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El Senado francés aprueba con votos de la derecha una reforma laboral ultraliberal

Valls plantea zanjar el debate con otro decretazo mientras los sindicatos protestan de nuevo en las calles

Los Republicanos, el partido del expresidente Nicolas Sarkozy, ha aprovechado su cómoda mayoría en el Senado para endurecer la controvertida reforma laboral con una versión ultraliberal del texto. De rebote, los conservadores hacen un favor al presidente François Hollande y a su primer ministro, Manuel Valls, acusados de aplicar un proyecto propio de la derecha. De vuelta a la Cámara baja, la reforma recuperará su versión inicial con los votos de la izquierda pero, falto de apoyos para su aprobación definitiva, Valls se plantea volver a sacarla adelante con un segundo y definitivo decretazo.

El expresidente Sarkozy, en un acto en Rennes.
El expresidente Sarkozy, en un acto en Rennes. AFP

A través de 900 enmiendas, el Senado ha suprimido de un plumazo el límite legal de las 35 horas semanales –pasa a 39 si hay acuerdo en cada empresa-, recupera como obligatoria –en el proyecto era indicativa- la rebaja generalizada de indemnizaciones por despido y elimina ayudas a jóvenes o el límite mínimo de 24 horas semanales en contratos temporales. Para el Gobierno, “es la prueba de la diferencia entre izquierda y derecha”. El nuevo texto ha sido aprobado este martes en la Cámara alta por 185 votos a favor y 156 en contra.

El proyecto vuelve el día 5 para su segunda lectura a la Asamblea, donde Valls ya lo aprobó por decreto en mayo en primera lectura por falta de votos debido a la rebelión de cuatro decenas de diputados socialistas. El jefe de los críticos, Christian Paul, ha advertido que su posición es la misma. Valls, por tanto, tendrá que acudir de nuevo al decretazo dado que Hollande ha reiterado que llegará “hasta el final” en esta reforma que el Gobierno considera “necesaria, vital” para Francia.

Al decretazo, si finalmente se materializa, le seguirá automáticamente una doble moción de censura contra el jefe del Gobierno. Una de la derecha y otra de la izquierda radical. En mayo, la izquierda no pudo reunir los 58 votos necesarios para plantear la moción, pero Christian Paul asegura que ya los tiene.

Antes, Valls se reunirá por separado el miércoles y el jueves con sindicatos y patronal en un último intento de limar alguna de las profundas diferencias. Ninguna de las partes confía en acuerdo alguno. Los sindicatos siguen exigiendo la retirada del proyecto, pero sobre todo la anulación de su artículo segundo, según el cual los acuerdos en cada empresa tendrán más fuerza legal que los sectoriales. Se trata de un cambio radical en las relaciones laborales.

Siete sindicatos han reunido de nuevo este martes a decenas de miles de personas en las calles de toda Francia en otra jornada de movilizaciones contra la reforma. En París, y en un recorrido pactado con la policía, han desfilado 55.000 personas, según los sindicatos (15.000 personas, según las autoridades). (60.000, según los convocantes). 64.000 y 200.000, respectivamente, en toda Francia. Se trata de la undécima y última gran jornada de protestas prevista antes de las vacaciones, aunque la CGT, la principal central francesa, ha anunciado que prepara otra para el día 5.

Siete sindicatos han reunido de nuevo este martes a decenas de miles de personas en las calles de toda Francia 

Las manifestaciones han ido perdiendo fuerza y ya no hay casi ninguna huelga activa. La CGT, no obstante, augura acciones de protesta durante el Tour de Francia, que se desarrollará del 2 al 24 de julio, y prepara más movilizaciones para después del verano.

La opción constitucional –artículo 49.3 de la Carta Magna- de aprobar una ley por decreto sin debate ni votación la ha utilizado el Gobierno francés en 84 ocasiones desde el arranque de la V República en 1958. La izquierda lo ha hecho en 52 ocasiones y la derecha, en 32. El récord, con 28 veces, lo tiene el exprimer ministro socialista Michel Rocard entre 1988 y 1991.

Bajo el mandato de Sarkozy (2007-2012), no se hizo en ninguna ocasión. Valls, en cambio, lo ha hecho ya tres veces: dos para aprobar la también polémica ley de liberalización de la economía y una con la reforma laboral. La mayor crítica contra el uso de semejante arma nuclear la hizo en 2006 el hoy presidente Hollande: “El 49.3 es una brutalidad. El 49.3 es una negación de la democracia”.

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