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Una tienda de armas en Charleston: “No creo que la culpa sea de la pistola”

Un establecimiento se anunció en la portada sobre la matanza del principal diario de la ciudad. Sus trabajadores y clientes enfatizan la conducta del asesino

Tiroteo en Charleston
Hombres disparando, este sábado, en la tienda de Summerville.

La coincidencia es sonrojante y refleja el complejo significado de las armas en Estados Unidos. Al día siguiente de que un joven blanco matara a nueve negros en una iglesia en Charleston (Carolina del Sur), la portada del jueves de The Post and Courier, el principal diario de la ciudad, incluía un anuncio de una tienda de armas. Un titular ocupaba todo el ancho de la portada en papel: Ataque en una iglesia mata a nueve. Justo encima, había enganchado un pequeño anuncio: 30 dólares te lo cubren todo. Publicitaba una promoción especial para mujeres en una sesión recreativa de disparos la noche del jueves.

La tienda, ATP Gun Shop & Range, está ubicada en Summerville, un suburbio rural a media hora en coche al oeste de Charleston. El establecimiento ocupa una nave industrial en una tranquila carretera con árboles y destartaladas casas de chapa. “El anuncio fue muy trágico”, se lamentaba este sábado al mediodía el portavoz, Eric Elliott. Alega que la publicidad se solicita con tres semanas de antelación y que no tienen control sobre su publicación. El diario se ha disculpado.

La matanza perpetrada por Dylann Roof, de 21 años, en una histórica iglesia afroamericana en el centro de Charleston ha reabierto el debate sobre la regulación de la compra de armas. El presidente Barack Obama ha pedido endurecer las leyes, pero hay pocos indicios de que lo logre. Los investigadores todavía no han determinado cómo adquirió Roof la pistola que empleó. Un tío suyo asegura que se la regaló su padre al cumplir 21 años, la edad necesaria para poder comprar armas.

“Hay muchos casos de violencia doméstica y promovemos la autodefensa”

Eric Elliott, portavoz de ATP Gun Shop & Range

Para adquirir una pistola en Carolina del Sur, es necesario rellenar un formulario con datos personales. La ley federal prohíbe la venta a personas con cargos judiciales pendientes. Ese era el caso de Roof, que en febrero fue detenido por posesión ilegal de un medicamento para adicciones. Sin embargo, según su tío, el joven nunca pasó por una tienda. Carolina del Sur es uno de los 40 estados que no requiere un análisis de antecedentes en las transacciones privadas de armas. Pero si la fiscalía lograse demostrar que el padre de Roof conocía los cargos judiciales de su hijo podría ser condenado a diez años de cárcel.

En Estados Unidos, se calcula que hay 270 millones de armas de uso privado, lo que se traduce en una media de nueve armas por cada diez ciudadanos. Es la proporción más alta del mundo. La primera potencia mundial duplica la proporción del segundo país en la clasificación: Yemen, el país más pobre del mundo árabe. En EE UU, según los últimos datos, hay de media 3,6 asesinatos con arma por cada 100.000 habitantes. En Carolina del Sur, son 5 por cada 100.000. Es el séptimo Estado más violento.

La tienda de Summerville estaba este sábado bastante transitada. Había clientes blancos y negros. En el aparcamiento de la tienda, unos adolescentes saltaban con monopatines. El precio de pistolas y rifles oscila entre los 200 y los 6.000 dólares. Se venden todo tipo de complementos, desde fundas a ropa de camuflaje. En una pared al fondo, cuelga una bandera de la NRA, la asociación nacional del rifle, el mayor lobista en contra de endurecer los controles de venta de armas.

En EE UU, hay 270 millones de armas de uso privado, lo que se traduce en una media de nueve armas por cada diez ciudadanos. Es la proporción más alta del mundo

El portavoz Elliott, negro de 35 años, sostiene que la matanza de Charleston “va más allá del control de las armas” y pone el foco en la conducta del joven. Coincide con él Ron, un cliente blanco de 67 años, que está mirando escopetas. “Este tipo de gente haría daño de un modo u otro. Podría haber usado una bomba. No creo que la culpa sea de la pistola”, argumenta.

De fondo, se oyen los disparos de las dos salas recreativas de tiro -con pistola o rifle- a un torso humano de papel con una diana en el centro, que está a una distancia variable. Para abrir fuego, basta entregar un carné de identidad y ponerse unos auriculares y unas gafas de protección. Si uno trae su pistola con balas, el precio ronda los 20 dólares durante un tiempo ilimitado. Si se alquila un arma con 50 balas, el coste es de unos 50 dólares. Dentro de cada sala, divididas en unos diez carriles, el ruido es atronador e inquietante. Apenas hay espacios libres para disparar.

Ron, que tiene una pistola en su casa y que desde niño recuerda que su padre tenía otra, cuenta que viene de vez en cuando a abrir fuego a la ATP Gun Shop & Range. “Es como un deporte de competencia con los otros. Me gusta. Es mi hobby”, explica.

El portavoz Elliott defiende la Ladies Night de los jueves, que se publicitó en el diario de Charleston. “Ha ayudado a muchas mujeres a superar miedos”, dice. “Hay muchos casos de violencia doméstica en Carolina del Sur y promovemos la autodefensa”.

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