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Turquía detiene a 1.400 migrantes tras la firma del acuerdo con la UE

Noviembre fue el primer mes en que se redujo el flujo migratorio hacia Europa

ACNUR lo atribuye al mal tiempo y la mayor vigilancia de las autoridades turcas

Refugiados en la isla de Lesbos
Un iraquí, procedente de la ciudad de Mosul (ocupada por el ISIS), sostiene a su hija tras llegar en un pequeño bote, junto a otros 150 refugiados, a la isla de Lesbos este martes. AP

Los efectos del acuerdo diseñado por la Unión Europea para que Turquía haga de guardián de su frontera suroriental a cambio de 3.000 millones de euros y avances en el proceso de adhesión no se han hecho esperar. En las primeras 48 desde la consecución del pacto, unos 1.400 refugiados e inmigrantes han sido detenidos cuando trataban de cruzar ilegalmente a Grecia.

En una macro-operación de la Gendarmería el lunes, fueron detenidas “cerca de 1.300” personas de nacionalidad siria, afgana, iraquí e iraní que se preparaban para partir hacia la isla griega de Lesbos, según informó la agencia de noticias DHA. Las detenciones se produjeron en ocho lugares diferentes de la provincia de Çanakkale (noroeste de Turquía), cuya costa dista en algunos puntos apenas 10 kilómetros del territorio heleno. Los detenidos fueron enviados al centro de detención de inmigrantes irregulares de la localidad de Ayvacik, pese a que este solo está preparado para acoger a 84 personas.

Los refugiados procedentes de Siria serán puestos en libertad ya que el Gobierno los considera “huéspedes”. En el caso de los detenidos de otras nacionalidades, teóricamente deberían ser deportados ya que, si bien Turquía ha ratificado la Convención de Ginebra, incluye una cláusula que limita la condición de refugiados solo a aquellos procedentes del continente europeo. Con todo, la práctica habitual es dejarlos libres y que las autoridades sigan haciendo la vista gorda a su presencia en el país.

En la operación fueron arrestados también tres supuestos traficantes y los gendarmes se incautaron de una pistola, cuatro barcas y seis motores para lanchas. Además, se halló el cadáver de un varón, que se cree era otro inmigrante.

Este martes, en la vecina provincia de Balikesir, la Guardia Costera turca apresó a otras 113 personas en una barca antes de que cruzasen a aguas griegas. Según la agencia oficial de noticias Anadolu, entre los pasajeros de esta patera, de nacionalidad siria, palestina, tibetana e india, había “muchos niños”. Varios de los inmigrantes y refugiados fueron ingresados en un hospital por diversos problemas de salud; el resto ha pasado a disposición policial. En los primeros once meses del año, los guardacostas turcos han capturado a unas 79.000 personas que trataban de llegar hasta las islas griegas, una importante parte de ellas cuando estaban a la deriva o tras haberse hundido las embarcaciones en las que viajaban.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que unos 140.000 refugiados y migrantes llegaron a las costas europeas durante el mes de noviembre, una importante disminución en número respecto a los 220.000 registrados en octubre. “Es la primera vez este año que se produce una bajada respecto al mes anterior”, explicó este martes el portavoz de esta agencia de la ONU, William Spindler, que la atribuye a un empeoramiento de las condiciones climatológicas con la llegada del otoño y a que “las autoridades turcas han restringido la acción de los traficantes”. La visita de la canciller alemana, Angela Merkel, a mediados de octubre sirvió para ofrecer a Ankara el pacto, finalmente sellado este pasado domingo, para que Turquía se comprometa a impedir la llegada de refugiados a territorio de la Unión Europea. Tras la firma de este acuerdo, las autoridades del país euroasiático incrementaron la vigilancia.

De acuerdo con los datos de la Organización Internacional de las Migraciones, de las 880.000 personas que han llegado por vía marítima y de forma irregular a Europa en lo que va de año, 653.075 lo han hecho a través del mar Egeo, que separa Turquía y Grecia, de ahí la importancia que otorga Bruselas a poner obstáculos en esta ruta. Sin embargo, el acuerdo ha sido muy criticado por organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, cuyo representante en Turquía, Andrew Gardner, lo considera “una sucia mancha en la conciencia europea”. Turquía acoge a más de dos millones de refugiados sirios e iraquíes, a los que cada día se añaden nuevas personas que escapan de la guerra y los bombardeos en los países vecinos. Menos de 300.000 han encontrado refugio en campos establecidos por el Gobierno y, para la mayoría, existen serias dificultades a la hora de hallar empleo en la economía formal o acceder al sistema educativo.