Atentado en Francia

El caos toma París

El Ayuntamiento y la policía piden a los parisinos que no abandonen sus casas

Un aficionado francés en el estadio de Saint Denis.
Un aficionado francés en el estadio de Saint Denis.Christophe Ena / AP

Los ataques de este viernes 13 en París, casi simultáneos y en distintos puntos de la ciudad, han producido decenas de muertos, decenas de heridos y un tremendo caos. Es un golpe inmenso a apenas dos semanas del inicio de la importante Cumbre del Clima que reunirá en París el 30 de noviembre a casi 120 mandatarios de todo el mundo. Al caos ha seguido inmediatamente una sensación de asedio. Mientas cientos de ciudadanos buscan la manera de regresar a casa y otros quedan encerrados allá donde pasaban la noche, la policía y el Ayuntamiento han pedido a los ciudadanos que no abandonen sus hogares.

La bulliciosa noche del viernes parisina se ha visto dramáticamente interrumpida en el estadio de Francia y dos distritos céntricos de la ciudad: el décimo y el undécimo. El temor y la sensación de asedio se han extendido después al resto de la ciudad. Los cinco o seis ataques diferentes -los datos no están claros todavía- han tenido lugar en torno a las 21.40 horas de la noche. En el undécimo distrito está la sala de fiestas Bataclan, donde se mantiene el asedio policial mientras los atacantes retienen a un centenar de personas. Allí algunos testigos han llegado a contar cómo huyendo de un tiroteo se han encontrado con otro en sentido contrario. “La policía ha tenido que dispersarse porque se ha encontrado en medio de dos ataques diferentes”, ha contado una testigo de los hechos a la cadena iTele.

Varios de ellos han coincidido en contar cómo oyeron en Bataclan varios disparos, un silencio de pocos minutos y, después, otra ráfaga de disparos. Algunos testigos aseguran haber visto a gente caer al suelo tras los disparos en la terraza del restaurante La Belle Équipe, situado en la rue de Charonne.

La policía se aprestó en torno a las diez de la noche a desalojar bares y restaurantes de los dos distritos céntricos más afectados. Con varias bocas de metro cerradas, como Ars et métiers, République y Goncourt, cientos de ciudadanos se han encontrado deambulando por las calles buscando la forma de regresar a casa. Otros cientos quedaron atrapados allá donde estaban; imposibilitados de moverse por razones de seguridad. Algunos locales han cerrado las puertas a cal y canto a la espera de que regresara la calma. Ha sido el caso de las decenas de personas que celebraban una pequeña reunión en la sede de Libération, próxima a Bataclán y también a la sede atacada de Charlie Hebdo en enero pasado. A media noche seguían encerrados.

La policía y el Ayuntamiento de la ciudad han pedido a los ciudadanos que no salgan de sus casas. Las calles han quedado casi desiertas a media noche mientras las sirenas de los coches policiales no han parado de circular de un lado a otro de la ciudad.

Las explosiones que se han producido junto al Estadio de Francia, donde la selección francesa se enfrentaba en partido amistoso con la selección alemana, no fueron, sin embargo, oídas por la gran parte de los espectadores. Con el ruido habitual de un partido, muchos no comprendieron que algunos de las detonaciones procedían de explosiones de gran calibre que obligó a los espectadores más próximos de las puertas G y E a tirarse al suelo mientras el resto seguía tranquilamente el juego. El presidente de la República, François Hollande, fue mientras tanto desalojado.

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