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La ultraderecha austriaca impugna la elección presidencial

El FPÖ registra un escrito de 150 páginas contra el proceso de recuento de la reñida segunda vuelta de las presidenciales

Norbert Hofer, el candidato ultraderechista austriaco
Norbert Hofer, el candidato ultraderechista austriaco AP

La ultraderecha austriaca no ha digerido la derrota por la mínima en las elecciones presidenciales del pasado 22 de mayo. El líder del partido antiinmigración y euroescéptico FPÖ, Heinz-Christian Strache, ha insinuado desde entonces varias veces que podría impugnar la victoria del verde Alexander Van der Bellen (50.3% de los votos frente al 49.7%), y finalmente lo ha hecho agarrado a irregularidades, en principio menores, en el recuento en varias localidades.

Según ha confirmado el Tribunal Constitucional austriaco, el FPÖ ha registrado un escrito de impugnación de 150 páginas contra el proceso de recuento de la segunda vuelta de las presidenciales, que perdió su candidato, Norbert Hofer, por apenas unos 31.000 votos sobre un total de 4,6 millones de sufragios.

La elección, muy reñida, se decidió en el último momento con el escrutinio del voto por correo (un 14% del censo), por lo que la proclamación del vencedor tuvo que aplazarse por un día. Norbert Hofer, sin embargo, admitió rápidamente la derrota ante Van der Bellen en un mensaje en su página de Facebook.

Mientras el candidato derrotado mostraba la zanahoria, su jefe de filas sacó el palo y arremetió contra el sistema de recuento y el voto por correo, determinante para que al FPÖ se le escapara de las manos una victoria que lo situaba por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial al frente de la jefatura de Austria con un discurso a favor del cierre de las fronteras ante la crisis de los refugiados y de alejamiento de la Unión Europea.

El Tribunal Constitucional deberá decidir sobre la impugnación redactada por los abogados del FPÖ antes del 8 de julio, para cuando está previsto el traspaso de poderes al nuevo presidente federal.

Según han publicado los medios austriacos, en algunas localidades se abrieron los sobre de los votos por correo antes del plazo estipulado, y en un caso el número de papeletas y votantes no coincidía. Además, en una población votaron algunos jóvenes menores de 16 años, la edad legal para votar en unas presidenciales austriacas.

“No somos unos malos perdedores. Se trata de proteger los fundamentos de la democracia”, ha afirmado Strache en una conferencia de prensa tras presentar la impugnación. Para el líder de la ultraderecha, las “innumerables irregularidades” del proceso obligan a su revisión. “No hace falta apuntarse a ninguna teoría de la conspiración para tener una mala sensación sobre la elección. Sin estas irregularidades, Hofer sería presidente”, ha añadido.

El Ministerio del Interior austriaco ha descartado ya el fraude en algunos distritos en los que ha constatado errores administrativos o de transmisión de los resultados finales. En cuatro circunscripciones del Estado federal de Carintia y en uno de Estiria ha ampliado la investigación para determinar si se infringió la ley electoral, según anunció a finales de mayo el ministro responsable, Wolfgang Sobotka.

Expertos citados por la agencia APA explican que los jueces del Alto Tribunal pueden anular parte del proceso electoral en caso de encontrar violaciones relevantes de la ley electoral, pero siempre y cuando tengan un impacto decisivo sobre el resultado. Eso podría significar repetir la votación o el recuento en algunos lugares, aunque no en todo el país.

Dado lo ajustado del resultado, el FPÖ ha visto en las irregularidades denunciadas una oportunidad de dar la vuelta a la elección presidencial más reñida de la historia de Austria.

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