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Reino Unido quiere dar entrada a China en sus centrales nucleares

Osborne defiende en Pekín el interés por conectar las Bolsas de Londres y Shanghái

Osborne, ministro de Finanzas, con el primer ministro Li Keqiang este lunes.
Osborne, ministro de Finanzas, con el primer ministro Li Keqiang este lunes. EFE

Reino Unido dio ayer un paso más en el fortalecimiento de sus relaciones comerciales con China, al allanar el terreno para la construcción en suelo británico de la primera planta de energía nuclear de diseño chino en Occidente. La ministra de energía, Amber Rudd, que acompaña al canciller del Exchequer, George Osborne, en una visita de cinco días al país asiático, declaró que su deseo es que Pekín lidere el desarrollo de nuevas plantas nucleares en Reino Unido. El viaje, que empezó el domingo y al que se ha sumado un nutrido grupo de empresarios y autoridades, pretende impulsar una “década dorada” en las relaciones comerciales, políticas y culturales entre los dos países, fortaleciendo el papel de Reino Unido como embajador de China en Occidente.

Osborne garantizó una inversión de 2.000 millones de libras (2.800 millones de euros) para desbloquear el proyecto de la central nuclear de Hinkley Point, en el suroeste de Inglaterra. Se trata de un proyecto con un inversión total de 24.500 millones de libras (34.300 millones de libras), que construiría la francesa EDF con dos compañías chinas. Hinkley Point forma parte de un acuerdo más amplio de colaboración en infraestructuras nucleares entre Reino Unido, Francia y China, que permitiría a Pekín, como contrapartida a sus inversiones, construir y operar una nueva planta en Bradwell, al este de Inglaterra. O, en palabras de Osborne, “abriría la puerta a una cooperación sin precedentes” entre Reino Unido y China en más centrales nucleares.

La decisión de cooperar en un sector tan estratégico y sensible como la energía nuclear, supone un paso más en el progresivo estrechamiento de lazos comerciales entre los dos países. Algo que incomoda a los socios tradicionales de Reino Unido. Las autoridades estadounidenses ya criticaron este mismo año “la acomodación constante” de Londres a China, a raíz de la decisión de Reino Unido de convertirse en miembro fundador del Banco Asiático de Inversiones e Infraestructuras (AIIB, en sus siglas en inglés), que Washington teme que aspire a competir con el Banco Mundial, el FMI y el Banco de Desarrollo Asiático.

Pero Osborne ha vuelto a insistir en la prioridad que para Reino Unido constituye el gigante asiático, a pesar de su reciente desaceleración económica. “Ninguna economía del mundo está tan abierta a la inversión china como Reino Unido”, ha dicho el responsable de las finanzas británicas. El Gobierno confía en que la decisión de garantizar la inversión desbloquee el proyecto de la central de Hinkley, cuyo plazo inicial de abrir en 2023 fue pospuesto por la compañía francesa EDF, para poder anunciarlo definitivamente cuando el presidente chino Xi Jinping visite Londres en octubre. Se trataría de la primera planta nuclear que se abre en Reino Unido en 20 años.