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Putin eleva la tensión al anunciar un refuerzo de su arsenal nuclear

La Alianza califica de "peligroso" el "farol nuclear" anunciado este martes por Vladímir Putin

Armas nucleares
Putin este martes en un foro militar en Kubinka, cerca de Moscú. AFP

Rusia pondrá en funcionamiento este año en su arsenal nuclear más de 40 nuevos misiles intercontinentales capaces de superar los sistemas de defensa antimisiles más sofisticados, según dijo este martes el presidente ruso, Vladímir Putin, en la exhibición de una muestra de técnica y equipo militar. En Bruselas, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, calificó las afirmaciones del presidente ruso de “ruido de sables”, “injustificado”, “desestabilizador y peligroso”. El secretario de Estado de EE UU, John Kerry, se declaró “preocupado” por el anuncio del mandatario ruso.

“Este año las fuerzas nucleares se completarán con más de 40 nuevos misiles balísticos intercontinentales, capaces de superar cualquier sistema de defensa antimisiles, incluso los más perfeccionados técnicamente”, afirmó el jefe del Estado al inaugurar la feria Armia 2015 (Ejército 2015) en Kubinka, en la provincia de Moscú.

Rusia está vinculada a EE UU por un tratado de Medidas de Reducción y Limitación de Armas Ofensivas Estratégicas (el llamado nuevo Tratado Start) que entró en vigor en febrero de 2011 y que tiene una validez de diez años. Ese documento regula la cantidad máxima de misiles intercontinentales y cabezas nucleares que ambas partes pueden poseer, además de un régimen de inspecciones. Dado que este tratado no ha sido denunciado, el anuncio de Putin debe ser interpretado como una referencia a misiles que sustituyen a otros anteriores ya obsoletos o que han cumplido su ciclo de funcionamiento.

No obstante, las palabras del presidente suponen un nuevo paso en la escalada verbal entre Moscú y EE UU y sus aliados de la OTAN. Como telón de fondo está la tensión creada por la anexión de Crimea y la guerra en el Este de Ucrania, en la que Moscú sigue negando su implicación bélica pese a la evidencia. Representantes rusos han barajado la posibilidad de instalar armas nucleares en Crimea, lo que no calma los ánimos.

Los arsenales de las dos potencias

  • La prestigiosa Federación de Científicos Americanos afirma que Rusia posee unas 4.500 cabezas nucleares (de ellas, 1.800 en misiles y bases de bombarderos), otras 700 cabezas estratégicas y 2.700 no estratégicas almacenadas. Otras 3.500 están retiradas, pero no desmanteladas.

  • Estados Unidos tiene unas 4.760 cabezas nucleares. De ellas, 1.900 están desplegadas y 2.620, almacenadas. Otras 2.340 están retiradas, pero no han sido aún desmanteladas.

La política rusa en Ucrania causa gran nerviosismo en países del Este de Europa que se sienten amenazados por Moscú y temen la repetición del “escenario ucraniano” en su territorio. El Kremlin, a su vez, ve como una amenaza tanto la eventual ampliación de la Alianza como el incremento de los efectivos bélicos de la misma en las fronteras rusas. En una reciente entrevista con el Corriere Della Sera, Putin dijo que “sólo un enfermo y en sueños puede imaginar que Rusia atacará de repente a la OTAN”. Según el presidente ruso, algunos Estados asumen “el papel de países del frente” para obtener ayuda “militar, económica o de otro tipo”.

Durante fin de semana The New York Times informó de que el Pentágono pretendía instalar armamento pesado en los países del Báltico y Europa del Este. Antes, la agencia AP había informado de planes para instalar misiles terrestres capaces de destruir el armamento del Ejército ruso como respuesta a una eventual transgresión del acuerdo de corto y medio alcance que EE UU y Rusia firmaron en 1987.

Los portavoces rusos habían advertido el lunes de que Rusia iba a responder si los EE UU incrementaban la presencia de armamento pesado en el territorio de los Estados aliados de la OTAN en Europa del Este.

