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La ONU quiere implicar a Twitter y Facebook contra los yihadistas

La cumbre contra el terrorismo celebrada en Madrid pone a "España en la primera línea de combate contra el terrorismo", en palabras del presidente del Gobierno Mariano Rajoy

Rajoy durante el acto. REUTERS/LIVE

Las conclusiones de dos días de cumbre en Madrid del Comité Contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad de la ONU no han arrojado grandes soluciones. Pese a la determinación mostrada por el francés Jean Paul Laborde, director ejecutivo de dicho organismo internacional, cuando anunciaba: “Ha llegado el momento de actuar”, los resultados de dos jornadas de reuniones son todavía poco concretos y las posibles actuaciones no han sido definidas. No obstante, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dejó claro que “España está en la primera línea de combate contra el terrorismo”.

Las medidas tomadas por España

P. O. D.

- CITCO. Creación del Centro de Inteligencia contra el terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), que por primera vez reúne en un mismo órgano la coordinación de los dos fenómenos delictivos más graves: el terrorismo y el crimen organizado, tras comprobarse que en la mayoría de las ocasiones estaban íntimamamente relacionados, ya que el crimen organizado servía para financiar a movimientos terroristas como el Daesh, el frente Al-Nusrah (brazo político de Al Qaeda en Siria e Irak), Boko Haram (Nigeria) y Ansar Al Sharia (Libia).

- Incremento de presupuesto. Crédito extraordinario de 10 millones de euros, aprobado por el Consejo de ministros el pasado mes de mayo, destinados a los servicios de Información de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para fortalecer sus capacidades y recursos para hacer frente al terrorismo yihadista.

- Planes y estrategias. Plan Estratégico Nacional de Lucha contra la Radicalización que incluye la construcción de contranarrativas y la identificación de los focos de radicalización desde una perspectiva social, educativa o de comunicación.

- Pacto de Estado. En el plano político, un Pacto de Estado para luchar contra el terrorismo y defender las libertades para garantizar la unidad política en la lucha contra este fenómeno.

- Reformas legislativas. Adaptación del Código Penal a las nuevas características del terrorismo del siglo XXI, “convierten al sistema español en uno de los más avanzados a nivel europeo”. Entre las novedades, la figura del “lobo solitario”. A partir de ahora se elimina la necesidad de que el terrorista forme parte de una organización, y se castigará también a aquellos que actúen en solitario y al adoctrinamiento y adiestramiento pasivo, con especial mención al que se realiza por Internet. Se han tipificado nuevas conductas constitutivas de delito de terrorismo, como es el caso de los combatientes terroristas extranjeros. Y se han endurecido las penas para las conductas de enaltecimiento del terrorismo y humillación de las víctimas.

- Relaciones internacionales. Se mantiene una “cooperación operativa” con Marruecos, Francia y Turquía.

Hasta Madrid, convertida en “capital mundial contra el terrorismo” —como dijo el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz— han acudido “48 representantes de ministerios de todo el mundo y más de 400 expertos participantes” para abordar el espinoso y complejo asunto del flujo de combatientes terroristas extranjeros —entre 25.000 y 30.000— que se han unido al Daesh (acrónimo en árabe del Estado Islámico). “No es posible el diálogo con los movimientos terroristas totalitarios”, resumió las conclusiones el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, que recordó que España lidera la propuesta de crear una Corte Penal Internacional contra el terrorismo que “impida la impunidad de los terroristas” y que se debatirá en octubre.

De las medidas más prácticas que podrán ser adoptadas habló Laborde, que reconoció que hay que aumentar la rapidez y la agilidad de la respuesta contra los yihadistas pero se limitó a insistir en la creación de herramientas y sistemas de control en los movimientos de pasajeros (mediante registros nacionales de viajeros) y en la importancia de la implicación de las empresas que gestionan redes sociales como Facebook, Google y Twitter. Según los últimos datos, son ya 46.000 las cuentas de Twitter ligadas al Daesh.

Los datos globales hablan de que entre 25.000 y 30.000 personas se habrían podido unir a las filas del Estado Islámico procedentes de todo el mundo. Según las cifras facilitadas ayer por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado españoles habrían detectado a un total de 126 terroristas combatientes desplazados a zonas de conflicto. De los cuales, 25 estarían muertos —“inmolados o en combate”—, 15 estarían en prisiones españolas y otros tantos pendientes de una resolución judicial en algún país europeo, otros 61 permanecerían libres, diez de ellos dentro de las fronteras españolas. Desde los atentados del 11-M en 2004, en España se han desarrollado 128 operaciones contra el terrorismo internacional con un total de 572 detenidos. En lo que llevamos de 2015 se han realizado 20 operaciones (16 en España y 4 en el exterior) con 49 detenidos (44 en España y 5 fuera). En las cárceles españolas hay unas 80 personas condenadas por delitos relacionados con el terrorismo yihadista.

Un borrador de 15 puntos fue el documento consensuado en esta reunión extraordinaria. Siendo más una declaración de intenciones que otra cosa, servirá de preámbulo para sucesivas reuniones del Consejo de Seguridad en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Condena y determinación en la lucha contra el terrorismo, especial preocupación por el fenómeno de los combatientes terroristas extranjeros —objetivo de debate de este encuentro—, reafirmación de la resolución 2178 que solicita el desarrollo de mecanismos judiciales y legales que permitan combatir a los extremismos violentos con la ley en la mano, atención especial a las fórmulas de financiación de esos grupos mediante el crimen organizado y al uso de las nuevas tecnologías y de las redes sociales para difundir su propaganda y reclutar nuevos miembros, reconocimiento a las víctimas y difusión de su relato que deslegitima el de los radicales, y promoción de encuentros interculturales y religiosos.

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