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EE UU y la OTAN activan el escudo antimisiles en plena tensión con Rusia

Stoltenberg inaugura en Rumania una de las bases de este instrumento defensivo

Jens Stoltenberg, junto al presidente rumano, Klaus Iohannis, antes de la ceremonia inaugural de la base aérea.
Jens Stoltenberg, junto al presidente rumano, Klaus Iohannis, antes de la ceremonia inaugural de la base aérea. EFE

Estados Unidos ha dado este jueves el impulso definitivo al escudo antimisiles que ideó para defender a Europa de las amenazas exteriores. Este instrumento, que queda bajo el paraguas de la OTAN, pretende evitar un ataque de misiles balísticos (de muy largo alcance) provenientes de territorios como Irán o Corea. Pese a todo, Rusia lo entiende como una amenaza directa y su activación –tras varios años de demoras- coincide con un momento de tensión entre la Alianza Atlántica y Moscú. "Resulta imposible que el escudo derribe misiles balísticos rusos. No veo ningún motivo por el cual se justifiquen las tensiones; las amenazas de Rusia son irresponsables, los rusos saben que no es un sistema dirigido contra ellos", ha argumentado el secretario general de esta organización, Jens Stoltenberg, en una conferencia de prensa en Budapest, informa Efe.

Tanto Stoltenberg como el vicesecretario de Defensa de Estados Unidos, Bob Work, han asistido este jueves a la puesta en funcionamiento del escudo antimisiles en la ciudad rumana de Deveselu. Y el viernes será la ceremonia de inicio de la construcción de otra parte del dispositivo en Polonia, que se prevé que esté operativo en 2018. Aun así, el sistema no podrá funcionar al menos hasta julio, pero Washington quiere enviar ya la señal política de que está listo.

Rusia considera el proyecto como una provocación que entra en vigor dos años después de la anexión de la península ucrania de Crimea por parte de Moscú y tras el mayor reforzamiento que ha realizado nunca la Alianza Atlántica en el Este de Europa, en los países más próximos a Rusia. Pese a las palabras de Stoltenberg, el escudo puede tener, en efecto, capacidad para detener algunos lanzamientos de misiles balísticos rusos. Consciente desde un principio de esos temores surgidos en Rusia, la OTAN inició un diálogo con el Kremlin para disipar dudas, pero se rompió en 2013 por falta de confianza.

Este instrumento defensivo se activa en un momento de creciente implicación militar estadounidense en la antigua órbita soviética como respuesta a las injerencias rusas en Ucrania. Con un objetivo disuasorio, el Pentágono ha cuadruplicado el presupuesto de su programa de apoyo militar a aliados en el centro y el Este de Europa. La primera potencia mundial aumentará el año que viene el despliegue de tropas y vehículos de combate en la región.

Para el embajador estadounidense en la OTAN, Douglas E. Lute, el escudo integra las iniciativas de la Alianza Atlántica para afrontar un “arco de inestabilidad” que va desde la frontera oriental de la OTAN con los países exsoviéticos hasta la frontera sur con el Mediterráneo.

Cuatro barcos en Rota

El escudo consiste en un sistema de radares que detecta el lanzamiento de un misil balístico en el espacio. Una vez detectado, el misil es destruido con disparos desde tierra firme o desde barcos. El radar que lo intercepta está en Turquía, el centro de control de la OTAN, en Alemania y los cuatro barcos que pueden disparar misiles están amarrados en la base en la ciudad española de Rota. Dinamarca y Holanda también ofrecen apoyo a esta iniciativa.

La instalación del escudo fue idea del expresidente estadounidense George W. Bush ante la amenaza de misiles lanzados por Irán o Corea del Norte. Fue acordada en 2007, pero Barack Obama la canceló en 2009 al llegar a la Casa Blanca. Presentó su propia versión, que es la que ahora entra en vigor. Un año después, la OTAN adoptó una estrategia conjunta para disponer de escudos antimisiles, en la que se encuadra esta aportación estadounidense.

La puesta en marcha de esta iniciativa se produce a pesar de que hace menos de un año Occidente firmó la paz nuclear con Irán, uno de los Estados considerados como amenaza potencial a la seguridad de los países aliados. Pero la organización juzga que el proyecto aún está justificado porque el acuerdo con Irán paraliza la actividad nuclear del país con fines militares. Es decir, solo la construcción de la bomba nuclear. Irán conserva su capacidad de fabricar misiles balísticos convencionales, aunque el espíritu del acuerdo –la distensión con esta potencia de Oriente Próximo- va más allá del arsenal nuclear.

Moscú vaticina más tensión

Recelos rusos. El Kremlin ve como amenaza la instalación de un sistema capaz de interceptar misiles balísticos de largo alcance y derribarlos. “Desde el principio de esta historia dijimos que, de acuerdo con nuestros expertos, el escudo es verdaderamente una amenaza para la seguridad de Rusia”, aseguró ayer el portavoz del Kremlin en Moscú, informa Reuters.

Consecuencias políticas. Un alto cargo del Ministerio de Exteriores ruso, Andrei Kelin, alertó de que este movimiento “solo puede empeorar” las ya tensas relaciones entre la OTAN y Moscú.

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