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Bernardino León admite un daño a su imagen de imparcialidad

"Las apariencias pueden no ser buenas", dice el diplomático tras fichar por Emiratos Árabes

El representante de Naciones Unidas en Libia, el español Bernardino León, negó ayer que haya un conflicto de intereses por su fichaje para trabajar en la nueva escuela diplomática de Emiratos Árabes Unidos, pero admitió que “las apariencias no son buenas”, y de hecho, no lo han sido ni en Trípoli, cuyo Parlamento ha reclamado explicaciones a la ONU, ni tampoco han entusiasmado en el organismo internacional, que ha alabado su labor pero ha evitado apoyarle explícitamente en la polémica sobre su nuevo empleo.

El diplomático español había sido el encargado de negociar una propuesta de acuerdo para formación de un Gobierno de unidad; y Emiratos Árabes no ha sido imparcial en el conflicto libio, sino que ha apoyado al Parlamento con sede en Tobruck, rival del de Trípoli, no reconocido internacionalmente. “Que las apariencias no sean buenas puedo aceptarlo”, reconoció León ante la prensa en Nueva York, y admitió que “podría haber hecho las cosas diferentes”, pero negó mil veces que haya sido parcial. “No hay un conflicto de intereses, voy a hacer un trabajo puramente académico, de investigación”, recalcó.

León compareció ante los medios tras participar en la reunión del Consejo de Seguridad sobre Libia y respondió largo y tendido sobre la polémica. Instó a juzgar su trabajo, cristalizado en una propuesta de acuerdo, y retó a la prensa a buscar elementos parciales para debatirlos. “Si ven algo, díganlo y lo discutimos, pero separen la cuestión personal del acuerdo”, reclamó. "Las apariencias pueden no ser buenas, pero juzguen mi trabajo", enfatizó.

Abu Sahmein, el presidente del Parlamento ubicado en Trípoli, había sido muy crítico ese mismo día: "León, que fue el principal mediador del proceso libio, ha mantenido una estrecha relación con un Estado que siempre ha sido una parte fundamental de la crisis en Libia", dijo.

El puesto de León en Libia era para un año y León, según recalcó ayer, ya advirtió antes dos meses de que no lo prolongaría más allá de septiembre. Luego se demoró dos meses más para poder finalizar la propuesta de Gobierno de unidad. Ayer aseguró que ha seguido “todos los procedimientos” que requiere la ONU con relación a su nuevo puesto en Emiratos. La oferta le llegó en verano, antes de que concluyera su misión, pero dice que no negoció hasta las últimas semanas. “Tengo que trabajar, yo no me puedo permitir irme a casa y empezar a buscar otro empleo entonces”, se justificó, y recalcó: “Siempre he seguido las reglas”.

La respuesta de la ONU a esta polémica ha sido distante con el que fuera secretario de Estado de Exteriores en el Gobierno de Zapatero. “El secretario general esperaría que todos sus enviados no dejen que la búsqueda de un nuevo puesto pueda impactar en el trabajo que están desempeñando", señaló en una rueda de prensa Stpéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. “El tema de la imparcialidad es crítico", añadió, después sin entrar en más comentarios.

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