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La Eurocopa arranca con huelgas y paros pese a las cesiones de Hollande

Ferroviarios, pilotos y basureros mantienen los paros previstos durante el torneo

Los sindicatos franceses franquean en estas horas la línea roja que el Gobierno ha intentado a toda costa que no cruzaran: huelgas y paros en el inicio de la Eurocopa, el torneo que a partir del viernes pondrá a Francia en el centro de la atención mundial. De los ferroviarios a los pilotos, las refinerías o el tratamiento de basuras, las centrales mantienen la protesta pese a las cesiones clave impuestas por el Gobierno. Además, siete organizaciones ultiman detalles para la gran manifestación contra la reforma laboral el día 14 en París.

Carreteras cortadas en Nantes durante las protestas contra la reforma laboral en Francia.

Las principales huelgas son la indefinida del sector ferroviario, que arrancó el pasado 31, y la de los pilotos de Air France, prevista para tres días a partir del sábado. En ambas se ha implicado el Gobierno y ha exigido a las compañías afectadas que cedan a las reivindicaciones sindicales. Como única línea roja, el Gobierno no retirará la reforma laboral, origen de las movilizaciones en Francia desde marzo.

Sectores estratégicos

Ferroviarios. La huelga afecta sobre todo a trenes interurbanos y de cercanías.

Pilotos. Air France se prepara para comunicar a los viajeros los vuelos que prevé suspender por la huelga del 11 al 14. Asegura que mantendrá entre el 70% y el 80%.

Basuras. Paros entre recogedores municipales y plantas de tratamiento (seis, según la CGT). El Gobierno contrata servicios privados para paliar efectos.

Refinerías. La CGT mantiene paros en cinco centros. No afecta al suministro en gasolineras porque se utiliza combustible almacenado por todo el país.

Manifestación. De ámbito nacional. Convocada en París por siete organizaciones contra la reforma laboral. Convocadas otras dos jornadas de protestas el 23 y el 28.

El caso de los paros en la SNCF (la Renfe francesa, transportista oficial de la Eurocopa) refleja el desigual pulso de estas semanas. Los sindicatos convocaron la huelga indefinida, que ya ha costado 300 millones a la compañía, para protestar contra el nuevo convenio y, en segundo término, contra la reforma laboral.

Ese nuevo convenio es –o era- el paso fundamental de la obligada renovación de la SNCF, propiedad del Estado al 100%, porque a finales de esta década tendrá que enfrentarse a la competencia en mejores condiciones de competitividad.

Para ahorrar costes –arrastra una deuda de 50.000 millones de euros-, dirección y sindicatos negociaban, por ejemplo, ser más flexibles en la aplicación de una norma que se ha convertido en un símbolo: ninguno de los 20.000 empleados puede trabajar más allá de las siete de la tarde si al día siguiente inicia sus dos jornadas de descanso. Si lo hace, tiene derecho a un día más de libranza.

El pasado fin de semana, el presidente François Hollande ordenó ceder. Lo hizo a regañadientes la cúpula de la SNCF que ahora no solo no logrará ahorrar, como se le había exigido, sino que aumentará la deuda. Además, el Ejecutivo se ha comprometido a invertir cien millones más al año en mejorar infraestructuras y a asumir parte de esa deuda en el futuro.

Por todo ello, el primer ministro, Manuel Valls, considera que es “incomprensible” que se mantengan los paros. Sin embargo, las cesiones solo han convencido a uno de los cuatro sindicatos convocantes de la huelga que, aunque es seguida por menos del 10% de la plantilla, afecta al 40% de los trenes porque muchos de los huelguistas son conductores.

La CGT llama a ampliar la movilización mientras ultima la gran manifestación del sábado en París

Uno de los que la mantiene es la CGT, cuyo líder, Philippe Martínez, exige por encima de todo la retirada de la reforma laboral. El sindicato ha llamado a los trabajadores a “continuar y ampliar la movilización por todas las formas”. Este jueves, ya ha habido manifestaciones en 90 ciudades, asegura el primer sindicato de Francia. Y paros o bloqueos, añade, en cinco centrales nucleares, otras tantas refinerías, los principales puertos y seis plantas de basuras. Ya se están acumulando desechos en algunos barrios de París, Marsella o Saint-Étienne

El punto culminante será el martes de la semana que viene en la capital francesa, donde han sido convocados trabajadores y estudiantes de toda Francia. Confían en superar la hasta ahora mayor movilización contra la reforma laboral. Se produjo el 31 de marzo, cuando se manifestaron 390.000 personas -1,2 millones, según los convocantes- en diferentes ciudades. En París, entre 26.000 y 28.000. La CGT ha convocado este jueves otras dos jornadas de protesta los próximos 23 y 28, en plena Eurocopa, que acaba el 10 de julio.

En el caso de Air France, la dirección de la compañía –el Estado posee el 17% del capital- fue convocada el lunes en el palacete del primer ministro, donde asesores de Valls y Hollande también aconsejaron ceder. Los tres sindicatos convocantes de los paros han recibido la promesa de que la compañía comprará, como ellos exigen, más aviones de largo recorrido. Las centrales exigen un compromiso en firme. La dirección asegura que mantendrá entre el 70% y el 80% de los vuelos.

Hollande ha dicho este jueves que "los servicios públicos estarán garantizados" durante la Eurocopa y que "el Estado tomará todas las medidas necesarias" para que el torneo se desarrolle con normalidad, incluidos los necesarios transportes de equipos o seguidores.

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