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Berlín teme un atentado del grupo que quiso atacar el Alemania-Holanda

Las autoridades creen que el martes evitaron la colocación de cinco bombas en Hannover

Dos policías vigilan el estadio de Hannover el 18 de noviembre, un día después de la suspensión del amistoso Alemania-Holanda por amenaza de atentado.
Dos policías vigilan el estadio de Hannover el 18 de noviembre, un día después de la suspensión del amistoso Alemania-Holanda por amenaza de atentado.

Los alemanes intuyeron el horror terrorista el pasado martes. Las autoridades cancelaron poco antes de que comenzase el partido amistoso entre Alemania y Holanda de Hannover, al que iba a asistir la canciller Angela Merkel y gran parte de sus ministros. El Gobierno no ha querido dar demasiada información sobre los motivos que le llevaron a tomar esa decisión, pero varios periódicos han revelado estos días que la amenaza llegó de los servicios de seguridad franceses, que alertaron de que un comando yihadista planeaba un atentado múltiple con cinco bombas, que estarían distribuidas en el estadio IDH Arena, la estación de tren y una parada de autobús.

Pese al tono alarmista de algunos medios, los investigadores no han hallado aún pruebas de la existencia de la supuesta célula terrorista, según informaba el domingo la cadena ZDF. Sin embargo, fuentes de la inteligencia alemana citadas por el Frankfurter Allgemeine consideran que la suspensión del partido evitó un “ataque terrorista minuciosamente planeado”. Las autoridades estatales ya admitieron el martes que no habían encontrado ningún explosivo ni habían detenido a ninguno de los sospechosos.

La preocupación en Alemania es alta. Al igual que en Bruselas, los servicios de inteligencia alertan del riesgo de que los mismos que pretendían atentar en Hannover puedan intentarlo de nuevo. El riesgo se amplía a los yihadistas entrenados en Siria retornados a Alemania, en torno a un tercio de los 760 alemanes que viajaron a entrenarse con el Estado Islámico u otros grupos terroristas, según los cálculos del Ministerio del Interior.

El ministro Thomas de Maizière dijo que tienen detectadas a 420 personas que suponen una grave amenaza para la seguridad del país. Unos 17.000 agentes vigilan a estos cuatro centenares de sospechosos. “Es la cifra más alta que hemos tenido nunca”, dijo De Maizière el domingo al Bild.

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