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Renzi admite la magnitud de la derrota en las municipales pero descarta dimitir

Las candidatas del Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo logran las alcaldías de Roma y Turín

Tras el triunfo clamoroso del Movimiento 5 Estrellas (M5S) de Beppe Grillo en Roma y Turín, donde dos jóvenes candidatas, Virginia Raggi y Chiara Appendino, arrebataron el domingo las respectivas alcaldías a los candidatos del Partido Democrático (PD), el primer ministro, Matteo Renzi, no ha tenido más remedio que reconocer la magnitud de la derrota. No obstante, y ante las voces que desde dentro y desde fuera del PD piden su renuncia, el líder del centroizquierda ha sido claro: “No voy a dimitir. Ni del palacio Chigi [sede de la presidencia del Gobierno] ni de secretario del PD. ¿Que la minoría del partido quiere un congreso? Que se pongan cómodos. No se puede hacer antes del 2 de octubre”.

Virginia Raggi, nueva alcaldesa de Roma, del Movimiento 5 Estrellas, tras conocerse los resultados.
Virginia Raggi, nueva alcaldesa de Roma, del Movimiento 5 Estrellas, tras conocerse los resultados. AP

El 2 de octubre es la fecha clave. Renzi someterá entonces sus reformas constitucionales al voto en referéndum de los ciudadanos, y si estos las rechazan, ha prometido que dejará el Gobierno y la política. “El referéndum”, insiste, “es el partido con la P mayúscula. Si pierdo, el congreso ya no me afectará. Si venzo…”.

El joven primer ministro nunca ha renunciado a la pelea –y por ahora las ha ganado todas--, pero la que se le presenta ahora a tenor de los resultados de las elecciones municipales es de campeonato. Su partido, el mismo que bajo su batuta conoció en las europeas de 2014 una victoria sin precedentes al reunir el 40,8% de los votos, se desangró durante la jornada del domingo. De las seis principales ciudades en juego, el PD solo ganó dos –Milán de forma ajustada y Bolonia con una diferencia de 10 puntos porcentuales--, perdió otras dos a manos del partido anticasta de Grillo –en Roma el candidato del centroizquierda solo logró la mitad de los votos que Virgina Raggi y en Turín su actual alcalde, Piero Fassino, fue rebasado en la segunda vuelta por Chiara Appendino--; vio cómo Nápoles sigue alejándose como un galeón irremediablemente perdido –el independiente Luigi De Magistris arrasó y el partido de Renzi ni siquiera optó a la segunda vuelta— y perdió Trieste frente al candidato de Forza Italia y de la Liga Norte.

El análisis está claro. Aunque Renzi insista en desvincularse del resultado de las municipales, el test del domingo –más de ocho millones de italianos estaban llamados a renovar 126 alcaldías, pero solo acudió la mitad— certifica el malestar ciudadano ante su forma de Gobernar, para unos impulsiva, para otros arrogante, sitúa al Movimiento 5 Estrellas, fundado en 2009 por el cómico Beppe Grillo, como alternativa clara de Gobierno y certifica un escenario preocupante para el centroderecha, representado hasta ahora por el partido de Silvio Berlusconi. En los lugares –y Roma es el mejor ejemplo—donde Forza Italia ha concurrido en solitario, se ha estrellado. Y allá donde ha ido de la mano xenófoba de la Liga Norte de Matteo Salvini –sirva aquí el triunfo de Trieste o los aceptables resultados de Milán—ha logrado llevarse el gato al agua. Eso sí, a costa de escorarse peligrosamente hacia la derecha más intolerante.

Durante la madrugada del domingo, dos eran los sonidos de las elecciones municipales en Italia. La alegría sin discusión del Movimiento 5 Estrellas –Virginia Raggi destacaba el “hecho histórico” de que una mujer haya conquistado por primera vez la alcaldía de Roma “en unos tiempos en que la igualdad de género parece una quimera”—y el ruido del afilador en las sedes del PD. Los cuchillos de los enemigos de Renzi, con el exministro Massimo D’Alema a la cabeza, ya están preparados para la venganza.

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