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Guerra a la pitón en Florida

El parque natural de los Everglades, patrimonio de la humanidad, está amenazado por este tipo de serpiente

Un hombre con una serpiente pitón en el parque de los Everglades.
Un hombre con una serpiente pitón en el parque de los Everglades. CORDON PRESS

El Estado de Florida (EE UU) ha situado en el punto de mira a la serpiente pitón birmana, un enemigo sigiloso y discreto, pero letal. ¿El motivo? El ofidio está poniendo en jaque el equilibrio del ecosistema del parque nacional de los Everglades, ubicado en el sur del Estado y que es uno de los principales activos naturales de Estados Unidos. El parque, declarado Patrimonio de la Humanidad y considerado uno de los principales humedales del mundo, alberga miles de ejemplares de la serpiente pitón, una especie invasora que se instaló en el espacio natural en los años ochenta del siglo pasado. Los primeros especímenes llegaron tras ser abandonados por personas que los habían criado como mascotas exóticas. Tres décadas después, el problema es mayúsculo, como el tamaño de la pitón, que puede llegar a medir hasta seis metros de longitud, y el Estado de Florida ha convocado una competición para que los ciudadanos que estén interesados puedan acudir al parque a capturar todos los ejemplares que puedan de un adversario que repta oculto en una vastísima extensión de más de 380.000 hectáreas pantanosas.

Estado ha convocado una competición para que los ciudadanos que estén interesados puedan capturar todos los ejemplares que puedan

El parque de los Everglades es una de esas joyas naturales desparramadas a lo largo del globo y punto de referencia turístico fundamental en Florida, por el que se puede caminar, ir en bicicleta o navegar en pequeños botes desde los que se atisban caimanes o tortugas. El espacio natural se está beneficiando de un plan de inversión multimillonario, en el que están implicadas varias agencias estatales y que durará dos décadas, para restaurar algunos de los daños que ha sufrido el ciclo del agua, especialmente por las explotaciones agrícolas que se asentaron en los alrededores del parque.

Pero además de restaurar los recursos acuíferos del gigantesco humedal, los responsables del parque tienen otro desafío importante por delante: poner coto a las especies invasoras que, amparadas por el clima benigno de Florida, están mermando a las autóctonas, con el riesgo de romper el delicado equilibrio del ecosistema del parque de los Everglades. Tras la pitón, otro enemigo de primer orden es el lagarto tegu, procedente de Sudamérica, que también llegó a Estados Unidos como mascota exótica. Este animal está devorando los huevos de los caimanes y las tortugas y creando problemas sucesorios.

Pedro Ramos, superintendente del parque natural, subraya que en los últimos años se ha percibido una reducción importante de comadrejas, mapaches, ardillas o conejos que durante siglos han vivido en el espacio natural, una caída que se achaca a que han sido engullidos por las miles de pitones que habitan en el parque. “Las pitones son muy difíciles de capturar. Están muy camufladas y en el parque es muy difícil penetrar”, afirma Ramos. Es casi imposible aventurar la población de ofidios del parque, pero sí se dispone de un dato objetivo: en los últimos 10 se han apresado unos 1.200 ejemplares, alguno de ellos ya cerca del área urbana de Miami. Las capturas suponen una cifra “insignificante” comparado con lo que puede haber en realidad, apunta Ramos.

Con el fin de mitigar la plaga de serpientes pitón, la Comisión para la Conservación de la Fauna y Pesca del Estado de Florida ha convocado por segunda vez una competición en la que los ciudadanos pueden registrarse para capturar serpientes en los Everglades. No se trata tanto de conseguir una caza masiva (en la anterior edición se apuntaron 1.600 personas que apresaron solo 68 ejemplares) sino de dar a conocer el problema. “Se ofrece al pueblo la oportunidad de unirse en este esfuerzo para erradicar las pitones. No es una cacería, que está prohibida en el parque, sino de que la gente tome conciencia”, afirma el superintendente del parque, que da casi por imposible “erradicar” la plaga de los escurridizos animales del parque de los Everglades.