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El diálogo entre Gobierno y sindicatos en Francia concluye sin el desbloqueo del conflicto

Philippe Martinez mantiene la movilización tras exigir a la ministra de Trabajo que se suspenda el debate parlamentario sobre la reforma laboral

Los protagonistas del largo conflicto social que sufre Francia desde marzo a cuenta de la reforma laboral han abierto este viernes una pequeña ventana al diálogo. El líder del principal sindicato, Philippe Martinez, ha acudido al Ministerio de Trabajo para intercambiar con su titular, Myriam El Khomri, unas posiciones de complicada aproximación sobre el proyecto, pero al menos han puesto fin a un trimestre de incomunicación absoluta. El encuentro, de hora y media, solo ha servido para constatar los desacuerdos, ha dicho Martinez, pero a medio plazo ambas partes están obligadas a encontrar una salida al peor estallido social en Francia de los últimos 20 años.

Martinez, líder de la CGT, llega a su reunión con la ministra este viernes.
Martinez, líder de la CGT, llega a su reunión con la ministra este viernes. REUTERS

Martinez ya no exige la retirada inmediata del proyecto de ley, pero mantiene peticiones de imposible aceptación por el Gobierno. El líder sindical, que ha puesto al Ejecutivo contra las cuerdas con constantes huelgas y masivas manifestaciones, ha pedido a El Khomri esta mañana de viernes que se suspenda el debate parlamentario sobre la reforma y que, en todo caso, se modifiquen radicalmente artículos que encierran “la columna vertebral” del proyecto, en opinión del Ejecutivo.

Aunque la conversación era "necesaria" y ha servido para un intercambio "constructivo", como ha dicho Philippe Martinez, "los desacuerdos se han confirmado". Son desacuerdos sobre partes "esenciales" del proyecto. En primer lugar, el artículo dos, según el cual los acuerdos de empresa pasan a tener más fuerza legal que los de sector. La CGT y el Ejecutivo creen que en la modificación de esta parte está la clave de un posible acuerdo futuro. El punto de aproximación sería el de dar a la representación sindical sectorial algún poder de supervisión o visto bueno previo o posterior a los acuerdos de empresa.

Otro artículo que la CGT no asume es el que facilita los despidos por motivos económicos: degradación de la cifra de negocios durante cuatro trimestres, pérdidas durante un semestre o reorganización interna. Martinez ha explicado a la ministra otras exigencias, como la inclusión en la ley del límite laboral semanal de 32 horas en lugar de las 35 actuales o el refuerzo de la negociación colectiva.

Tanto El Khomri como el primer ministro, Manuel Valls, reiteraron antes del encuentro de hoy que el Ejecutivo no retirará la reforma ni suspenderá su tramitación ni modificará esos artículos clave. “El Gobierno no cambiará un texto que ya es resultado de un compromiso con los sindicatos reformistas hace meses”, ha dicho a France Inter el jefe del Gobierno.

El encuentro ha llegado precedido de un intercambio de descalificaciones por la violencia en las manifestaciones

Es lo que ha reiterado la ministra de Trabajo tras su encuentro con Martinez. El Khomri ha insistido en que el proyecto "se ha enriquecido" en su trámite parlamentario —ha sido edulcorado— y que ahora se trata de "avanzar juntos" mediante "la cultura del diálogo social". "Cada cual debe asumir su responsabilidad", ha declarado la ministra a las puertas de su ministerio. "La pelota está en el campo del Gobierno", ha respondido Martinez.

“Nuestra voluntad es el diálogo”, había dicho el líder sindical antes del encuentro. La apertura de ese diálogo, que también valora la ministra, ha sido lo único positivo de la entrevista. Por el contrario, el acercamiento entre ambas partes es prácticamente imposible en estos momentos. Como prueba, el Gobierno acelera los plazos parlamentarios para aprobar la ley, incluso por decreto, el mes que viene, mientras la CGT convoca nuevas jornadas de protesta los días 23 y 28. Martinez ha dicho tras hablar con la ministra que mantiene estas movilizaciones. El proyecto está ahora en el Senado, controlado por la derecha, que está endureciendo el texto.

Pero, además, el encuentro ha llegado precedido de un agrio intercambio de acusaciones y descalificaciones por ambas partes a raíz de las escenas de violencia registradas en las manifestaciones, y sobre todo en la del pasado martes en París, donde hubo 40 heridos, 29 de ellos policías.

Para Valls, la actitud de la CGT es cuando menos “ambigua” ante la violencia y ha pedido al sindicato que no convoque más protestas en la calle. El presidente François Hollande ha dicho que, si no se garantiza la integridad de personas y bienes, las autoridades prohibirán nuevas protestas en la calle, una opción que la ley facilita enormemente en un estado de excepción como el que vive Francia desde los atentados de noviembre. O que obligará a los huelguistas a trabajar si ponen en peligro el desarrollo de la Eurocopa.

Para Martinez, es el Gobierno quien debe garantizar la seguridad de los ciudadanos y de los bienes en lugar de “intentar desacreditar a los movimientos sociales”. En relación con los graves enfrentamientos del martes en la capital francesa, que incluyeron destrozos en un hospital infantil, el líder sindical ha tensado aún más la cuerda con el Ejecutivo al dar esta interpretación en la cadena RTL: “Debió haber una orden, supongo que de la prefectura de policía, de cargar contra los manifestantes; en casos así, cada cual trata de defenderse…”

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