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Amnistía acusa al Ejército nigeriano de la muerte de más de 8.000 personas

La ONG exige investigar a altos mandos por crímenes en su guerra contra Boko Haram

Imagen de varios hombres ejecutados por el Ejército, en el interior de una fosa, a las afueras de Maiduguri, en marzo de 2014.
Imagen de varios hombres ejecutados por el Ejército, en el interior de una fosa, a las afueras de Maiduguri, en marzo de 2014.

La organización Amnistía Internacional (AI) ha publicado un detallado informe sobre la muerte de miles de personas, en su mayoría varones, a manos del Ejército nigeriano en el marco de la ofensiva militar lanzada contra la secta islamista Boko Haram. Según el reporte elaborado durante varios años de investigación, AI cifra en más de 8.000 las personas muertas por la acción de las fuerzas de seguridad nigerianas o bajo su custodia desde marzo de 2011. Algunas fueron asesinadas, mientras otras murieron de hambre, asfixiadas o torturadas. La organización ha contado para llegar a estas conclusiones con documentos y material audiovisual filtrado por altos mandos del país.

En concreto, en el informe Estrellas en los hombros, sangre en las manos. Crímenes de guerra cometidos por el Ejército nigeriano, de 133 páginas, la organización con sede en Londres calcula que más de 7.000 jóvenes y niños murieron bajo custodia del Ejército desde marzo de 2011. Otras 1.200 personas, según el reporte, fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales. El informe ha visto la luz este miércoles acompañado de un vídeo en el que la organización muestra imágenes de detenciones masivas, vejaciones, cadáveres e incluso de asesinatos de individuos lanzados previamente al fondo de una fosa.

Según los datos reunidos por Amnistía, el Ejército nigeriano ha detenido desde 2009 a más de 20.000 varones, la mayoría jóvenes y niños, en su campaña militar contra Boko Haram, grupo terrorista islamista con fuerte presencia en el noreste del país, donde aspira a establecer una suerte de califato, y que recientemente ha jurado lealtad al Estado Islámico.

"A veces estabas tan tranquilo en la celda", dice un expreso de la cárcel de Giwa (Estado de Kaduna) en el vídeo de la organización (elaborado con imágenes recreadas para proteger la identidad de las víctimas), "y de repente escuchabas: 'Por favor, no me mates'. Y luego: 'Pum, pum, pum [sonidos de disparos]'. Y todo se quedaba tranquilo. Esperábamos sentados a que tocara llamarnos a nosotros". "No se molestaban en confirmar si [los presos] eran de Boko Haram o no", manifiesta un alto mando nigeriano en la grabación.

El Ejército nigeriano, uno de los más numerosos de África, es precisamente una de las señas de identidad del país, tras décadas de gobierno militar que finalizaron en 1999, con la llegada a la presidencia de Olusegun Obasanjo. La embestida de la secta islamista liderada por Abubaker Shekau ha puesto contra las cuerdas al Ejército, en tela de juicio por su historia de abusos, manifestada incluso desde el Departamento de Estado estadounidense, y por denuncias de corrupción interna. La pasada semana accedió al poder tras vencer en las elecciones de marzo el general Muhamadu Buhari, que ya sostuvo las riendas del Gobierno durante el último periodo de la dictadura.

Al margen de la documentación y los testimonios, la organización ha identificado a algunos de los posibles mandos militares responsables de estas miles de muertes y pide que se les investigue de forma independiente. Son los generales de división John A.H. Ewansiha, Obida T Ethnan, Ahmadu Mohamed, Austin O. Edokpayi y Rufus O. Bamigboye; el teniente general Azubuike Ihejirika; el almirante Ola Sa'ad Ibrahim; el capitán general de aviación Alex Badeh, y el teniente general Ken Minimah.