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El congreso del Partido entroniza a Kim Jong-un como líder de Corea del Norte

Los 3.470 delegados aprueban el desarrollo económico y nuclear paralelo propuesto por el joven líder

El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, sentado en el centro, este lunes en el VII Congreso Partido de los Trabajadores en Pyongyang. Ampliar foto
El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, sentado en el centro, este lunes en el VII Congreso Partido de los Trabajadores en Pyongyang. AFP

El Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea, la espina dorsal del régimen norcoreano, concluyó este lunes reforzando a Kim Jong-un como líder indiscutido de Corea del Norte. El tercero en la dinastía política de los Kim acumuló un nuevo cargo creado especialmente para él, el de presidente del partido, del que hasta ahora era secretario general.

Fila tras fila de los 3.470 delegados que, vestidos de traje oscuro o uniforme militar, ocupaban el inmenso salón central del Palacio de la Cultura 25 de Abril irrumpieron al compás en aplausos y gritos de “Mansae” (“larga vida”), puestos en pie tras el anuncio. El nombramiento culminaba cuatro días de reuniones a puerta cerrada de un congreso que no se celebraba desde hacía 36 años, antes de que naciera el actual líder y cuando aún gobernaba su abuelo y fundador del régimen, Kim Il-Sung.

Para Kim Jong-un, de 33 años, el congreso, precedido de una campaña de preparativos de 70 días, ha representado un éxito rotundo. Cuestionado por los analistas extranjeros por demasiado joven e inexperto cuando llegó al poder hace cuatro años a la muerte de su padre, el congreso le ha servido para enlazar su mandato con el de su abuelo, presentarse como el legítimo heredero de su dinastía política y consolidarse como líder absoluto.

El cónclave del partido ha consagrado la sustitución de la política que proclamara Kim Jong-Il de “songun” o “Ejército primero”, que le ayudó a mantenerse en el poder durante los años de hambruna en la década de los noventa. Definitivamente se adopta el lema que el joven mandatario propuso tras su llegada al poder, el “byong-jin” o el “desarrollo paralelo”: el de la economía y el del programa nuclear.

Así, el Congreso ha aprobado formalmente la determinación a continuar adelante con el programa nuclear, que el Gobierno norcoreano defiende como esencial para la supervivencia del país, y del régimen.

"Seguiremos aplicando de modo consistente la estrategia del desarrollo simultáneo de la economía y nuestro poderío nuclear defensivo, tanto cualitativa cuantitativamente, en tanto los imperialistas (EE UU y Corea del Sur) prosigan sus amenazas nucleares y prácticas arbitrarias”, indica una resolución adoptada por los delegados y divulgada este lunes por la agencia oficial, KCNA.

La directriz, aprobada un día después de que en el mismo congreso Corea del Norte se declarara un “Estado nuclear responsable” que jamás usaría su armamento nuclear a menos que fuera víctima primero de un ataque con esas armas, llega después de cuatro meses en los que Pyongyang había multiplicado sus gestos y su retórica amenazantes. Si en enero había llevado a cabo su cuarta prueba nuclear, en la que aseguró que había empleado una bomba de hidrógeno, a lo largo de los meses siguientes había completado varias pruebas de misiles de diverso alcance y había amenazado con reducir Nueva York a cenizas.

Pero tras el cierre con éxito del Congreso el énfasis puede pasar ahora al otro eje del binomio, la economía. Los delegados aprobaron por unanimidad el plan quinquenal propuesto por Kim Jong-un en su informe de trabajo, que leyó este fin de semana a largo de tres horas. El plan, el primero desde los años ochenta, quiere aprovechar la leve pero progresiva recuperación de una economía completamente destruida durante la hambruna y que ha comenzado a levantarse gracias al comercio informal. Entre sus objetivos se marca el poner fin a la carencia energética crónica que padece el país, mediante la potenciación de la energía nuclear y las energías alternativas, entre otras cosas.

Pero aunque haya reforzado el papel del líder supremo, el Congreso no parece haber llevado a cabo una renovación significativa entre los altos mandos del partido. Entre los nuevos nombramientos del Politburó destacan Kim Yong-nam, de 88 años, que es presidente de la Asamblea Popular Suprema y jefe de Estado honorífico del país y Choe Ryong-hae, de 66 años y secretario del Comité Central del Partido de los Trabajadores, informa Efe.

Tras la clausura del evento, este martes Kim Jong-un tendrá ocasión de darse un baño de multitudes. Está programado un desfile masivo de los habitantes de Pyongyang en la plaza Kim Il-Sung, en pleno centro de la capital, para aclamarlo.

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