Zapatero niega que su presencia sea un apoyo al chavismo

El organismo electoral tuvo como invitados a los expresidentes de España y Panamá

Rodriguez Zapatero durante el encuentro con Maduro
Rodriguez Zapatero durante el encuentro con MaduroMIGUEL GUTIERREZ (EFE)

Uno de los asuntos más controvertidos de las elecciones parlamentarias ha sido el del monitoreo internacional. En medio de un panorama de restricciones sin observadores —solo “acompañantes”, y solo de Unasur, sin permitir la presencia de funcionarios de la OEA ni representantes de la UE—, el Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el oficialismo, tuvo dos invitados especiales: los expresidentes Martín Torrijos (Panamá) y José Luis Rodríguez Zapatero (España).

Zapatero se esforzó en explicar su papel en Venezuela en una rueda de prensa ofrecida ayer. Desde que llegó a Caracas el martes anterior, ha sufrido el asedio de comentaristas y de los foros en redes sociales que califican su visita como un intento concertado por lavarle la cara al régimen bolivariano de Nicolás Maduro.

Zapatero se mostró abierto a las críticas: “Sé que siempre habrá quien diga que los esfuerzos por el diálogo forman parte de una política light, pero el diálogo y el respeto por la soberanía forman parte de mis convicciones más profundas”.

El expresidente del Gobierno español, que la noche del sábado se reunió con Maduro en el Palacio de Miraflores de la capital venezolana, aseguró que su viaje a Venezuela se produjo a solicitud de una tercera parte a la que no quiso identificar, pero, según ha confiado a allegados, producirá “sorpresa” cuando se dé a conocer. “Es una iniciativa que tiene que ver con el trabajo de mucha gente en América Latina y España para que tengamos en Venezuela un proceso democrático pacífico, que permita abrir una nueva etapa de diálogo en los próximos días”, afirmó.

Promover el diálogo

En ese sentido, su propósito en la nación suramericana no se restringe a la cobertura del evento electoral: “Es un deseo unánime de la comunidad internacional que haya diálogo en Venezuela, sea cual sea el resultado electoral de las legislativas. Ese es mi principal objetivo. Para esa tarea seguiré comprometido con mi modesto aporte. La probabilidad de que haya diálogo es pequeña, el punto de partida es muy difícil, pero el esfuerzo merece la pena”.

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En nombre de la “inteligencia diplomática” y la prudencia se reservó los términos de su conversación con el mandatario venezolano, de la que solo adelantó que incluyó, entre otras “áreas muy sensibles”, temas como la agria relación con España y la situación de los presos políticos, “de la que nadie se puede desentender”. Y añadió: “Hay zonas de esa conversación que prefiero no revelar, pero espero que mi modesta contribución y las reflexiones que compartimos contribuyan a que pronto tengamos un nuevo escenario”.

Zapatero aseguró que el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, conoce desde hace meses su visita a Venezuela, y que ha mantenido permanentemente informado de la gestión al ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo. Además, dijo, antes de viajar al país habló sobre la misión con su compañero de partido y también expresidente Felipe González, quien en junio pasado visitó Venezuela para interesarse por la situación de los prisioneros políticos Leopoldo López, Daniel Ceballos y Antonio Ledezma, entre otros. “El viernes, antes de venir fue la última vez que hablamos”, recordó. “Él vino en distintas circunstancias y con una tarea distinta a la mía; además, cada quien va con su propio libro de estilo”, afirmó.

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