referencia a las muertes grabadas con teléfonos móviles de dos negros por disparos de policías esta semana, incidentes que al parecer habrían provocado la ira del atacante de Dallas. “No es solo un problema negro. No es solo un problema hispano. Es un problema americano, y a todos debería preocuparnos”, afirmó el presidente.

Los candidata demócrata a las elecciones presidenciales, Hillary Clinton, y su rival republicano, Donald Trump, han cancelado los actos de campaña que tenía previsto para hoy. Trump, siempre incendiario, se ha ahorrado esta vez salidas de tono: "Nuestra nación está demasiado dividida. Demasiados americanos han perdido la esperanza. Las tensiones raciales han empeorado, no mejorado. Este no es el Sueño Americano que queremos para nuestros hijos", ha dicho a través de un comunicado.

En los primeros momentos de gran confusión, la policía hizo circular por Twitter la foto de un sospechoso, identificado como Mark Hughes, que se entregó cuando vio ver su imagen en las redes sociales. Este, que en la fotografía vestía de camuflaje y llevaba un fusil de asalto al hombro, ya ha sido puesto en libertad. "Nada más ver mi foto, hice que se detuviera un coche de policía", explicó Hughes ante las cámaras de la CBS. "Mi hermano podría haber muerto porque alguien cometió la irresponsabilidad de colgar su imagen en Twitter", declaró su hermano pequeño, Corey Hughes, ante la misma cadena. "No hemos hecho más que cooperar con la policía", aseveró.

Las protestas y manifestaciones se habían ido sucediendo a lo largo del jueves en distintas ciudades de forma espontánea tras la muerte de los afroamericanos Philando Castile, en Minnesota, y Alton Sterling, en Luisiana. El tiroteo en el que derivó la concentración de Dallas hace temer nuevos disturbios como los que se generaron en Ferguson (Misuri), hace dos años, cuando Michael Brown, un chico de 18 años que iba desarmado, perdió la vida por los disparos de un policía blanco.

Este tipo de casos muestra las heridas raciales de Estados Unidos, sus problemas aún por resolver. El propio gobernador de Minnesota, Mark Dayton, admitió ante la prensa ayer por la tarde que veía un sesgo racista en el caso de Castile y que sentía que "hubiese acabado de un modo distinto si hubiesen sido blancos".

El miércoles, Castile, de 32 años, murió abatido por un agente de policía que lo había detenido porque su vehículo tenía un faro trasero roto. En el vídeo, que su novia transmitió en directo, se le ve agonizar mientras el policía sigue apuntando su pistola y la mujer relata su versión de los hechos. El día antes, Alton Sterling, perdió la vida en Baton Rouge, Luisiana, por los disparos de dos agentes cuando ya había sido reducido.

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