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Muere Antonio Lacayo, el hombre fuerte de la transición en Nicaragua

Cientos de personas despiden a un actor clave de la política nicaragüense, que falleció en un accidente aéreo

Entierro de Antonio Lacayo Oyanguren, muerto en accidente aéreo
Entierro de Antonio Lacayo Oyanguren, muerto en accidente aéreo EFE

Antonio Lacayo Oyanguren, el exministro de la Presidencia de Nicaragua durante el Gobierno de Violeta Chamorro (1990-1996), y quien negoció la transición hacia la democracia tras la derrota del sandinismo, falleció a los 68 años tras colapsar el helicóptero en el que viajaba con otras tres personas. Su cuerpo fue hallado la tarde del miércoles en el sur del país, en las aguas del río San Juan, donde había viajado para inspeccionar una gran plantación de naranjas copropiedad del Grupo Pellas, de cuyo centro empresarial era director ejecutivo. El cuerpo de Lacayo fue sepultado la tarde del jueves en Managua con una cálida despedida a la que asistieron centenares de personas.

Retirado de la vida política desde hacía varios años, Lacayo fue uno de los actores principales de la transición de Nicaragua hacia la democracia, después de que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), liderado por el exguerrillero Daniel Ortega, perdiera las elecciones en 1990 frente a la Unión Nacional Opositora (UNO), cuya candidata era Violeta Chamorro, esposa del periodista Pedro Joaquín Chamorro, asesinado por la dictadura somocista en 1978 y considerado en este país centroamericano como mártir de la lucha por la libertad y la democracia.

No sólo era el principal asesor de la presidenta Chamorro, sino también una suerte de primer ministro con amplios poderes. A Lacayo le tocó negociar el difícil proceso de la transición en un país devastado por la guerra que había dejado decenas de miles de muertos (aunque no hay un dato preciso, algunos historiadores estiman que la guerra civil dejó unos 50.000 fallecidos en Nicaragua), la economía del país en ruinas (llegó a tener la inflación más alta del mundo) y centenares de miles de desplazados y refugiados por la violencia. Su papel fue clave para garantizar la estabilidad política en un país que era un polvorín, negociar acuerdos con organismos internacionales para lograr la recuperación económica y encaminar a Nicaragua en una nueva era de democracia y economía liberal.

Sus detractores lo acusan de haber entregado al país a las políticas neoliberales del Fondo Monetario Internacional, que exigió una reducción del Estado, la liquidación de empresas públicas que empleaban a miles de nicaragüenses, así como recortes en gastos sociales que se mantenían con duros esfuerzos durante el gobierno revolucionario. Medidas que, sin embargo, fueron necesarias para sanear las cuentas del Estado y recibir necesitados préstamos internacionales que fueran la base de un futuro crecimiento económico.

Lacayo lanzó un plan económico que estabilizó los precios, redujo el gasto público y promovió la inversión privada. Al inicio de los noventa, creó una nueva moneda, el córdoba oro, cuya cambio frente al dólar fue de uno por cinco córdobas. Nicaragua se convirtió en un país de mano de obra barata, con las políticas enfocadas a la exportación y amplios beneficios para los sectores privados, con quien el hombre fuerte del gobierno de Chamorro mantenía excelentes relaciones. Su gran legado fue la estabilidad de la economía nicaragüense, a la par de su esfuerzo por consolidar la paz y la democracia como asesor de la presidenta Chamorro.

“Lacayo era enérgico y contundente sin llegar a la altanería. Siempre trataba de negociar porcentajes, modalidades, y corregía imprecisiones para dejar clara las cosas y los acuerdos. Era meticuloso con el lenguaje para evitar malas interpretaciones. Quería hacer bien las cosas y que el Gobierno que él representaba fuera escuchado con respeto”, dijo la periodista Lilly Soto Vásquez, a quien le tocó participar en negociaciones para lograr beneficios para los trabajadores nicaragüenses.

“A pesar de su juventud en aquella época, llevó adelante y con serenidad los acuerdos de transición, que en su momento fueron criticados, pero que el tiempo ha demostrado que eran necesarios para Nicaragua. Aquello no fue un proyecto que caminó sobre rieles. Había un sector del Frente Sandinista que apostaba por el diálogo y otro que se inclinó por las huelgas y los paros en las calles, y él mostró siempre estas cualidades para sacar adelante al país”, dijo el exvicepresidente y escritor Sergio Ramírez.

En el accidente en el que falleció Lacayo también murieron el piloto de la nave, Juan Francisco Lemus, y los estadounidenses James S. Horrisberger, Director de Adquisiones de The Coca-Cola Company, y Phill Wendell Tope, director de Tampa Juice Service Inc.

Durante el funeral del exministro su hijo Antonio Ignacio dijo: “Todos los nicaragüenses estamos en deuda con él. Su papel en la transición fue clave para que pudiésemos superar una de las etapas más difíciles de Nicaragua”.