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Tsipras denuncia el “chantaje” de la Unión Europea

Los acreedores ponen sobre la mesa una última propuesta para que Grecia acepte

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, en Bruselas.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, en Bruselas. REUTERS

Escalada de tensión en Bruselas. El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, ha rechazado hoy “chantajes” y “ultimátums” de los acreedores. Tsipras ha recordado que los principios de la Unión son “la democracia, la solidaridad y el respeto mutuo” y ha explicado que nadie, especialmente en un momento crucial, “tiene derecho a poner en peligro esos principios”.

Los acreedores han puesto sobre la mesa una última propuesta y los líderes de la UE han reclamado a Grecia que acepte. “No hay tal ultimátum”, ha dicho el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. “Esto no es un lo tomas o lo dejas”, ha subrayado el jefe del brazo ejecutivo de la Unión. A su lado, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha sido menos ambiguo: “Quedan tres días”.

El Eurogrupo (la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la zona euro) se reúne mañana a las dos de la tarde, en un encuentro que la canciller Angela Merkel ha calificado como “decisivo” para la negociación. Hay una propuesta sobre la mesa de los socios y del FMI, y se rumorea que Europa ha puesto sobre la mesa algunos detalles más: si Grecia acepta la vuelta de tuerca en el IVA y las pensiones, recibirá a cambio una prórroga del actual rescate hasta finales de noviembre, y acceso a las ayudas por importe de algo más de 15.000 millones. Las fuentes consultadas aseguran que Europa ofrece también a Tsipras una referencia a la reestructuración de deuda. Pero Tsipras no acepta. “Más que la propuesta en IVA y pensiones, lo que aleja a las dos partes es la petición de Grecia de una oferta más clara sobre el alivio de la deuda”, según fuentes diplomáticas.

El FMI ha hecho ya sus números, y la sostenibilidad de la deuda no termina de salir. El Fondo pronostica que Grecia está ya en recesión: el PIB caerá entre el 0,6% y el 1,2% este año, después de un leve avance en algunos trimestres del año pasado. La parálisis le ha pasado ya una gran factura a la economía griega. Eso impide cumplir con los criterios de sostenibilidad de la deuda griega, que debía bajar al 120% del PIB (desde el 180% actual) en 2020. Grecia se agarra a ese análisis para pedir medidas por ese flanco. Europa no quiere ir más allá de vagas promesas. Ahí está el nudo gordiano de la interminable historia de la crisis griega.