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La mayoría absoluta de Tsipras peligra por la rebelión interna

El primer ministro logró el apoyo del Parlamento, pero 17 de los suyos votaron en contra

El primer ministro Tsipras en la sesión de esta madrugada.
El primer ministro Tsipras en la sesión de esta madrugada. AFP

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, obtuvo en la madrugada de sábado el apoyo mayoritario del Parlamento para negociar en Bruselas en un Eurogrupo crucial que evite la salida del país de la eurozona. Con 251 votos a favor en una Cámara de 300 diputados –el mayor respaldo de un jefe de Gobierno griego en los últimos cinco años-, Tsipras logró la luz verde a su última propuesta, casi idéntica a la rechazada en referéndum el pasado domingo por el 61,3% de los votantes y que contempla recortes por valor de 12.000 millones de euros a cambio de un rescate a tres años de 53.000 millones.

Frente al tecnócrata Lukás Papadimos, que en 2012 obtuvo 199 síes al segundo rescate, el líder de Syriza logró, a simple vista, lo que quería, fortalecer su posición en la negociación. Pero pagó un alto precio: una rebelión en Syriza pone en riesgo su mayoría absoluta parlamentaria que mantiene con sus socios y le aboca, como mínimo, a una reestructuración del Gobierno.

Disconformes con el cambio de paso de su líder, 17 de los 149 diputados de Syriza votaron en contra, se abstuvieron o ausentaron de la votación (como el exministro de Finanzas Yanis Varoufakis). Tres pesos pesados del partido se abstuvieron: el ministro de Reconstrucción Productiva, Panayotis Lafazanis –líder de la Plataforma de Izquierda, el ala más radical de Syriza y radicalmente opuesta a los rescates financieros-; el viceministro para la Seguridad Social, Dimitris Stratulis, y la presidenta del Parlamento, Zoí Konstandopulu.

Otro grupo de 15 diputados de Syriza que votó a favor de la propuesta de Tsipras suscribió, sin embargo, un comunicado en el que corroboran su oposición a cualquier medida de austeridad suplementaria, como las que entraña la lista de reformas sometida a Bruselas y que comenzó a ser examinada este sábado en el Eurogrupo.

La propuesta cosechó los votos favorables de la mayoría de diputados de Syriza, todos los de su socio de gobierno, Griegos Independientes (ANEL), pese a anuncios previos de disenso, y, unánimemente, los de los tres partidos de la oposición parlamentaria, la conservadora Nueva Democracia, el liberal To Potami y el socialista Pasok, que han manifestado que su mandato a Tsipras es únicamente para evitar la salida del país del euro.

Los constitucionalistas examinan ahora con lupa esos 17 votos de Syriza que Tsipras no obtuvo, que le han hecho perder la mayoría parlamentaria del Gobierno (162 en total, sumando los 149 de Syriza y los 13 de ANEL). Según la Constitución, debe respetarse ese principio de mayoría absoluta, si bien los expertos consultados no se ponen de acuerdo sobre si la derrota debería sustanciarse en la convocatoria de nuevas elecciones o simplemente en cambios internos. Analistas políticos apuntan la posibilidad de cambios a corto plazo tanto en el Gobierno como en las filas de Syriza, pero sólo una vez superada la prueba de fuego de Bruselas.

Fortalecido pues hacia fuera y con una importante brecha en casa, Tsipras subrayó en un comunicado que lo primero es asegurar un acuerdo con los socios, “lo demás vendrá a su debido tiempo”. To Potami pidió la formación de un Gobierno de unidad nacional.