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De Wisconsin a la incertidumbre de una Convención republicana “abierta”

El triunfo de Ted Cruz aumenta las posibilidades de que el Partido Republicano termine las primarias sin un nominado

El senador Ted Cruz disputa la nominación a Donald Trump.
El senador Ted Cruz disputa la nominación a Donald Trump. Bloomberg

Las primarias de Wisconsin apenas repartían 42 de los 1,237 delegados que necesita acumular un candidato republicano para representar a su partido en las elecciones de noviembre, pero la victoria del senador Ted Cruz sobre Donald Trump demuestra que puede impedir que el magnate selle su nominación antes de que termine el proceso de primarias. La posibilidad de llegar a una convención “abierta”, la peor pesadilla de cualquier candidato presidencial, cada vez está más cerca.

El ascenso de Cruz y el fin de la racha positiva de Trump apuntan a que el proceso puede alargarse hasta junio e incluso que el empresario llegue a la convención con mayor número de delegados, aunque no los suficientes. Estos son todos los escenarios posibles y los factores en juego:

El reto de una convención “abierta”

Las primarias estadounidenses son un proceso de votación indirecta en el que los ciudadanos dicen a los delegados de su partido a qué candidato deben respaldar en la Convención Nacional. A falta de un nominado claro, los delegados serán los encargados de elegir si Trump, Cruz o incluso un tercero todavía por determinar, debe representar a los republicanos en las presidenciales.

El presidente del Comité Nacional Republicano ya ha rechazado que las primarias vayan a terminar sin un candidato claro y las encuestas revelan que los votantes republicanos también quieren evitarlo. Trump, que este mismo martes acusó a la élite republicana de apoyar a Cruz para “robarle” la nominación, ha declarado en el pasado que “si se priva de sus derechos a los votantes, habrá problemas como nunca”.

Las reglas del partido establecen que los 2.474 delegados reunidos en Cleveland votarán en un primer lugar de acuerdo con el reparto que ya han dictado los ciudadanos en las primarias. Si ningún candidato obtiene la mayoría necesaria, cerca del 60% de los delegados quedarán “liberados” y ya podrán optar por el candidato que quieran. Además, se celebrarán tantas rondas de votaciones como sean necesarias hasta que un candidato tenga la mayoría de votos

El modelo que nadie quiere

¿Cuántos cambiarían su voto inicial a Trump para dárselo a Cruz? ¿Cuántos estarían abiertos a respaldar a un tercer aspirante sobre el que no se han pronunciado los ciudadanos? ¿Cuántas votaciones harán falta para elegir a un candidato? Estas son las incógnitas de una convención abierta que los líderes republicanos esperan no tener que resolver y que rechaza el 55% de los votantes, según un sondeo reciente. La negativa es aún mayor, un 63%, si el nominado resulta ser un aspirante que no ha participado en el proceso de primarias.

Los republicanos tampoco pueden apoyarse en la historia para argumentar que una Convención tan disputada dé buenos resultados. En 1976, el republicano Gerald Ford arrebató la nominación a Ronald Reagan en la reunión del partido en Kansas. En 1952, en la convención demócrata, Adlai Stevenson resultó nominado tras tres votaciones. Los republicanos no han necesitado tantas rondas de votación desde 1948, cuando venció Thomas Dewey. Todos ellos fueron derrotados en noviembre.

Cómo evitarlo

La única manera de evitar una convención de este tipo es que Trump o Cruz alcancen el número necesario de delegados. El senador de Texas lo tiene matemáticamente imposible y para superar los delegados de su rival necesita recabar el 70% de todos los votos en las primarias de Nueva York hasta las de Nebraska el 10 de mayo, la primera cita en que puede superar a Trump.

El magnate neoyorquino sí podría llegar al número de delegados necesarios y el calendario le favorece. Es el favorito para vencer en Nueva York y otros Estados del noreste que reparten a finales de abril un total de 267. En junio, California, Nueva Jersey y cuatro Estados más designan otros 303. Allí puede estar el horizonte de esta campaña. Matemáticamente, el día 7 de junio es el primero en que Trump puede superar la mitad de los delegados necesarios gracias a que California reparte más delegados que ningún otro (172), pero necesitará porcentajes más altos que los recibidos hasta ahora.

Otras incógnitas

Las convenciones nacionales de este verano se rigen por normas complejas que además no son definidas hasta el último momento, por lo que todas las predicciones se basan en las reglas del juego de 2012, cuando Mitt Romney fue nominado.

  • Una de ellas es la conocida como Regla 40, que obliga a los candidatos a haber ganado las primarias de al menos ocho Estados para poder disputar la nominación en la convención. Ahora mismo solo Cruz y Trump cumplen con ese requisito.

  • Quiénes son los delegados. El Partido Republicano apenas ha empezado a designar con nombres y apellidos quiénes serán los delegados que acudan a Cleveland este verano y emitan el voto final. De ellos dependerá la creación de nuevas reglas y la elección del candidato, si no lo hacen antes los ciudadanos a través de las primarias.

  • Los delegados que ya lograron Jeb Bush, Marco Rubio y otros candidatos retirados. Las reglas de cada Estado determinan qué ocurre con ellos en el caso de llegar a una convención “abierta”. Si Cruz logra sumar los más de 300 que suman Rubio y Kasich, será una amenaza mayor para Trump.

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