El viceministro de Defensa, Anatoli Antónov, acusó a la OTAN de empujar a Rusia hacia una carrera de armamentos, según la agencia Ría-Novosti. Si EE UU traslada a Europa los cazas de quinta generación F-22 Raptor, Rusia reaccionará de “forma adecuada”, dijo el viceministro. Antónov respondía así a las declaraciones de la víspera de Deborah Lee James, la responsable de las Fuerzas Aéreas Norteamericanas, según la cual el traslado de los cazas es una “demostración de fuerza”.

“Si equipo militar pesado norteamericano aparece en los países de Europa del Este y los Bálticos, ése será el paso más agresivo dado por el Pentágono y la OTAN desde la Guerra Fría”, dijo el general Yuri Yakúbov, del Ministerio de Defensa de Rusia, según Interfax. “A Rusia no le quedará más opción que incrementar sus fuerzas y recursos en el frente estratégico occidental”, dijo el general, según el cual la respuesta rusa incluirá la aceleración del despliegue de misiles Iskander en Kaliningrado (en el Báltico) e incremento de las fuerzas rusas en Bielorrusia. En un comunicado, el ministerio de Exteriores ruso expresó la esperanza de que “la razón prevalecerá y la situación en Europa no degenerará en un nuevo enfrentamiento militar que puede tener peligrosas consecuencias”.

“Prestamos y vamos a prestar especial atención a la realización de programas estatales de armamento de envergadura y a la modernización de la industria de defensa”, afirmó Putin ayer en la feria de armamento. El presidente mencionó la construcción de diversos centros de radar y se refirió a la distribución de nuevos equipos modernos al Ejército, la Marina y las Fuerzas Aéreas. “Una industria militar eficaz”, señaló, es un “importante recurso para el crecimiento económico” y una “locomotora del desarrollo de la innovación” también en el sector civil. “Nuestras armas y técnica continúan teniendo gran demanda en el mercado internacional de armamento. En los últimos años la demanda de las mismas es estable y la cartera de pedidos se ha formado con años de anticipación”, subrayó. En la feria participan más de 500 productores de material de defensa rusos, así como empresas de Bielorrusia y de China.

Por otra parte, Rusia ha comenzado a elaborar un portaaviones alternativo a los portavoces franceses Mistral, que, tras haber sido encargados en 2011, no han sido entregados a la marina rusa debido a las sanciones.La producción del buque puede comenzar en 2016, según informó la agencia Ría Novosti, citando fuentes de la industria de defensa militar. El proyecto alternativo ruso se exhibe en la feria de armamento en forma de maqueta.

La amenaza de la Guerra Fría que no muere

CECILIA BALLESTEROS

El escudo antimisiles (aquella famosa guerra de las galaxias) con el que Ronald Reagan quiso certificar el final de la Guerra Fría, que luego George W. Bush intentó recuperar y Barack Obama resetear en un programa descafeinado en un momento de buena sintonía con Moscú, se resiste a morir. La escalada de tensión entre las dos grandes potencias nucleares del planeta, Estados Unidos y Rusia, se produce cuando la carrera por el control de armamento no está en su mejor momento. La construcción de una base de misiles en Polonia, una especie de paraguas contra un supuesto ataque con misiles de largo alcance a un aliado de la OTAN, ha suscitado la condena de Rusia, que habría desplegado misiles Iskander de corto alcance en Kaliningrado, cerca de los Estados bálticos y Polonia. Estos han pedido, a su vez, una misión permanente de la Alianza para defenderse del expansionismo ruso, una petición a la que Estados Unidos ha respondido con un plan, pendiente de aprobar, para desplegar armamento pesado en esa zona. Rusia, por su parte, está modernizando su arsenal nuclear con nuevos misiles balísticos, modernos cazabombarderos y submarinos, y está retirando el armamento que ha quedado obsoleto. La amenaza de una nueva Guerra Fría, que aparece y desaparece, se resiste a morir, como los viejos roqueros.

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