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La fiesta del periodismo ‘total’

Durante tres días, en Medellín se pasa revista a una profesión que pugna por reinventarse

Miembros del jurado y autoridades, durante la entrega de los premios en 2013.
Miembros del jurado y autoridades, durante la entrega de los premios en 2013.

Del 29 de septiembre al 1 de octubre se celebrará en Medellín, en su tercera edición en la ciudad, lo que ya es la gran fiesta anual del periodismo latino o iberoamericano, convocada por la FNPI, la Fundación de Gabo. Durante tres densas jornadas se llevarán a cabo —he pedido muy encarecidamente a los organizadores que no usen el término “realizar”— 35 actividades periodístico-culturales entre coloquios, talleres, exposiciones fotográficas, documentales, charlas en universidades, un concierto de Pablo Milanés y, como colofón, la entrega de los premios que abarcan todas las facetas del quehacer profesional y su gran epílogo, el galardón a la Excelencia Periodística que este año recae en la periodista brasileña Dorrit Harazim. En los actos participarán más de 80 invitados de 18 países, que encarnan lo mejor de lo que hoy se está haciendo en periodismo en las dos Américas y Europa.

Todo empezó a fines de 1994. Un día, el director de la Escuela de Periodismo de EL PAÍS de Madrid, Joaquín Estefanía, me dijo que un señor colombiano se pondría en contacto conmigo de parte de Gabriel García Márquez. Ese señor, por entonces de una rotundidad esférica, era Jaime Abello, recién nombrado —como sigue siéndolo hoy— director general de la FNPI (Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano), que me dijo que tenía el mandato de Gabo de entenderse con mi periódico para todo lo que fuera menester. Y el mensaje de fondo era que la Fundación nacía para convertirse en un banco de pruebas, un taller semipermanente, un centro de investigación y práctica del periodismo en Iberoamérica, esto es, incluyendo como invitados a Portugal y España.

En los más de 20 años transcurridos la Fundación ha visto pasar por aulas, lugares de encuentro y la sede de San Juan de Dios, Cartagena, a cerca de 50.000 profesionales del periodismo, escritores, intelectuales, personalidades, y en general interesados por el arte y negocio de la Prensa. El periodismo, como es sabido, sufre en nuestros días vientos huracanados de componente norte —siempre del mundo anglosajón— de los que los profesionales aspiramos a que salga reforzado aunque diferente. Entendámonos, el periodismo sigue, y su objetivo principal continuará siendo explicar por medio de la palabra escrita y otras artes escénicas, como la imagen, el audio, la interactividad, en definitiva, el multimedia, por qué pasan las cosas que pasan, pero el vuelo tecnológico para lograr ese propósito no ha hecho sino comenzar, y la FNPI se encuentra metida de hoz y coz en esa trascendental refriega.

Y de eso es de lo que tratan los días de Medellín. Las categorías premiadas son texto, imagen, cobertura, e innovación, y por primera vez se entregará el premio al Reconocimiento Clemente Manuel Zabala —editor de El Universal de Cartagena, para el que trabajó un joven reportero que obtendría el Nobel de Literatura en 1982— que se otorga a un editor colombiano y recibirá muy merecidamente Mauricio Sáenz, jefe de redacción de la revista Semana. Y si esto es lo que ya se conoce en cuanto a los nombres de los premiados, los ganadores en el resto de las disciplinas solo se conocerán, y también por los interesados, tan solo en el momento de hacerse pública la premiación. Suspenso hasta el final.

En una esmerada división del trabajo, las mañanas se dedicarán a la tutoría, digamos, enseñanza, y en cualquier caso, exposición de materias, estado de la cuestión, recapitulación y conclusiones. Reconocidos periodistas hablarán en un apretado simposio de cuatro horas de cómo se hacía hasta fecha reciente, se hace y puede que se haga en el futuro el periódico, impreso y digital; cuáles son los grandes campos de la innovación; y sobre territorialidades más delimitadas sesiones de periodismo contra corrupción, libro periodístico, agenda de los medios latinos en Estados Unidos, o porvenir de las plataformas digitales.

Mientras que las tardes estarán, básicamente, en el formato conversatorio, ocupadas por profesionales de áreas del conocimiento que tratarán, en interacción con el público, temas tan caros a García Márquez como el cine, la literatura, la música, y ese gran bien que Colombia persigue incesantemente, la paz. No querré, sin embargo, dejar de destacar un encuentro en particular, la charla del norteamericano Jeff Jarvis, que propone la “reconstrucción del periodismo como un servicio, no como una fábrica”, lo que posiblemente es la mayor amenaza que se cierne hoy sobre el periodismo occidental.

Durante tres días la gran ciudad del alcalde Aníbal Gaviria será una Plaza Mayor, como se llama el recinto en el que se desarrollarán los trabajos, en la que se pasará revista a un oficio/profesión que pugna por reinventarse en lo que podríamos llamar una segunda y tercera dimensión: periodismo total sería, quizá, nombre adecuado para lo que buscamos.